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Publicado el 21 Octubre, 2019 por ACN en Cultura
 
 

Si la ternura tuviera nombre, sería el de Rosa Campos

Considerada por expertos como una de los más grandes creadores de la música infantil en Latinoamérica, ha cultivado con deleite el hacer canciones con los niños y para los niños. Su calidad reconocida le ha merecido múltiples premios, como el Cubadisco 2000 al mejor disco de música infantil en Cuba con el CD Amanecer Feliz, editado por Bis Music
Si la ternura tuviera nombre, sería Rosa Campos.

Foto: acn.cu

Por ONELIA CHAVECO

Niños de por sí, jóvenes por extensión y hasta los adultos: hombres o mujeres aman la obra de la cantautora de música infantil Rosa Campo, o la Tía Rosa, como le conoce toda Cuba.

Aunque nacida en Sancti Spíritus, la provincia de Cienfuegos la acogió como una coterránea más, porque en verdad ha dado lo mejor de su amor a este pueblo con sus composiciones hermosas dedicadas a los pequeños.

¿Quién no recuerda el pegajoso tema de M con A, N con I, maní…; el Chivirico rico, o la emotiva En aras de vivir?

Considerada por expertos como una de los más grandes creadores de la música infantil en Latinoamérica, Rosa ha cultivado con deleite el hacer canciones con los niños y para los niños.

Su calidad reconocida le ha merecido múltiples premios, como el Cubadisco 2000 al mejor disco de música infantil en Cuba con el CD Amanecer Feliz, editado por Bis Music.

En 2003 obtuvo nuevamente ese lauro con la obra Parampampín: la tía Rosa, y en 2012 con Trocacuentos.
Otros reconocimientos son El Reparador de Sueños y Los Zapaticos de Rosa, así como la condición de Hija Ilustre de Cienfuegos.

Un documental titulado Iba en busca de una Rosa, pero me encontré una tía, se le dedicó a la compositora, a la creadora, a la artista en todo su esplendor.

La obra refleja, sobre todo, el lado humano de esta cubana que no solo enseña a cantar o entrega la ternura en sus canciones, sino también transmite valores a los infantes que la rodean permanentemente, tanto a los de su grupo como a quienes forman parte del público.

En la última edición de la Feria del Libro en Cuba, su título Carrusel musical- nacido en la casa editora local Mecenas-, constituyó un suceso literario, porque marcó pautas por su calidad, todo un producto cultural donde se entrelazan diferentes manifestaciones artísticas como la música y las artes plásticas, entre otras.

La propia Rosa Campo dijo entonces que es un texto compilador de las composiciones de música infantil creadas y popularizadas por ella durante su larga vida artística.

Veinte piezas de la autora fueron seleccionadas para incluirlas en el Cancionero, en el cual resaltan Chivirico y Amanecer feliz; así como otras obras premiadas en festivales y concursos nacionales.

La tía Rosa refirió que esa obra es como un tesoro de papel donde incluye las partituras musicales y los acordes para guitarra, así como dibujos de Cecilio Avilés para colorear; y, además, contiene la letra de las melodías.

Varias generaciones han crecido con las creaciones de esta artista, que es tan parte de Cienfuegos como el aire marinero que esta ciudad respira. (ACN).


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