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Publicado el 2 Octubre, 2019 por Anaray Lorenzo en Cultura
 
 

Se huele el dolor

Todo un jardín de valentía y perseverancia

Otra vez, la fotógrafa estadounidense Paula Allen, conocida por haber documentado con su lente la intimidad de la vida de mujeres y niñas en zonas de conflicto o guerra, regresa a Cuba con uno de sus más rigurosos trabajos

Flores de Calama, Expo Laura AllenTexto y fotos: ANARAY LORENZO

Flores en el Desierto es el título de la exposición fotográfica que por estos días se exhibe en La Casa del Alba Cultural y documenta de manera minuciosa la búsqueda de 26 chilenos ejecutados durante la dictadura de Augusto Pinochet en el desierto de Atacama.

Otra vez, la fotógrafa estadounidense Paula Allen, conocida por haber documentado con su lente la intimidad de la vida de mujeres y niñas en zonas de conflicto o guerra, regresa a Cuba con uno de sus más rigurosos trabajos: la búsqueda de 26 hombres ejecutados a manos de la sangrienta dictadura pinochetista y confinados en una fosa común en la zona desértica septentrional del poblado de Calama, en Chile.

Desde que traspasamos el umbral de la sala expositiva se huele el dolor. Las imágenes lo gritan, pero también hablan de valentía y perseverancia. Fueron 25 años de intensa y angustiosa búsqueda, que Allen nos muestra desde todas sus aristas, con el intenso propósito de desafiar una vez más al olvido.

Y es que precisamente falta menos de un mes para que estas familias se reúnan en el lugar donde finalmente fueron hallados los restos de sus seres queridos, cuando están por cumplirse ya 44 años de aquel triste hecho.

Flores de Calama-Laura AllenEn 2017 cesó el proceso de identificación de los restos, de los que algunas familias sólo recuperaron mínimos fragmentos de huesos. Los militares que participaron en el llamado Escuadrón de la Muerte habían regresado tres años después a la fosa común, bajo expresas órdenes de Pinochet, para remover las osamentas y lanzarlas luego desde un aeroplano al mar. Como resultado sólo quedaron allí algunos pedazos de cráneos, costillas, mandíbulas y este fue el material con que se pudo trabajar en el proceso de identificación.

Allen prefirió terminar su trabajo en 2017 con la misma técnica con que lo inició, me cuenta. Todas son fotografías analógicas, en blanco y negro y tienen la particularidad de poseer un elevado contraste. Es que el desierto es muy complejo para fotografiar, porque la luz es siempre intensa, explica. Como resultado, podemos apreciar valiosas fotografías donde las luces y las sombras confieren un gran dramatismo en cada escena.Flores de Calama-Laura Allen

Ella ha relatado que la primera vez que se encontró con las mujeres de los desaparecidos de Calama, el 25 de diciembre de 1989, las acompañó al Valle de la Luna, con palas y linternas, a buscar los restos de sus hombres. “Yo fui como fotógrafa, pero al poco rato tomé también una pala y ayudé a las mujeres a cavar”.

Esta minuciosa la documentación fotográfica, está contenida en un libro, que en 2016 fue presentado en la Sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Flores de Calama-Laura AllenEl prólogo de aquella edición, a cargo de la escritora chilena Isabel Allende, resalta: “¿Quién inventó ese horrible eufemismo de los “desaparecidos”? Porque cuando uno de los nuestros desaparece, se abre un vacío inmenso en el alma y en la vida, todo queda en suspenso, postergado mientras buscamos. Las mujeres de Calama son pobres de pobreza irremediable, son pacientes de paciencia absoluta. Son fuertes y están solas. Por años nadie ha escuchado su clamor, por años la justicia ha ignorado su angustia”.

 

 

Paula Allen, su trayectoria

Cuatro décadas de intenso trabajo definen a Paula Allen, quien, desde los 20 años de edad, siendo estudiante de un colegio de Boston, comenzó a interesarse por temas de luchas sociales, principalmente aquellas en que las mujeres son protagonistas. Desde que agarró en sus manos su primera cámara fotográfica, regalo de su padre, salió a las calles con el firme propósito de contar las historias de los necesitados y olvidados.

Su primer trabajo para la revista Newsweek fue una protesta de mujeres contra las armas nucleares en Washington DC. A partir de ese momento, su tenacidad la llevó a zonas de conflictos y desastres naturales por todo el mundo. De gran relevancia son sus trabajos sobre violencia sexual en Haití (Abril 2007 – Marzo 2010) y en Kenya, donde documentó el movimiento de resistencia contra la mutilación genital femenina entre 2002 y 2017. En la República Democrática del Congo denunció el genocidio de mujeres y niñas. A Afganistán acudió para dejar constancia del retorno de los desplazados por la guerra. En los campos de refugiados de Chechenia relató en fotos y entrevistas la historia de mujeres forzadas a trabajar como esclavas sexuales por los militares japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. En Ciudad Juárez, México, entre 2004 y 2008, abordó el tema de asesinatos de mujeres, obreras de las llamadas maquiladoras.

Además de estas temáticas, Allen ha tratado otras relativas a problemas medioambientales y desastres naturales, siempre enfocada en las situaciones que a raíz de ellos enfrentan las féminas. Así acudió después del terremoto de Haití de 2011 en busca de las historias de aquellas mujeres que quedaron en una tienda de campaña en Puerto Príncipe, para ayudarlas a través de su trabajo a encontrar hogar y vías creativas para garantizar su subsistencia. También documentó las secuelas del huracán Katrina en Mississippi.

Ha recibido múltiples reconocimientos y premios por su labor como documentalista y sus fotografías aparecen en gran cantidad de publicaciones, entre ellas The New York Times Magazine, Newsweek, U.S. News and World Report, Paris Match, The London Independent Magazine, Art in America, O: The Oprah Magazine, Marie Claire, Glamour, Photo District News, London Sunday Times Magazine y muchísimas otras.

 

 

 


Anaray Lorenzo

 
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