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Publicado el 8 Octubre, 2019 por Redaccion Cultura e Historia en Cultura
 
 

¿Un desencuentro insalvable?

El habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz insiste en reavivar los debates en torno a la crítica literaria. Uno de los ponentes en el coloquio Punto de partida…, celebrado allí, nos ofrece su criterio
¿Un desencuentro insalvable?

En diversos momentos ambas publicaciones cubanas, y otras también de perfil cultural, han reflexionado sobre la crítica literaria.

Por JOSÉ LEÓN DÍAZ

Tal vez la crítica literaria cubana sea de las que más  se miran el ombligo en el mundo. No pasa cierto tiempo sin que se ausculte a sí misma, mostrando mayor o menor satisfacción con lo hallado. En dichas pesquisas, se constata que ella forma parte de un sistema, de una serie de eslabones en el que ca     da cual debe aportar lo suyo. Cuando alguno no funciona bien, pues el problema entonces sería sistémico.

No es difícil para el lector entrenado descubrir que las editoriales no hacen un trabajo de promoción adecuado. Olvidan el simple acto de acercar los libros y sus autores al público; amén de que buena parte de ellas carezca de catálogos a disposición de los lectores; luego, resulta desafortunado el sistema de venta y distribución.

Una de las lógicas consecuencias de todo lo anterior es el difícil acceso de los críticos a los libros. No les es posible comprar de su bolsillo todos los títulos, sin mayor referencia que la nota de cubierta, la solución en estos casos suele ser ir al seguro, o sea, concentrarse en autores conocidos. Así el caldo se recocina, y puede acabar el crítico por desconocer a escritores emergentes y no satisfacer la tantas veces exigida jerarquización. Por último, pero no menos importante, dónde insertar sus reseñas y ensayos y poder, si no vivir, al menos sobrevivir de publicarlos.

Todavía arrastramos lastres ya observados en sucesivas auscultaciones: ausencia o retraimiento de figuras de prestigio en este ámbito; se hacen visibles precariedades en el oficio, como el aislamiento o no retroalimentación respecto de otras manifestaciones culturales; o que, en numerosas ocasiones, falten valoraciones profundas o polémicas.

Quizá esta sea una de las claves (una desoladora) de la crítica literaria en los medios cubanos, pues un pensamiento crítico debe de ser por definición polémico, entendido esto como la expresión de un pensamiento innovador, capaz de romper o dialogar con lo que le antecede. Que pueda, en fin, desarrollar conjeturas, descubrir senderos sin obviar el necesario análisis de antecedentes y contextos, nacionales o foráneos.

Nuestras revistas culturales se ven aquejadas por la disminución en sus salidas y por la reducción de sus tiradas. El atraso con que circulan entorpece la continuidad de un pensamiento crítico, y si se añade el monto de la remuneración a sus colaboradores, el efecto es que, quienes ejercen la crítica, busquen preferentemente la visibilidad en el exterior. No deja de resultar paradójico la publicación en el extranjero de ensayos e investigaciones de críticos cubanos, lo cual es muy bueno, pero al mismo tiempo dificulta el acceso a dichas obras por parte de su lector natural, el de la Isla.

La prensa digital pudiera procurar parte de las soluciones, en especial cuando se trate de pequeñas reseñas motivadoras para los lectores; sin embargo, al menos en Cuba este medio aún está en momentos de germinaciones y cambios.

Entre 1991 y 1992 la revista Revolución y Cultura publicó una encuesta –a cargo de José Antonio Michelena– a once críticos y escritores. Reiterada quince años después a varios de los mismos entrevistados y a algunos otros, en ella fueron abordados muchos de los temas que continuamos debatiendo hoy.

¿Qué pueden hacer las publicaciones culturales para que la crítica sea lo relevante y visible que se merece? ¿Y cómo, en medio de este, más que concierto, desconcierto, o aluvión de información generado por Internet, donde no todo brilla?  Lo primero, por supuesto, sería mantener el criterio de hondura en el oficio, de búsqueda o hallazgo de nuevos derroteros y proponerse generar reacciones en los lectores. Retroalimentación. Para ello es necesario influir, orientar, incitar, poseer un amplio conocimiento del medio, encargar trabajos a especialistas… La crítica es demasiado importante como para no dejarla del todo en manos del azar y menos de la improvisación.

En algún punto, algún momento –se ha dicho– la continuidad de la crítica literaria cubana se interrumpió. Si así fuera, considero a las revistas culturales, todavía, más que muestrarios de aciertos y desaciertos, herramientas valiosas para retomarla.


Redaccion Cultura e Historia