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Publicado el 24 Octubre, 2019 por Jeiddy Martinez Armas en Cultura
 
 

Un versátil actor renace en La Habana

El legado de Vicente Revuelta vuelve a inspirar y guiar a teatristas e investigadores
Un versátil actor renace en La Habana.

Protagonizó y dirigió, a lo largo de su trayectoria, disímiles obras clásicas y contemporáneas. (Foto: Cortesía del CNAE).

Por JEIDDY MARTÍNEZ ARMAS

En cada jornada del 18º Festival de Teatro estuvo presente la impronta de uno de los más trascendentales creadores de la escena cubana. Actor, director y pedagogo, Revuelta fue precursor de las teorías de Konstantin Stanislavski en la Isla, las cuales implementó como método de enseñanza para asumir nuevas maneras de interpretar que nutrieron a nuestra dramaturgia de lo que se hacía a escala global.

Nacido en La Habana, el 5 de junio de 1929, desde su niñez pudo ingresar en la Escuela Municipal de Arte Dramático, a pesar de su condición social humilde. Dirigió su primera obra, El recuerdo de Berta, de Tennessee Williams, en 1950, como parte del grupo Escénico Libre.

Antes de crear la compañía Teatro Estudio, Vicente Revuelta recorrió Europa, donde se nutrió de excelentes actores y de pedagogos de esta modalidad escénica. Es así que en 1952 viajó a París a realizar estudios en la Escuela Anexa a la compañía de Jean Louis Barralt y en el Taller de Arte Dramático de Tania Balachova. Allí recibió, además, clases de pantomima y expresión con Etienne Decroux. Luego marchó a Italia, para incorporarse a un curso de verano en la Escuela de Cinematografía de Roma (Cinecitá).

A su regreso a Cuba impartió conferencias sobre importantes temáticas del teatro y la actuación, en la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo. Además, publicó cuatro números de cuadernos de cultura teatral.

Fundó Teatro Estudio en 1958, el cual dirigió junto a su hermana, la notable actriz, directora teatral y pedagoga Raquel Revuelta. Ambos concibieron diversas puestas en escena, en especial, de teatro norteamericano. En su gran repertorio como actor son recordados magníficos personajes, entre los que se destacan interpretaciones en Cuento del Zoológico, La duodécima noche y en la Muerte de un viajante.

En pleno auge del teatro cubano, en los años 80, dirigió y actuó en la obra Galileo Galilei, del dramaturgo Beltrolt Brecht. Esa fue la primera vez que esta compañía le dio entrada a la nueva generación de actores, para que se integraran a los veteranos del entonces Teatro Estudio.

Protagonizó, a lo largo de su trayectoria, disímiles obras clásicas de la dramaturgia universal, entre las que sobresalen el montaje experimental de La zapatera prodigiosa, de Federico García Lorca; Las tres hermanas, de Anton Chéjov; Fuenteovejuna, de Lope de Vega.

Luego de fundar el grupo teatral Los Doce en los años 60, estrenó en 1970, como director, la obra Peer Gynt, de Ibsen, una revolución dentro del teatro cubano y la más experimental de ese momento. Paralelamente impartió talleres de entrenamiento con el método de actuación de Jerzy Grotowski, uno de los grandes teóricos de la interpretación dramática, cuya técnica se sustenta en la necesidad de aumentar el contacto físico del actor con el público; y que Revuelta tuvo el mérito de haberlo introducido en Cuba.

Como director fue muy significativo que dirigiera y actuara en la puesta en escena de La noche de los asesinos, obra de José Triana estrenada en 1966. Por su montaje experimental, con elementos del teatro del absurdo, dio un nuevo sentido al teatro cubano de la época y lo colocó con singular impacto en la arena internacional. La puesta se presentó en festivales nacionales y foráneos y obtuvo varios premios, entre ellos, el Gallo de La Habana.

En la edición 18 del Festival de Teatro, el legado de Vicente Revuelta volvió a inspirar y guiar a los teatristas e investigadores participantes en el evento teórico, donde se ahondó acerca de sus aportes a la actuación, la dirección escénica y la dramaturgia.


Jeiddy Martinez Armas

 
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