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Publicado el 11 Diciembre, 2019 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

Caracol: audaz y creativo

El abarcador programa incluyó, además de paneles sobre la locución en los medios y la crítica en y sobre estos, exhibición de filmes y emisiones televisuales en concurso, asimismo, la proyección del documental En busca de un espacio, con la presencia de su realizadora, Marilyn Solaya
Inocencia, Gran Premio en Cine del Concurso Caracol.

Inocencia, del realizador Alejandro Gil, se alzó con el Gran Premio de Cine en Ficción del Concurso Caracol. (Foto: bohemia.cu).

Por SAHILY TABARES

En diferentes escenarios las cámaras y los micrófonos se multiplican a velocidades impensadas. La “realidad” parece depender de cómo la comunicación massmediática la construye o reconstruye.

Los medios de comunicación audiovisuales son narradores por excelencia, y uno de los fenómenos sociales, culturales, más complejos de la historia. En el panorama mundial lidera el poderío de grupos económicos privados que conquistan nuevos mercados y difunden mensajes de todo tipo por diversos canales. El actual (des)orden implica múltiples dimensiones financieras, políticas, culturales, informáticas, y genera desigualdades crecientes en todos los órdenes del quehacer humano.

Sobre estos y otros asuntos relacionados con el lenguaje que instauran las nuevas tecnologías, el mercado del videoteléfono, las redes sociales, se reflexionó durante el evento Caracol, convocado por la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y su sección de Crítica e Investigación.

El abarcador programa incluyó, además de paneles sobre la locución en los medios y la crítica en y sobre estos, exhibición de filmes y emisiones televisuales en concurso, asimismo, la proyección del documental En busca de un espacio, con la presencia de su realizadora, Marilyn Solaya.

Constituyó una prioridad colocar en el eje de las discusiones de realizadores, artistas, técnicos, críticos, públicos, el debate sobre la crisis cultural global y el desafío que se asume desde cada puesta radial, televisiva y cinematográfica.

¿Qué hacer para transmitir valores éticos, estéticos, formar el gusto artístico, motivar el disfrute de los públicos expuestos a una avalancha de producciones seudoculturales y violentas que circulan de pantalla en pantalla?

Arduas discusiones, sólidos argumentos, vivencias, llamaron la atención sobre la impúdica invasión del espacio público y la avalancha irresistible de una industria del entretenimiento que no reconoce jerarquías, pues ha reducido el arte definitivamente a la condición de la mercancía más vulgar y pretende silenciar a los clásicos con fetiches vacíos y frivolidad.

¿Cómo contrarrestar tal avalancha y sus efectos nocivos? Ante todo, la crítica cultural debe contribuir al análisis, la evaluación y la propuesta de iniciativas creadoras y líneas de acción que favorezcan una mejoría sustancial de las programaciones de la radio y la TV tanto nacionales como locales.

¿Soluciones? Validar las experiencias culturales y comunicacionales mediante una concepción científica que permita enriquecer los resultados creativos de acuerdo con los impactos generados por ellas en los públicos.

Durante una fecunda jornada se valoró la relación de la creación artística y el Decreto Ley 373. Como señaló Rolando Pérez Betancourt: “Si bien se ha dicho que el Decreto aspira a un amplio abanico creativo en cuanto a temáticas y géneros que con cierta urgencia necesita desarrollar el país, lo social y lo político han estado imbricados desde siempre en el cine cubano”.

Asimismo, abordó un aspecto que también interesó al auditorio: “La libertad de creación inherente a cualquier artista –máxime si es joven y está lleno de preocupaciones– hace suponer que tales temas seguirán surgiendo como hasta ahora, en ocasiones sustentados en un válido discurso crítico-artístico, en otras sin ir más allá de un tanteo pesimista per se, o amparados en amaños que apuntan menos a la conocida y hasta válida ‘tendenciosidad en el arte’ y más a la necesidad de provocar aleteos ruidosos que del otro lado del océano ‘algunos’ suelen aplaudir y premiar”.

La continuidad del evento en el espacio Moviendo los caracoles propiciará mantener el espíritu de los debates audaces, pues es necesario formar lectores de las artes, los medios de comunicación audiovisuales y los fenómenos complejos que vivimos día a día. Este adiestramiento contribuirá al desarrollo de la comunicación como fenómeno humano nunca complaciente con la monotonía y los discursos banales de la hegemonía imperialista.


Sahily Tabares

 
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