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Publicado el 6 Diciembre, 2019 por Pedro Antonio García en Cultura
 
 

Lo que bien comienza…

El filme argentino La odisea de los giles arrancó aplausos y risas del público en la jornada inaugural del 41º Festival del Nuevo Cine Latinoamericana
Lo que bien comienza…

Ivan Giraud, director del Festival de Cine de La Habana, inaugura oficialmente el evento. (Foto: ACN).

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Bien lo dice el dicho: lo que bien comienza, bien termina, y no puede tener entonces mejores augurios la 41ª edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano tras una jornada inaugural que incluyó una gala de lujo y un filme extraordinariamente divertido.

Fragmentos de noticieros Icaic dirigidos por Santiago Álvarez iniciaron la función, pudiéndose apreciar en ellos los inicios del Grupo de Experimentación Sonora y a la actriz sudafricana Miriam Makeba en su visita a Cuba en los años 70.

La aparición en pantalla de la prima ballerina Alicia Alonso sirvió de preámbulo para la interpretación en vivo por el Ballet Nacional de Cuba de una escena de Cascanueces, en la versión que la propia Alicia hizo sobre la base de la original de Lev Ivanov.

Al realizador Manuel Pérez Paredes (El hombre de Maisinicú) se le entregó, en reconocimiento a sus aportes al cine cubano y latinoamericano, un coral de honor, galardón que también recibirá próximamente la productora argentina Lita Stantic.

Audrey Azoulay, directora general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), de visita oficial en el país, durante su intervención en la velada felicitó a Cuba por ser un país de cine y de cultura, y por su defensa del patrimonio cultural nacional.

Al valorar la importancia de los festivales del nuevo cine latinoamericano, Azoulay afirmó que en este momento que vive el mundo y particularmente nuestra América, se necesita más que nunca la mirada de los cineastas del continente.

El filme argentino La odisea de los giles, del realizador Sebastián Borensztein (Un cuento chino), seleccionado para la conclusión de la jornada inaugural del evento, arrancó aplausos y risas del público asistente.

Lo que bien comienza…

El Ballet Nacional de Cuba interpreta una escena de Cascanueces. (Foto: ARIEL LEY ROYERO/ACN)

Los productores apostaron al éxito comercial mucho antes de iniciar el rodaje. ¿Puede fallar una cinta con Eduardo Sacheri (El secreto de sus ojos) como argumentista y guionista, Daniel Gimelberg (El último Elvis) en la dirección de arte y Rodrigo Pulpeiro (El niño pez, Un cuento chino), como director de fotografía?

Y a esto hay que sumar la banda sonora del experimentado Federico Jusid (Bajo bandera, El secreto de sus ojos), quien ha convertido el filme en una verdadera antología del mejor rock argentino.

Borensztein contó con un reparto de lujo. Desde los Darín padre e hijo hasta un por momentos irreconocible Luis Brandoni, inmenso como siempre, como el anarquista Fontana, y el colombiano Andrés Parra, eficaz en su muy caricaturizado (por el guión) Fortunato Manzi.

No contento con eso, el realizador trajo a Rita Cortese, la cocinera del episodio Las ratas de Relatos Salvajes, y la convirtió en la empresaria aliada de los Darín. Amén de esos dos hermanos Gómez (Alejandro Gigena y Guillermo Jacubowicz), hasta ahora simples extras de TV y cine, quienes en los pocos minutos en pantalla se roban el show.

Para un espectador argentino, La odisea… le puede parecer cruel por transformar en comedia el drama muy real del desastre financiero de 2001 que dejó en la miseria a miles en ese país austral. A un foráneo, en cambio, no le resulta tan traumático y sí extraordinariamente divertido porque como en toda buena comedia, se ríe a mandíbula latiente y los buenos ganan a la larga.

Independientemente de algunos costurones, más achacables al género que a la falta de pericia de los realizadores, y de guiños (imperceptibles para no avezados) a otras producciones argentinas (No habrá más penas ni olvidos, por ejemplo), es una cinta agradable de ver y no extrañaría que esté entre las fuertes competidoras por el premio de la popularidad.

Lo que bien comienza…

Ricardo y Chino Darín en La odisea de los giles. (Foto: Cortesía Icaic).


Pedro Antonio García

 
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