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Publicado el 29 Enero, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

JAZZ PLAZA: músicas sin límites

Vigencia de estirpes que renuevan ideas, estilos y riquezas artísticas
JAZZ PLAZA: músicas sin límites.

El maestro Bobby Carcassés es un respetado showman.El maestro Bobby Carcassés es un respetado showman.

Por SAHILY TABARES

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué necesitamos ante la avalancha de modas pasajeras que pululan por doquier? ¿Cómo descubrir nuevos caminos para re-conocer la autenticidad? Estas interrogantes son imprescindibles al pensar en la riqueza sonora, rítmica, de géneros, los cuales son renovados por compositores e intérpretes consagrados y jóvenes.

Imposible olvidar la afinidad y los antecedentes comunes entre la música cubana y el jazz, devenidos fenómenos que mediante intercambios y préstamos recíprocos nutren una verdadera fusión en el jazz latino.

Lo patentizó con elocuencia la edición 35ª del Festival Internacional Jazz Plaza de La Habana a Santiago de Cuba, del 14 al 19 de enero, en cerca de veinte sedes en la capital y en instituciones de la ciudad oriental.

Las herencias atesoradas y el hecho creativo mismo suelen presentarse como paradigmas valorativos en el lenguaje jazzístico, dada la fluidez y la dinámica en la exposición de ideas que lo caracteriza. Por su naturaleza impone el dominio de posibilidades tímbricas y la constante búsqueda experimental de nuevas sonoridades, estas aportan a la ejecución la mayor carga de destreza y originalidad posibles.

JAZZ PLAZA: músicas sin límites.

En el legado de Juan Formell se aprecian huellas de su gusto por el lenguaje jazzístico.

De ningún modo por azar, el maestro Bobby Carcassés, Premio Nacional de Música, revela en cada espectáculo que el género cuestiona las perspectivas de creación y obra acabada, pues su esencia de música sin límites le permite incorporar entonaciones y microestructuras de duración mínima, la riqueza del discurso al improvisar significa en sí misma un recurso complejo de subjetividad.

No extraña que hayan venido al Festival renombradas figuras de varios países, para beber la savia de lo cubano en la llamada isla de la música. En conciertos, presentaciones de discos, conferencias, intercambios espontáneos entre intérpretes y públicos, trascendió una verdad contundente: las raigambres están presentes en la evolución de nuestro ser y acontecer en los complejos genéricos del siglo XXI.

Por esta, entre otras razones, el homenaje a Juan Formell evidenció la presencia permanente de sus aportes en el panorama musical de la nación. Lo asumió Dayramir González, pianista, orquestador y compositor, egresado del sistema de enseñanza artística, tras aprehender el pulso inquietante, valedero, de un baluarte que es referente en los ámbitos nacional e internacional. La acción de colocar en la escena el jazz afrocubano y la Camerata Romeu, dirigida por la maestra Zenaida Romeu, resignificó conceptos ampliamente trabajados por Formell en los despliegues de instrumentos de viento, la batería percutiva, el acompañamiento de la guitarra eléctrica, el bajo y el tres.

De vuelta y en perspectiva

Sin distancias ni olvidos, la “explosión” jazzística conmovió a visitantes y oriundos. El tributo a Irakere, banda fundada en 1973 por el legendario Chucho Valdés, propició traer al presente la brillantez de un proyecto novedoso, el cual recreó códigos de la música de antecedente africano, así como elementos tímbricos y rítmicos de lo popular tradicional en nuestra nación.

 PLAZA: músicas sin límites.

Yaroldy Abreu, músico de formación académica, conoce las profundidades del folclor afrocubano.

Un integrante de ese equipo transgresor por antonomasia, el percusionista Yaroldy Abreu, fue reconocido por sobresalir en un estilo que conjuga de forma magistral dominio técnico, virtuosismo, sensibilidad, fuerza expresiva.

Sin duda, ofrecen disímiles claves los entendidos que desentrañan acervos y linajes para traer al presente la pureza y las “buenas contaminaciones” de todos los tiempos. Es preciso estudiar, acceder a los archivos, actualizar informaciones, sobre todo pensar en la apertura de caminos propios y estilos sorprendentes.

Las exploraciones desplegadas durante el 15º Coloquio Internacional de Jazz Leonardo Acosta in memoriam –parte indispensable del evento–, en el que participaron investigadores, críticos e intérpretes, colocó en el centro de la atención etapas y procedimientos estilísticos, rituales y nuevas miradas a la música contemporánea.

En especial, destacó el ejemplo del desaparecido Leonardo Acosta. Según ha reconocido el musicólogo Radamés Giró: “Fue un músico ejecutante de varios instrumentos, manejó un amplio aparato conceptual y poseía una cultura que se movía a través de los más diversos saberes, a la vez que se proyectaba con una envidiable claridad expositiva, vale decir, fue un gran escritor, un ensayista que brilló por la profundidad de sus análisis”.

JAZZ PLAZA: músicas sin límites.

El swing de Gastón Joya fluyó durante el concierto-homenaje a Israel Cachao y a Charles Mingus.

Tal bagaje merece total permanencia en la preparación de quienes aspiran al magisterio en cualquier género musical. Escuchar atentamente lo nuevo, conocer a los clásicos, tienen que ser prioridades en el crecimiento profesional.

Las ha cultivado Beatriz Márquez, Premio Nacional de Música, al estudiar la obra de Adolfo Guzmán y llevarla a la discografía.

Por su parte, el reconocido contrabajista Gastón Joya Perellada rindió tributo a Israel Cachao López (1918-2008), cuyo mérito consistió en haber convertido ese instrumento en solista, y al estadounidense Charles Mingus (1922-1979), quien impulsó la manera actual de tocarlo. Acompañado por varios virtuosos, Joya demostró  madurez y la defensa de un precepto que nunca lo abandona: “Estudiar, estudiar, estudiar, los aprendizajes se incorporan todos los días”.

Ciertamente, el arte exige entrega total a cualquier edad. Quien considere que ha llegado y no necesita el empuje cotidiano, comienza a retroceder. La intuición necesita nutrientes para que siga alimentando las músicas sin límites.

JAZZ PLAZA: músicas sin límites.

La musicalísima, Beatriz Márquez, ha rendido culto al insigne Adolfo Guzmán.


Sahily Tabares

 
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