0
Publicado el 27 Enero, 2020 por Jeiddy Martinez Armas en Cultura
 
 

BOSQUE MARTIANO

Mambí de nuestros tiempos

En la zona del Ariguanabo, Rafael Rodríguez Ortiz rinde, día a día, homenaje a la cultura y la historia cubanas
Mambí de nuestros tiempos.

Siempre dispuesto a honrar a nuestros próceres y héroes.

Por JEIDDY MARTÍNEZ ARMAS

Fotos: YASSET LLERENA ALFONSO

Con machete en mano y sombrero nos recibe Felo –nadie en San Antonio de los Baños lo conoce por otro nombre–, quien a pesar de su edad continúa sembrando educación, patriotismo. Como cada amanecer, se prepara para iniciar su jornada en un lugar que ha llegado al cumpleaños 25 y es una parte esencial de su existencia.

Mientras recorremos el sitio, relata: “El Bosque Martiano del Ariguanabo surge luego de haber leído el Diario de Campaña (De Cabo Haitiano a Dos Ríos) escrito por José Martí, en el que se resumen valores históricos, junto con el amor y el respeto a la naturaleza. Sentí entonces que tenía en mis manos un documento trascendental, a partir del cual se podía hacer una obra maravillosa.

“Así, en la mañana del 19 de mayo de 1994, cuando se conmemoraba el aniversario 99 de la caída en combate de nuestro Héroe Nacional, el Bosque se abrió al público”.

Todavía guarda en el patio de su casa los primeros instrumentos con los que aró el terreno.

-¿Qué retos y obstáculos debió enfrentar?

-Muchos, pero no me interesaban, porque tenía alrededor mío numerosas personas con deseos de apoyarme. Este sitio, desde sus inicios, no ha sido solo de Felo, sino de todos los vecinos, sin olvidar a los niños. Lo primero fue limpiar el área, que en ese entonces –antes de comenzar el proyecto– era un vertedero. Pero sabíamos que valía la pena nuestro empeño porque es una tierra extremadamente fértil y está muy cerca del pueblo.

“Hoy el Bosque es un espacio de visita constante para estudiantes, trabajadores de instituciones políticas, gubernamentales y militares, pues cada vez que hay una fecha patriótica o histórica, aquí se conmemora.

-¿Cómo se ha representado mediante la naturaleza la historia de Cuba?

Mambí de nuestros tiempos.

Felo recibe a diario a los visitantes que buscan aquí valores históricos y culturales de nuestra nación.

-Por ejemplo, fueron sembradas las siete especies de árboles maderables con las que se construyó el yate Granma original, además, en ese sitial colocamos 82 piedras, en representación de los expedicionarios que participaron en el desembarco.

“Las personas cuando vienen, particularmente los alumnos con sus profesores, sienten que están reviviendo un momento de la historia. Cada 15 de marzo reunimos a cientos de niños y escenificamos uno de los momentos más gloriosos y lindos que hemos tenido en nuestras luchas: la Protesta de Baraguá. Entre dos matas de mango ponemos una hamaca y los pequeños interpretan la escena en la que Antonio Maceo le dijo a Arsenio Martínez Campos que no aceptaba el Pacto del Zanjón.

“En este lugar los visitantes pueden observar, igualmente, el recorrido martiano en la Guerra Necesaria, campamento por campamento. No se escatimaron esfuerzos para sembrar todas las especies que menciona nuestro Héroe Nacional en su Diario de Campaña.

“Para conseguir todos esos árboles ─plantados en el Bosque años antes de que este se inaugura─ nos movimos por todas partes del país. Los compañeros de la provincia de Granma nos dieron todo su apoyo y en un el yipi empezamos a subir las montañas de la Sierra Maestra, para conseguir aquellos árboles que ya prácticamente no existían en Occidente. Todas estas plantas descritas por nuestro Héroe Nacional se dan de una manera muy lozana aquí, al igual que muchos de los árboles frutales que él menciona en sus escritos: el mango, la pomarrosa, la naranja y el coco. Todo el mundo se admira de que hayamos podido lograr eso, así como tener un sinfín de nidos con ejemplares de nuestra fauna.

Mambí de nuestros tiempos.

Las piedras del Bosque enaltecen a José Martí.

“Además de los árboles, trajimos piedras –más de 170 toneladas– que hemos convertido en maestras. En ellas se pueden leer frases de nuestro Apóstol y de otras personalidades de la historia y la cultura cubana, así como poesías. Además, hay rocas, donde se muestra la figura de José Martí, llegando a las costas de Cuba con Máximo Gómez, o cayendo en combate.

“La obra martiana es una enseñanza constante, nos inspira para ser dignos. Por eso Fidel Castro dijo en el juicio por el asalto al cuartel Moncada que el autor intelectual de esa acción fue José Martí. Después que los estudiantes entran aquí, sienten la necesidad de leer el Diario de Campaña.

-¿Si tuviera a Martí delante, qué haría?

-Extendería la mano, lo saludaría y le diría que soy un admirador y un respetuoso amante de su obra, la cual he estudiado de manera autodidacta. Además, que he tratado por todos los medios de seguir sus enseñanzas y que quisiera junto a él recorrer el Bosque, donde, igual que él expresara un 9 de mayo de 1895, ‘todo es festón y ojeo’.

“Los cubanos tenemos que sentirnos extremadamente orgullosos y honrados al saber que hubo un José Martí, hombre sencillo y humilde, quien se convirtió en una de las figuras más prominentes y trascendentales de nuestro continente.

“En el discurso Con todos y para el bien de todos hay un fragmento que tiene un gran valor: ‘Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre’. Al leer frases como esta, sentimos el orgullo de decir que somos martianos, pues él dejó una obra extremadamente humana y correcta; no importa que pasen los años, cada día se enraíza más en nosotros”.

-¿Qué premios y condecoraciones ha recibido usted por su labor en el Bosque Martiano?

-Las que nunca pensé. Algunos de estos reconocimientos a mi labor han sido la réplica del machete de Máximo Gómez, la Distinción por la Cultura Nacional, un Premio Especial de Protección del Medio Ambiente, otorgado por el Citma. Tuve el honor también de que la compañera Vilma Espín me haya entregado el diploma por La Utilidad de la Virtud, el galardón más grande que da la Sociedad Cultural José Martí.

Mambí de nuestros tiempos.

Una réplica de la Campana de la Demajagua da inicio a cada actividad.

“El Bosque Martiano recibió, asimismo, una significativa calificación: la Quinta Excelencia Nacional de la Agricultura Urbana. Él nos enseña a amar y respetar la maravillosa naturaleza existente en nuestra nación ─eso lo saben los pioneros─; y debe ser medular para todos los cubanos, pues somos un país eminentemente agrícola.

“Pero la distinción más grande es cuando veo entrar por la puerta del Bosque a muchos niños y estudiantes, a trabajadores, a personas sencillas que vienen a aprender. Cada vez que va a comenzar una actividad se toca una réplica de la campana de la Demajagua, me la regaló Eusebio Leal Spengler. Te puedo decir con toda sinceridad que la hago sonar con mucha fuerza, porque el momento más sublime del Bosque Martiano es cuando oímos la campana; yo saco mi machete, digo: ‘Viva Cuba Libre’, y todo el mundo me secunda”.

-En meses recientes fue cancelada una serie postal en homenaje al Bosque.

-El Ministerio de Comunicaciones aprobó que al Bosque, en su aniversario 25, se le otorgara una emisión de seis estampillas y una hoja filatélica, donde se encuentran representadas especies de árboles que crecen aquí. El hecho de que estas estampillas estén circulando por toda Cuba me ha hecho sentir muy feliz, lleno de estímulos para seguir trabajando”.

Salimos del evocador parque casi al mediodía, pocas horas bastaron para enamorarnos de aquel lugar y admirar por siempre a ese mambí actual, a Felo, el del Bosque Martiano del Ariguanabo.

Mambí de nuestros tiempos.

Junto a los árboles hay sitiales históricos donde se conmemoran fechas patrias.

 

Mambí de nuestros tiempos.

La enseña nacional y la enarbolada el 20 de octubre de 1868 por Perucho Figueredo ondean en este sitio.


Jeiddy Martinez Armas

 
Jeiddy Martinez Armas