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Publicado el 8 Enero, 2020 por ACN en Cultura
 
 

Santiago de Cuba en la música de Pacho Alonso

Para hablar de las tradiciones culturales de Santiago hay que señalar a Pascasio Alonso Fajardo, su nombre original, porque en esa legión de grandes, la nueva generación sigue apostando por el ritmo pilón, logrado en la combinación armónica con el compositor Enrique Bonn
Santiago de Cuba en la música de Pacho Alonso

Foto: lajiribilla.com

Por MARÍA ANTONIA MEDINA TÉLLEZ

Si de la memoria de un santiaguero de estirpe musical se habla, el nombre de Pacho Alonso es símbolo del gusto de todos los cubanos.

El artista nació en la calle San Félix, número 64, de la oriental urbe, el 22 de agosto de 1928 y la muerte lo sorprendió en La Habana a los 54 años de edad, pleno de vida y aspiraciones.

Para hablar de las tradiciones culturales de Santiago hay que señalar a Pascasio Alonso Fajardo, su nombre original, porque en esa legión de grandes, la nueva generación sigue apostando por el ritmo pilón, logrado en la combinación armónica con el compositor Enrique Bonne.

Cuentan los de esta tierra que después de actuar se iba hasta el parque de Céspedes o al bar del Hotel Casa Granda, bajaba por sus callejuelas empinadas saludando a todos para rendirse entre amigos y coterráneos con los que compartía y escuchaba por igual.

Como cantante se inició en la Cadena Oriental de Radio y participó en la Revista Popular del Aire, acompañado por la orquesta de Pancho Portuondo. También ejerció el magisterio, fue un magnífico deportista, pero el arte lo cautivó en el más exquisito de sus dones.

De 1951 a 1954, en  la orquesta de Mariano Mercerón compartió con Benny Moré y Fernando Álvarez, dos grandes de la música cubana; y es cuando decidió crear su grupo de Pacho Alonso y sus Modernistas, que pronto clasificaron dentro del cancionero romántico del feeling en Cuba.

En la tradicional Casa de la Trova santiaguera se muestran momentos de aquellos encuentros y los versados cuentan expresiones según las cuales Bonne escribió para su voz y estilo páginas antológicas como Que me digan feo, Se tambalea y Yo no quiero piedras en mi camino.

Gonzalo González, especialista de los Estudios de Grabaciones Siboney, de esta ciudad, al recordar los títulos Juguete y Niebla del Riachuelo, refirió que en su tiempo hubo un Benny y por eso no destacó más su voz y arte, pero el maestro fue excelente.

El pueblo santiaguero lo disfrutó y bailó en la populosa tarima de Martí y San Pedro en sus famosos carnavales, pero hasta la nueva generación va piloneando hoy su ritmo, apasionándose con sus boleros y moviéndose con el simalé.

Si indagas por estas calles, entonces reaparece el riachuelo para seguir esperando, piden manos para caminar unidos, dicen de un pañuelito blanco, letras que pertenecen al patrimonio de esta localidad cultivadora de música y tradiciones artísticas. (ACN).


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