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Publicado el 15 Enero, 2020 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

CINE

¿Y quiénes son las comadrejas?

Filme argentino de 2019 continúa dando de qué hablar en distintos festivales internacionales, incluida la más reciente cita cinematográfica de La Habana
¿Y quiénes son las comadrejas?

Graciela Borges refrenda con esplendidez a una estrella del cine en el ocaso de su vida y carrera.

Por: ROXANA RODRIGUEZ TAMAYO

Fotos: ESPINOF

No siempre segundas vueltas terminan en fracaso, y aunque el empedrado del camino no lleve al mejor cauce, siempre pesarán más los aciertos y el riquísimo acto de –al menos- sonreír. Ese es el sabor que deja en el espectador la película argentina El cuento de las comadrejas (2019), dirigida por Juan José Campanella, una suerte de remake entreverado con una versión libre de la cáustica tragicomedia negra Los muchachos de antes no usaban arsénico (1976), de José Martínez Suárez, reconocida como uno de los clásicos de la filmografía de ese país.

Exhibida en la edición 41 del habanero Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, esta fábula de alimañas humanas, en la cual la ironía linda con el sarcasmo, la insolencia frisa la perversidad, relata cómo un evento inesperado trastorna el aparente sosiego de cuatro ancianos (tres hombres y una mujer) que sobreviven entre las nostalgias y las añoranzas de las épocas doradas en que fueran reputadas figuras del cine.

La singular relación de estos cófrades por antonomasia, toma un rumbo imprevisible cuando irrumpe en sus vidas una joven pareja, representante de una agencia inmobiliaria, interesada en negociar –a base dobleces y argucias- el terreno y la propiedad que habitan. La situación supuestamente anodina se transforma en amenaza y desencadena una lucha furibunda y delirante por la supervivencia, donde los antagonismos generacionales devienen el eje central de la trama, una las diferencias más notables en relación con el original, centrado en explotar la misoginia de los varones.

Con El cuento de las comadrejas el también realizador de El secreto de tus ojos (ganadora de un Oscar hace poco menos de una década) concibe una sutil y encantadora comedia negra, perfecta para alimentar el ocio mientras dure la proyección y a la salida de la sala, desenchufar.

En comparación con la obra primigenia, lo que convierten a la cinta de Campanella en un divertimento perecedero no son los olvidos, las omisiones y los deslices, menos aún el elenco elegido, pesa sobremanera la enjundia que va perdiendo en el decurso, al diluirse en trivialidades que la tornan un tanto monótona.

¿Y quiénes son las comadrejas?

Los notables actores Luis Brandoni, Oscar Martínez y Marcos Mundstock encarnan los roles de los ancianitos “benévolos”.

De cualquier modo el público ríe -y por momentos lanza alguna carcajada- a pesar de que se dilapida el juego a lo enigmático, lo misterioso, propuesto en los minutos iniciales y que hubiera sido un recurso sugerente valiosísimo, lo cual denota cierta carencia de solidez en el guion.

A partir de alusiones explícitas y tácitas,  se logra coherencia en el  símil entre el modo de supervivencia de las comadrejas y las circunstancias extremas de los personajes. De forma que al terminar la película, el espectador avezado entrará en la disquisición conceptual sobre quiénes son en verdad las comadrejas: ¿los viejos o los jóvenes? Tal afirmación halla alguna respuesta si se considera que esos “bichitos”–como se expresa en el filme- de pequeño tamaño, son activos cazadores, capaces de abatir presas hasta diez veces mayores a su propio peso.

Aun cuando las actuaciones no evidencian fallas, se percibe desbalance en los desempeños y se desaprovechan en su plenitud las cualidades histriónicas de Graciela Borges, Oscar Martínez, Luis Brandoni, Clara Lago, Marcos Mundstock, Nicolás Francella, Maru Zapata, tal como si sus únicas presencias garantizaran y decidieran el éxito total de la película.

No obstante, el director logró con bastante brillantes ciertos encuadres y angulares que dinamizan la puesta, integrada en su mayoría por una nómina de veteranos intérpretes, y llama la atención la teatralidad para contar una historia cinematográfica.

Asimismo, el alcance de fábula que procura El cuento… resulta interesante como mensaje aleccionador, pero por momentos resiente la trama al disolverse en algunas retóricas filosóficas que incluso, llegan a ser hasta grandilocuentes. De todos modos, el fin suele justificar los medios en ocasiones, y la película se alza con creces como tributo magnánimo a un clásico del cine argentino.

¿Y quiénes son las comadrejas?

La española Clara Lago y el argentino Nicolás Francella caracterizan a los villanos burlados.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez