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Publicado el 18 Febrero, 2020 por Jeiddy Martinez Armas en Cultura
 
 

Elaine Vilar Madruga

La creación literaria como fe de vida

Nació para escribir, es para ella un reto la página en blanco. Con su prolifera obra, ha hecho visible la literatura joven cubana en otras naciones del mundo
Elaine Vilar, escritora

“Escribir es un proceso biológico, porque tus entrañas van en eso”, afirma la escritora. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

Por JEIDDY MARTÍNEZ ARMAS

Antes de entrevistarla creí que me encontraría con una persona ermitaña y con espejuelos, un cierto arquetipo de escritora. Nada más alejado de la realidad, la muchacha que me recibió es muy parecida a una de sus propias protagonistas, lozana y elocuente, quien habla con pasión de la literatura, de esas bisoñas letras que le dictaba a la abuela antes de saber escribir.

Su obra podría clasificarse de tantas maneras: mística, dramática, poética, mágica… y resulta difícil encasillarla dentro de una sola vertiente, a pesar de que sus libros de ciencia-ficción y fantasía son lo más conocido en nuestro país.

Con apenas tres décadas de vida ha publicado más de 30 obras. Es narradora, poeta y dramaturga y ha obtenido numerosos reconocimientos en Cuba y diversas naciones del mundo.

Elaine Vilar Madruga abrió las puertas de su casa a los lectores de BOHEMIA para develarles la manera en que crea personajes y realidades.

-¿Cómo te iniciaste en el mundo de la Literatura?

-Desde bien pequeña tuve una vocación muy clara: quería ser escritora y mi familia potenció mucho ese talento primigenio. Comencé a instruirme en este sentido a los nueve años de edad, en un taller literario infantil –dirigido por Ana Luz de Armas–, cuando era estudiante de guitarra en la escuela Alejandro García Caturla. La formación que recibí en mis primeros talleres fue fundamental, porque me permitió insertarme en la dinámica de los concursos literarios.

“Cuando tenía 16 años obtuve la primera mención del Premio Calendario, por la cuentinovela Al límite de los Olivos, publicada después por la Editorial Extramuros. Una vez que alcancé ese galardón se abrieron muchas puertas. Luego empecé a escribir también poesía más en serio, aunque lo llevaba haciendo de manera empírica desde mucho tiempo atrás”.

-¿Qué oportunidades te ha dado la Asociación Hermanos Saíz?

Elaine Vilar, homenaje

A pesar de sus pocas décadas de vida ha sido homenajeada en varias ocasiones. (Foto: JEIDDY MARTÍNEZ ARMAS)

-Esa es otra de mis casas querida. Empecé con 17 años en esta organización, ya llevo más de 10. Me ha ayudado mucho en materia promocional, sobre todo desde que gané dos premios Calendario en el año 2013.

-¿Cuánto te ayudó haber cursado el taller de técnicas narrativas impartido en el Centro de Creación Literaria Onelio Jorge Cardoso?

-Mi relación es de profundo amor con el Onelio. Llegué allí sin todavía haber publicado ningún libro. Su director, Eduardo Heras León, y su esposa Ivonne, para mí son dos padres queridos. Aprendí muchísimo de Heras, quien con su ética y su entrega hacia nosotros, sus alumnos, me enseñó el valor del altruismo, porque la Literatura también tiene de eso, es gentil, bondadosa, es una gracia, en el sentido de lo que otorga. Siento que hubo un antes y un después. En sus clases descubrí cosas muy bonitas del oficio. Al concluir el taller tenía muchísimas ganas de escribir.

-¿Por qué has elegido la ciencia-ficción y la fantasía para buena parte de tu obra y no el realismo?

-Es el género en el que me recibieron con los brazos abiertos. No obstante, la ciencia-ficción que yo escribo está muy cercana a lo real, sobre todo a lo histórico, a lo antropológico, búsquedas universales que aparecen en todos los géneros literarios. Al final creas una metáfora. Uno sencillamente cambia el escenario, como en el teatro. Es como si en vez de escribir Casa de muñecas en un contexto realista, lo haces futurista, pero la historia sigue siendo la misma.

Elaine Vilar, Recibe Premio en Canadá

Durante uno de sus numerosos reconocimientos a nivel internacional. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

-¿De qué modo realizas el proceso de creación literaria?

-Veo el papel en blanco y para mí es una fiesta. Sé que algo hermoso va a salir de ahí. Lo lindo es descubrirlo. No sé por qué algunos sienten paranoia o miedo al empezar a escribir.

“Creo mucho en el método de trabajo diario, siempre y cuando este no se convierta en algo enfermizo, y sí te dé placer. Confío en el oficio, pero no desecho la inspiración. Y cuando me siento a escribir, casi siempre sé todo lo que va a pasar en mis libros. Los escritores somos como ánforas, contendedores de ideas que llegan a veces de manera directa, otras de forma indirecta, es un proceso casi mágico.

Los escritores somos como ánforas, contendores de ideas que llegan a veces de manera directa, otras de forma indirecta, es un proceso casi mágico.

“Si cuando escribo, mis personajes comienzan a dinamizar su relación conmigo y esa obra cambia diametralmente en algunos puntos en relación con lo que me había imaginado, ese no es un texto muerto, sino en cambio, en fricción, eso es fantástico. Es escribir en estado de gracia.

“Me gusta saltar mucho de género: de la poesía al teatro o de este a la narrativa realista, o de allí a la ciencia-ficción y fantasía, estos entrecruzamientos me ayudan muchísimo”.

-¿Retos en más de 14 años como escritora profesional?

-Cuando uno apela a varios géneros, siempre se siente un poco como outsider. Los poetas no te consideran poeta, los narradores no te consideran narradora realista porque escribes ciencia-ficción y fantasía, los teatristas no te sienten del todo teatrista, porque escribes poesía. Al final estás en todos los lados, y en ninguno. Durante buena parte de mi vida, el sentido de gremio solo lo percibí en los narradores de ciencia-ficción y fantasía, aunque ya no lo siento así.

Elaine Vilar. Libros

Con sus textos ha seducido a lectores de Cuba y el resto del mundo. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

“La ciencia-ficción ofrece infinitas posibilidades si se hace bien. A mí, más que su vertiente clásica, me atrae la mezcla, los géneros híbridos; introducir elementos de extrañamiento, dar pistas de que el mundo narrado no es real.

“Mi gran utopía creativa es que cada lector encuentre en un libro algo que le haga establecer un paralelismo con un texto leído por él anteriormente y vea universos comunes, lo cual es más difícil cuando vas de un género a otro, porque en ocasiones hay saltos un poco radicales”.

-¿Cuál ha sido tu labor en proyectos socioculturales?

-Valoro mucho la oportunidad de ayudar en la formación de los jóvenes, lo hice en algún momento con músicos, como profesora de guitarra. En la Literatura, uno de mis proyectos más queridos fue Espacio Abierto, el cual comenzó en 2009; formé parte de su coordinación y dirección los primeros seis años.

“Éramos un grupo de amigos escritores de ciencia-ficción y fantasía: Jeffrey López Dueñas, Eliette Lorenzo Vila, Juan Pablo Noroña, Carlos Duarte Cano, Raúl Aguiar y yo, quienes nos leíamos y ‘tallereábamos’ los cuentos. Cuando fuimos demasiadas personas decidimos reunirnos en la Casa de Cultura Mirta Aguirre, de Playa, y luego en el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso.

Es en la poesía donde puedo hablar con mayor verdad dentro de la Literatura, es muy difícil huir ahí de lo que soy.

“Espacio Abierto logró el objetivo que buscaba: la divulgación de la ciencia-ficción y la fantasía cubanas y desmitificar la idea de que son literatura de segunda categoría. Se probó que se podía formar e incentivar el talento de escritores con muchísimo que decir en estos subgéneros literarios. A pesar de llevar años alejada de ese taller, por falta de tiempo, y haber estado grandes períodos fuera de Cuba, considero que fue una de mis mejores experiencias creativas, lo amo muchísimo, tanto como a mis mejores libros”.

-¿Qué importancia le das a escribir en versos con igual desenfado?

-En mi poesía es donde más hablo sobre la familia, los mitos, la historia, y de mí; en ese sentido es bastante realista. Su materia es más piel, ADN, tuétano. Es en ella donde puedo hablar con mayor verdad dentro de la Literatura, es muy difícil huir ahí de lo que soy.

Elaine Vilar, novela Los Años del Silencia

Su última novela cuenta con impresionantes ilustraciones que acercan al lector a la cultura japonesa. (Foto Cortesía de la entrevistada)

“Uno trata de mapear su época, porque si esta es conflictiva desde el punto de vista social y político, quedarte impávido es algo peligroso. Veo con ojo crítico una realidad cambiante, convulsa. Trato particularmente en la poesía los temas de las migraciones forzadas por conflictos bélicos (por ejemplo, en Palestina, Colombia, Las Malvinas) y de la rescritura de la historia.

“Me interesa mucho tratar en los versos la memoria del país, el valor que tiene en la vida de uno: la memoria negada, vivida, que pasa por el cuerpo. Es la realidad cubana la que más me importa de todas”.

-Hablemos sobre tu última novela, Los años del silencio.

-La escribí por encargo de la Editorial Dilatando Mentes, de España; tiene que ver con el mundo de la teatralidad y un Japón feudal imaginario, aunque con un considerable fundamento en la historia. Siempre me ha interesado, dentro del teatro oriental, el tradicional japonés, específicamente el kabuki, cuyas formas son complejas, porque las mujeres no actúan, son los onnagata: hombres que interpretan personajes femeninos y no observas una diferencia entre ellos y una mujer real.

“Es un texto hermoso, pero a la vez el más terrible a la hora de escribir, una obra muy difícil en el sentido técnico. Tiene disímiles puntos de vista, flashforward y flashback. Por primera vez en mi vida necesité una pizarra para dibujar las conexiones de la historia. Creo que aquí rompí con muchos moldes de lo que había hecho en narrativa hasta ese momento. ¿Una evolución? ¿Una etapa nueva de creación? No lo sé todavía.

Algunos de sus premios y reconocimientos

Mención en el Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América 2007. Premio Calendario de ciencia-ficción, con la noveleta Salomé, en el año 2013. Premio Calendario de literatura infantil y juvenil, con el libro de cuentos Dime, bruja que destellas, en este mismo año. Premio Pinos Nuevos de narrativa, con el texto La hembra alfa. Gran Premio Hispanoamericano Décima al filo 2013. Primer Premio Internacional Casa de Teatro, en República Dominicana, por Obediencia, en 2017.


Jeiddy Martinez Armas

 
Jeiddy Martinez Armas