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Publicado el 22 Febrero, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Leer “a la manera” contemporánea

Han surgido nuevos usuarios en nuevos contextos, lo cual condiciona la necesidad de generar en la TV tradicional contenidos y formas atractivas del espectáculo, este favorecerá la capacidad interpretativa como concepto de apropiación de lo interesante, lo entretenido
Leer “a la manera” contemporánea.

En la TV, el espacio Para leer mañana del Canal Educativo propicia acercamiento a novelas, ensayos, otras narrativas, y a filmes inspirados en la literatura, pero no se promocionan con la sistematicidad requerida. (Foto: tvcubana.icrt.cu).

Por SAHILY TABARES

“No sé qué hacer con mi hijo, todo el día está ‘pegado’ al teléfono y a la computadora, jamás lo veo con un libro en las manos”, dice la mujer, muy alterada. En el lugar público comparte su preocupación con la amiga que responde con un gesto afirmativo, pues ella, al parecer, vive una experiencia similar.

Desde tiempos inmemoriales la evolución de los medios de comunicación se asocia a las distintas revoluciones tecnológicas, así la imprenta precedió al motor de vapor, la radio a la televisión, el ferrocarril a los automóviles, el telégrafo al teléfono. El XXI es el siglo de la cultura de la imagen, de la pantalla, sobre esta “nueva realidad” debemos reflexionar y ser consecuentes con ella. Han surgido nuevos usuarios en nuevos contextos, lo cual condiciona la necesidad de generar en la TV tradicional contenidos y formas atractivas del espectáculo, este favorecerá la capacidad interpretativa como concepto de apropiación de lo interesante, lo entretenido.

Una rápida mirada a la programación de los canales nacionales revela que existe interés por destacar autores, temáticas, géneros, estilos, pero, ¿se insiste suficiente en las lecturas digitales? Recordemos que la realidad virtual cambió en buena medida la historia humana. Hoy, los soportes electrónicos influyen en las dinámicas relaciones establecidas por las maneras de leer, incluso estas cambian mediaciones ejercidas de manera tradicional por la escuela, los maestros, la biblioteca, la familia.

En ellas prevalecen estrechas confabulaciones entre el texto audiovisual y el texto literario, las cuales influyen en el disfrute, los saberes, sobre todo cuando se aprovechan todas las posibilidades técnicas, creativas, productivas, para captar la atención de los públicos.

En la TV, los espacios Para leer mañana y Letra fílmica (CE, martes, 8:45 p.m. y 9:30 p.m.) propician acercamientos a novelas, ensayos, otras narrativas, y a filmes inspirados en la literatura, pero no se promocionan con la sistematicidad requerida.

Se impone seguir estudiando cómo llegar a las mayorías de las audiencias. Trasladar una auténtica vida ficcional al medio televisual exige defender la ilusión de verdad artística, con elencos adecuados, caracterizaciones, búsquedas en el mundo interior de cada persona, sin obviar estructuras bien pensadas, las cuales le otorgan consistencia al relato, como le reclamamos a la vida.

De acuerdo con el profesor Luis Álvarez Álvarez: “El futuro, casi ya el presente, inaugura un nuevo modo de leer y cierra siglos de tradición y omnipotencia del libro. Es la dialéctica inevitable de los soportes de la lectura. Adelante el progreso, sus nuevas posibilidades de desarrollo y sus diferentes problemas que, una vez más, la sociedad tendrá que enfrentar con gallardía, vale decir, sin miedos, sin espíritu retrógrado ni ominosos vaticinios… Ello obliga directamente a enfrentarse otros ángulos de la lectura, por ejemplo, la necesidad de una nueva alfabetización, en este caso la audiovisual”.

La edición 29 de la Feria Internacional del Libro 2020 puede contribuir al fortalecimiento de estrategias referentes a la divulgación de autores y títulos apenas vistos en la pantalla, incluso en las librerías. Urge desarrollar alianzas entre las instituciones en beneficio de acciones conjuntas que deben acompañarse con prácticas concretas.

Tampoco perdamos de vista lo siguiente: la consulta de fuentes ha tenido una apertura con la llegada de Internet y la aparición de bibliotecas digitales, que no siempre responden a verdaderos contextos sociohistóricos y culturales. Debemos estar alertas ante la manipulación de fuentes y otros procedimientos simplistas, estos entronizan la banalidad, el mal gusto, las apreciaciones superficiales.

Al volver a la preocupación de la madre y a su pregunta, ¿qué hacer?, pensemos: sin la lectura el desarrollo social aminora su ritmo y avance e incluso se estanca. Definitivamente, las tecnologías informáticas proponen nuevas modalidades de comunicación que los padres pueden compartir con sus hijos, sin diferencias generacionales, sino con la cercanía necesaria para estar más juntos cada vez sin distancias ni silencios que tanto daño ocasionan a unos y otros. Es preciso compartir una “manera” contemporánea de leer, preservarla entre todos.


Sahily Tabares

 
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