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Publicado el 24 Febrero, 2020 por Liset García Rodríguez en Cultura
 
 

Una guerra no contada (+video)

Para uno de los protagonistas de la Lucha contra Bandidos en las provincias de Las Villas y Matanzas, revivir esa historia que conoce al dedillo es reafirmar la hombradía que los llevó al triunfo
Una guerra no contada.

El escritor Eduardo Heras opinó que este serial es de un crudo realismo, un realismo, como decía Mirta Aguirre, que pone ante nuestros ojos, no las cosas de la realidad, sino la realidad de las cosas. (Foto: TV CUBANA).

Por LISET GARCÍA

Una historia bien narrada, eso ha sido la serie televisiva Lucha contra bandidos II: la otra guerra, que cada semana se exhibió en la pequeña pantalla y muchos televidentes siguieron con atención. El sábado último concluyó la primera temporada de esta segunda parte, que seguirá con otros 10 capítulos más, dirigida por los realizadores Roly Peña y Miguel Sosa.

Basada en una epopeya menos conocida que la del Escambray, esta obra cuenta lo ocurrido en suelo matancero, donde más de 40 bandas de alzados –bandidos contrarrevolucionarios, dicho con mayor exactitud–, asesinaron a 114 personas, provocaron incendios y cometieron diversas atrocidades, con iguales propósitos que quienes actuaron en la zona montañosa del centro de la Isla y en otros sitios.

Una guerra no contada.

Luis Rodríguez es un testimoniante agudo, recuerda bien las historias de heroísmo de los milicianos anónimos que arriesgaron hasta la vida en su lucha contra los bandidos contrarrevolucionarios. (Foto de la autora).

Diferentes modos de hacer pusieron en práctica en Matanzas contando con que en terrenos llanos es más difícil camuflarse, pero al propio tiempo esos mercenarios al servicio de la CIA, dispuestos a todo, subieron el tono de la crueldad, sabiéndose batidos en otros campos de batalla. Llegaron a asesinar en la zona conocida por Bolondrón a dos niños, Fermín y Yolanda, uno de los episodios más crudos y fuertes narrados en la serie.

“Se atrevieron demasiado, pero tampoco contaron con que serían abatidos y aniquilados en corto tiempo, pese a las difíciles circunstancias y la cantidad de colaboradores que llegaron a reunir”. Así lo recuerda Luis Rodríguez, uno de los asesores históricos con que contó el equipo de realización, el hombre que fue el jefe de la sección de la lucha contra bandidos en el territorio matancero, luego de haber cumplido igual misión en el norte de la entonces provincia de Las Villas.

Impresiona oírlo. Su testimonio permite evocar aquellos acontecimientos, porque llega hasta el detalle.  Nombres y apellidos, fechas, lugares…, pelos y señales que cualquiera hubiera olvidado, en cambio saltan de su memoria con precisión como si hubieran ocurrido ayer… un lujo para quienes trabajaron con él en el tejido de esa obra audiovisual, que en algunos filmes aparecería como Ficción basada en hechos reales.

No solo Luis Rodríguez figura como asesor de la serie. También el estudioso Pedro Etcheverry, subdirector del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado, quien facilitó cientos de documentos inéditos entre los que estaban el resumen de los expedientes de las 46 bandas que operaron en la provincia. Otros especialistas también aportaron historias, vivencias, pormenores que han dado lugar a tan verosímiles y estremecedores capítulos.

Pero que sean creíbles no es igual a que sean ciertas estas historias. Al preguntarle a Luis Rodríguez acerca de cuán reales son los hechos narrados, responde: “Hay síntesis, pasajes que se funden, hubo muchas bandas y aquí aparecen unas pocas, hay nombres cambiados, por ejemplo Juan José (El pichi) Catalá, aquí es Pucho Carratalá (el que interpreta el actor Aramís Delgado); el Gallo de Cumanayagua (interpretado por Fernando Hechavarría) está basado en el Caballo de Mayaguara, sus hombres eran los caballitos, aquí son los gallitos. Pero, los cambios no cambian la historia”.

Una guerra no contada.

El crimen contra los niños Fermín y Yolanda, en Bolondrón; la hermanita seca sus lágrimas en la bandera cubana, gesto que deja a la Patria con un inmenso dolor. (Foto: PERIÓDICO HOY).

Lo importante, asegura, es que se salda una deuda, puesto que Matanzas fue el territorio donde se concentró el mayor número de bandas contrarrevolucionarias y a pesar de la diferencias con las del Escambray, bastaron ocho semanas de ofensiva para aniquilarlas. “Eso se ve en la serie con mucho realismo”, agrega. Desde que llegó allí hasta 1965 “enfrentamos a más de 800 alzados, fue muy complejo hacerlo y ha sido casi una historia desconocida hasta ahora”.

Resalta la labor de Eduardo Vázquez, principal guionista de la serie y apasionado de la investigación. Lo considera como uno de los responsables de la buena acogida que ha tenido. “A veces me llaman desde Matanzas para reclamar que esto o aquello no se ajusta a los hechos, y yo les digo que las obras de arte son una versión, no la historia misma. Tiene muchas escenas de heroísmo tal como fueron, aparecen el sufrimiento de esa madre y de los hermanitos de los niños asesinados y la reacción de los pobladores del lugar; se vieron otros hechos reales, y eso es un gran resultado”.

Quiso la casualidad o quién sabe cuál misterio inexplicable, que en el barrio habanero de la Víbora donde vive Luis, el CDR de su cuadra se llame “Niños mártires de Bolondrón”, cuya historia vivió de cerca, con dolor y rabia.

No queda ni un detalle que no recuerde, ni a sus 87 años, aunque entonces no llegara a los 30. “Matar y matar campesinos, incendiar granjas, cañaverales, provocar daños aquí y allá, asustar, crear pánico; esas fueron las tácticas que utilizó la CIA en su complejo de guerra contra Cuba, apenas iniciada la Revolución.

“Lo de esos niños fue horrible, la mejor prueba de las intenciones del gobierno de Estados Unidos: acabar con nosotros. Viví las tres etapas del bandidismo, y la decisión fue movilizar al pueblo en las milicias, iniciadas con los Malagones en Pinar del Río. Tácticas y estrategias que nos llevaron a triunfar, como lo seguiremos haciendo frente al mismo enemigo que no quiere dejarnos ni respirar.”

Una guerra no contada.

Reunido con los actores, junto a Roly Peña, director de la serie, Luis Rodríguez explicó en varias sesiones de trabajo los hechos reales de los que fue protagonista. (Foto: RADIO REBELDE).


Liset García Rodríguez

 
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