1
Publicado el 7 Marzo, 2020 por Redacción Digital en Cultura
 
 

Entierran las cenizas del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal

Compartir
En la Isla de Mancarrón, Solentiname

foto: PL

Los restos del poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, figura de la literatura latinoamericana, fueron enterrados este viernes en secreto y un día antes de lo previsto, en la isla Mancarrón del archipiélago de Solentiname.

Fue depositado debajo de la piedra donde están enterrados otros siete exguerrilleros de la isla que murieron durante la lucha contra la dictadura somocista en los años 70, confirmó Bosco Centeno, quien dijo que el poeta lo consideraba como un hijo.

Las cenizas de Cardenal reposan rodeadas de árboles, flores y pájaros, muy cerca de la iglesia de Mancarrón, la más grande de las que integran el archipiélago de Solentiname en el lago Cocibolca, uno de los más grandes de América Latina.

El poeta murió el 1 de marzo, a los 95 años, en un hospital de Managua a causa de una falla cardíaca derivada de una descompensación generalizada.

El miércoles, sus restos fueron cremados en una funeraria de Managua y el viernes fueron trasladados en forma secreta por Bosco Centeno a la isla Mancarrón.

A varios metros de su tumba, permanece vacía la humilde casa de madera que habitó el poeta y la hamaca desde donde contemplaba el lago que inspiró muchas de sus obras.

En esta pequeña isla, de un poco más de 1.000 habitantes, Cardenal fundó en 1966, con aval del Vaticano, una comunidad de la orden trapense para enseñar a los campesinos a leer, escribir y estudiar con ellos la biblia, en diálogos abiertos que luego fueron recogidos en su obra ‘El Evangelio de Solentiname’.

‘Había escogido este lugar por su belleza y su aislamiento, y por la atracción que desde hacía años sentía por esa zona del lago’, contó en una de sus memorias el autor de ‘Hora Cero’, ‘Epigramas’ y ‘Oración por Marilyn Monroe, y otros poemas’, dentro de su fructífera obra.

Muchos pobladores que viven de la pintura y la artesanía promovidas por su fundación, lo recuerdan con cariño.   ‘Dejó sembrado el arte de la artesanía, muchos recuerdos, casas que nos dejaron gracias a él y la iglesia. Nos ha dolido su partida porque era muy importante para la comunidad’, expresó Emilia Gómez, una artesana de 56 años.

Cardenal, quien estudió filosofía y literatura en México y Nueva York, escribió en uno de sus libros que en esta isla, en la que una vez recibió incluso al escritor argentino Julio Cortázar, fue ‘muy feliz’

(Con información de AFP)

Compartir

Redacción Digital

 
Redacción Digital