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Publicado el 16 Marzo, 2020 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

TEATRO

Explosivo coctel de amor

Destacado colectivo habanero retoma la obra de prestigioso dramaturgo contemporáneo
Explosivo coctel de amor.

El novelista y dramaturgo Gustavo Ott también fue jurado del premio Casa de las Américas en la edición correspondiente a 2014. (Foto: YANDER ZAMORA).

 Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Victoria y Daniel integran un matrimonio de exitosos y sofisticados profesionales, quienes tras varios años juntos ya sienten la necesidad de planear la llegada de su primer retoño. Todo parece perfecto en ese apremio de incremento familiar que anima a la pareja de Tu Ternura Molotov (2003), el reciente reestreno de la Compañía Hubert de Blanck, liderada por Orietta Medina.

El montaje estuvo dirigido por Fabricio Hernández y Marcela García, y desde los minutos iniciales exhibe su esencia simbólica de la manera más sutil –casi velada– al principio, hasta evolucionar hacia una expresión rotunda y abierta en el decurso de la historia.

Aquello que en el comienzo parece una sana añoranza, muestra un cariz pernicioso cuando ella, resuelta y con pretendido tono inocente, se ha decido por un hijo varón, porque “es lo mejor en estos días”, en clara referencia al matiz excluyente, machista y ponderador de la figura masculina propio de algunas culturas.

A partir de entonces, este texto del dramaturgo y novelista venezolano Gustavo Ott (1963) devendrá crítica a la intolerancia y la doble moral, a la hipocresía y la superficialidad que subyace en muchas sociedades modernas, cada vez más saturadas de concepciones  segregacionistas y discriminatorias.

Esta comedia negra propone un híbrido de alusiones, un sinsentido supuestamente caótico. Los conflictos de pareja, la sexualidad, la política, la religión, los problemas de género, la crítica cáustica a los preceptos burgueses, el terrorismo como un abominable modo de supervivencia, entran en la órbita de los personajes para intentar purgar un presente de apariencias y falsedades que se resiste a evocar el pasado ignominioso.

No es la primera vez que el colectivo habanero asume la literatura dramática de este autor. Hace varios años, Divorciadas, evangélicas y vegetarianas dio bastante de qué hablar, reír y reflexionar sobre las distintas problemáticas que desuelan a los seres humanos en la contemporaneidad.

Como en aquella propuesta, la actual otorga un significado especial al lenguaje de las palabras, sin desestimar la fuerza de la gestualidad y las metáforas. A partir de aristas otras, vuelve sobre los dobleces latentes anidados en ciertas doctrinas religiosas y, como detalle original, ahora aguza la mirada en aquellas tendencias fundamentalistas que solo ensalzan fanatismos extremos y, por demás, chatos.

Gustavo Ott forma parte de la vanguardia teatral venezolana. Es reconocido como uno de los autores más influyentes de la región. Sus partituras dramáticas se han llevado a escena en naciones de Europa, Latinoamérica, el Caribe y Norteamérica. Las novelas y piezas teatrales de su autoría, además de galardonadas en prestigiosos certámenes internacionales y locales, han sido traducidas a varias lenguas latinas, germanas, incluso hasta al japonés, el griego, el creole, entre otras. En la actualidad alterna la dirección escénica con la escritura literaria y dramatúrgica.

Explosivo coctel de amor.

La falsedad y las apariencias nunca son un asidero legítimo, intenta recordarnos el dramaturgo. (Foto: Cortesía de la COMPAÑÍA HUBERT DE BLANCK).

Tu Ternura Molotov tuvo su estreno mundial en España en 2004, un año después de ser publicada. Desde entonces ha tomado los escenarios de Argentina, México, Portugal, Francia, Grecia, Estados Unidos, Colombia, Polonia e Inglaterra. Hace poco más de un lustro, la agrupación que ahora ocupa estas líneas la llevó por primera vez a los seguidores de las artes escénicas en Cuba.

Minimalista en cuanto a la concepción escenográfica, la puesta en escena presentada en estos días llama la atención por el cuidado de sus intérpretes en salvar y respetar el tono de comedia y la atmosfera tragicómica que envuelve a la trama, un recurso siempre agradecido por los espectadores.

Una vez más, Fabricio Hernández y Marcela García exhiben sus acertadas cualidades para la dirección de actores. Los desempeños de Judit Carreño y Laura Delgado, ambas como Victoria, responden a las exigencias del personaje, con excepcionalidad y un estilo muy personal. En tanto Hansel Lestegás, en la caracterización de Daniel, transita con tino y coherencia de las tesituras más dramáticas a su ya conocida bis cómica.

Quien vea esta temporada de Tu Ternura… regresará a casa con un mar de sugerencias y la lección aprendida de que los errores de un día, en el pasado, pasan factura siempre.

Sobre la obra, su autor ha dicho: “Hay en ellos [los personajes] un terror cotidiano, producto de nuestras convenciones, prejuicios y hasta de las ideas que más defendemos y queremos. Un terror generalizado, maduro, light, competitivo y de moda; promovido con tanta vehemencia que parece que con él y solo con él, nos sentimos a salvo”. Y la nómina del Hubert de Blanck se suma, sin discordancias, pero contundente, a este precepto modelado por Gustavo Ott.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez