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Publicado el 31 Marzo, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

“Ofrezco mi corazón”

Para Cuba y el mundo, Omara Portuondo protagonizó desde La Habana un concierto on line, con la etiqueta Estamos contigo, dirigido a quienes de manera responsable permanecen en sus hogares, debido al avance global del COVID-19
“Ofrezco mi corazón”

La prestigiosa intérprete ofreció su concierto desde la paladar La Covacha de Omara, donde vive, en el habanero barrio de Fontanar.

Por SAHILY TABARES   Foto: LEYVA BENÏTEZ

En su voz, las canciones parecen haberse escrito solo para ella. Reconocida como “la diva de Buenavista Social Club” y “La novia del filin”, desborda invención rítmica y cubanía. En compañía de la orquesta Faílde, recreó piezas emblemáticas de la música en la Mayor de las Antillas, dando rienda suelta a su carisma y estilo inigualable.

Omara Portuondo (La Habana, 1930) conserva el espíritu de entrega que la distingue. Al entonar Veinte años, Dos gardenias y Lágrimas negras, reveló esencias identitarias y la valía de una particular manera de proyectarse, la cual denota valores aprehendidos por ella: acentos, giros, lirismo.

Disciplina, perseverancia, rigor, caracterizan a esta mujer de impresionante sencillez. Recorre medio mundo, actúa en numerosos escenarios internacionales, y no se vanagloria por la dimensión internacional, reconocida por expertos y públicos en diversas naciones.

Al ofrecer el concierto on line desde La Habana, compartió aseveraciones que manifestó a BOHEMIA en una oportunidad: “Con el repertorio que interpreto ofrezco mi corazón. Me gusta rendir homenaje a clásicos imprescindibles, entre ellos María Teresa Vera, Isolina Carrillo, Miguel Matamoros. De alguna manera retomo la riqueza de nuestras tradiciones más autóctonas para llevarlas a la contemporaneidad”.

Según reconoce: “La música buena nunca pasa de modo. Defiendo mis raíces, los más jóvenes deben conocer de dónde venimos, hacia dónde vamos. Esta es la mejor forma de avanzar en el presente y el futuro”.

Sin desplazarse del acogedor sillón de mimbre, “la novia del filin” disfrutó músicas y palabras con el regusto que  imprime siempre a su repertorio. Deudora de las experiencias vividas junto a Moraima Secada, Elena Burke, Aida Diestro y en la orquesta Las Anacaona, ella es un símbolo de nuestra nación, que constantemente viaja por el mundo.

Sin duda, los conciertos on line, organizados por el Instituto Cubano de la Múisca, el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano de Radio y Televisión, son una iniciativa oportuna y necesaria, para acompañar a las personas en el hogar, donde deben permanecer para evitar la propagación del COVID-19.

El arte establece sólidos nexos entre los humanos sin distinción de países, fronteras o distancias geográficas. Desde Cuba se cultiva con creatividad, belleza y pasión.


Sahily Tabares

 
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