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Publicado el 25 Abril, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Apuesta científica por la vida

Reflexiones sobre la cualidad del humano de ser sujeto activo de su existencia y la conducta responsable que debe liderar en sus acciones desde edades tempranas dado el raudo avance de la pandemia COVID-19
Apuesta científica por la vida.

Compartir una acción en beneficio de la salud es responsabilidad de todos los humanos.(Foto: YASSET LLERENA).

Por SAHILY TABARES

Los micrófonos y las cámaras se multiplican a velocidades impensadas. La “realidad”, al parecer, depende de cómo la comunicación mediática la construye o reconstruye. En el panorama mundial lidera el poderío de grupos económicos privados que conquistan mercados, difunden mensajes, noticias falsas por diversos canales. El actual (des)orden implica dimensiones financieras, políticas, culturales, informáticas; genera desigualdades crecientes en la vida humana.

¿Qué hacer para contrarrestar tal avalancha y sus efectos nocivos? Ante todo, contribuir al análisis, a la propuesta de líneas de acciones, las cuales favorezcan sustanciales mejorías en la programación televisual.

La comunicación es un proceso que exige participación en las relaciones de entendimiento con los destinatarios. A reflexionar sobre esta problemática se convoca en varios programas (De tarde en casa, Mesa Redonda), spots, noticieros, a psicólogos, médicos, investigadores, promotores culturales, artistas, quienes al expresar puntos de vista y los resultados de investigaciones confirmaron el interés de cada individuo por conocerse a sí mismo, una búsqueda compleja, en tanto demanda no solo ser, sino que también requiere conocer; en consecuencia, el procedimiento reclama un desarrollo paulatino para aprovechar lo positivo, construir nuevos conocimientos sobre nosotros mismos y los demás.

Por lo general, poco se reflexiona sobre la subjetividad –objeto de estudio de la psicología–, entendida como la cualidad del humano de ser sujeto activo de su existencia, dominar su conducta y las representaciones de sí mismo. Las palabras alma, espíritu, mente, muy en boga por estos días dado el avance de la pandemia COVID-19, se emplean para nombrar la subjetividad, esta se expresa en el comportamiento, en el cual influyen causas biológicas, ambientales, todas ellas son decisivas en su conformación.

De igual modo, existe una subjetividad colectiva, que se desarrolla cuando un grupo comparte una acción común, se enfoca para dar solución a problemas profesionales o de otra índole. Por supuesto, también se manifiesta la psicología popular o de sentido común, la cual ayuda a clarificar resolver problemas y comprender nuestra psique.

No basta con mantenerse frente a la pantalla, es imprescindible añadir la inteligencia lectora de cifras, acontecimientos, errores, discriminaciones que ocurren en otros países. Apreciar, sentir lo que ocurre en el hogar, el barrio, el país, deben ser prioridades fundamentales. El consumo cultural es apropiación, recepción y uso. Los espacios de televisión tienen valores agregados. Por ejemplo, entretiene y aporta saberes uno de participación al estilo de El selecto club de la neurona intranquila (Cubavisión, viernes, 9:45 p.m.). Cada producto audiovisual tiene su distinción simbólica, una manera particular de decir. El lenguaje modifica, transforma condiciones del comportamiento social, tanto del sujeto hablante como del destinatario. Pero es insuficiente el uso correcto de la sintaxis verbal, hay que velar por las imágenes, estas proponen un sistema de pensamiento, el cual completa los mensajes y las intencionalidades de guionistas, realizadores, de todos los implicados en la dramaturgia del espacio.

El discurso icónico influye en las asociaciones, el televidente toma decisiones, duda, interroga a sus congéneres tras ver y comprender escenas o el capítulo de una serie. La TV, como mediación cultural, reproduce sentidos, propone mundos posibles, rechazados o aceptados, en dependencia de la lectura al interpretar la polisemia textual.

¿Soluciones? Validar las experiencias comunicacionales mediante una apuesta científica por la vida que permita obtener resultados creativos de acuerdo con los impactos generados por ellas en las audiencias. De lo contrario, el acercamiento a fenómenos de envergadura económica, política, cultural, será primario, apenas se transitará por las ramas sin bucear en las causas para comprender las consecuencias, lo que afecta la espiritualidad y la integridad física.


Sahily Tabares

 
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