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Publicado el 24 Abril, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Virtudes de un “joven” nonagenario

La promoción del fonograma Al bate el son de Piñeiro, por la Radio y la Televisión, propicia que sin salir del hogar la familia disfrute de figuras legendarias mientras permanece en aislamiento social debido a la pandemia COVID-19
Virtudes de un “joven” nonagenario.

Relevantes figuras coinciden en este fonograma que nutre la riqueza del patrimonio musical cubano.

Por SAHILY TABARES

Foto: YASSET LLERENA

La influencia de la música popular cubana sigue vigente en el mundo, pues al decir de Fernando Ortiz “ella es algo más que la voz del arte, es la de todo un pueblo, el alma común de las generaciones”. En dicho panorama el son trasciende el mero divertimento, dada su validez en la identidad cultural de los cubanos y las cubanas y sus estrechos vínculos con la riqueza genérica del Caribe.

Los elementos de la estructura sonera, como forma de canto y baile por excelencia, podemos encontrarlos en la cancionística, la música de concierto y la literatura poética en la obra de nuestro Nicolás Guillén. Este género musical parte de la alternancia de coplas y estribillos, su génesis se forjó durante un dinámico proceso desde mucho antes del siglo XIX. Al pensar en dichas referencias descuellan nombres esenciales en la formación de sextetos y septetos indispensables en la expresividad sonora y rítmica de la Isla. Uno de ellos es el de Ignacio Piñeiro (La Habana, 1888-1969), compositor y contrabajista, fundador del Septeto Nacional homónimo. A él debemos un diverso repertorio en el cual ofrece clases magistrales al desarrollar la riqueza del son en cadencia, ritmo y textos exquisitos.

En tal sentido es un ejemplo notable el fonograma Al bate el son de Piñeiro (Bis Music), el cual promocionan la radio y la TV. Además de él, coinciden en el disco más de un baluarte de la composición, Miguel Matamoros y Bienvenido Julián Gutiérrez, quienes aportan temáticas, estilos, particulares maneras de acercarse a la idiosincrasia y al sentimiento de públicos diferentes. Unos, otros, son conscientes de la necesidad de la música concebida para escuchar y bailar, lo cual se hace patente en Échale salsita (Ignacio Piñeiro), Convergencia (Bienvenido Julián Gutiérrez) y El paralítico (Miguel Matamoros). El tratamiento lingüístico no hace énfasis en lo metafórico o en la belleza de las palabras, sino en la presentación de situaciones y anécdotas de menor o mayor grado de coherencia con estribillos que revelan las esencias del núcleo temático.

En tumbaos y énfasis melódicos se aprecia la personalidad inigualable de un “joven” nonagenario, el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, primera agrupación de su tipo en llevar a Europa en 1929 el son, el guaguancó, la guajira, la clave ñáñiga y el folclor cubano.

Entre los invitados a la fiesta sonera figuran los cantantes Charlie Aponte (Puerto Rico), Susana Baca (Perú), Sixto Llorente el Indio, Pedro Lugo el Nene, otros virtuosos encargados de realzar el sentido plástico de las imágenes y la dinámica de particulares narrativas.

Se precisa escuchar detenidamente el fonograma en tanto producto cultural que contribuye a difundir el patrimonio sonoro de la nación al convertirse en un rubro exportable al nivel del reconocimiento y la demanda internacional de compositores e intérpretes de la Mayor de las Antillas.

De igual modo, complementa las orientaciones dictadas en el medio televisual por profesores y metodólogos a estudiantes del sistema de enseñanza artística sobre contenidos que deben vencer en esta etapa. Al mantener la seriedad del aprendizaje se privilegia que el saber nunca quede relegado en tiempos de distancia social para vencer la pandemia COVID-19.

Cada obra requiere agentes fuera de ella, es decir, observadores participantes que la hagan concreta. Mediante esa actividad co-creadora la reconstruyen y disfrutan en un estado potencial indispensable para que “suene”, perdure en la memoria y la gama de experiencias acumuladas durante la vida. Al bate el son de Piñeiro merece una larga permanencia en el ser, el acontecer de las mayorías.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares