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Publicado el 13 Mayo, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

ADOLFO GUZMÁN: Desvelos perpetuos

En el centenario de su natalicio, acercamiento al legado de un baluarte de la cultura cubana

Adolfo Guzmán es heredero de una larga tradición pianística en la historia de la música cubana. (Foto: Autor no identificado)

¿Usted lo conoció? “No, pero siento que fue hombre honesto, creativo. De lo contrario nunca hubiese podido escribir canciones entrañables, sinceras. Con razón han sido recreadas por muchas personas”.

En generaciones aflora esa especie de resonancia coral, esta nace de la musicalidad apreciativa y la reacción de los públicos ante el hecho musical. Lo motiva el maestro Adolfo Guzmán (1920-1976), pianista, compositor, arreglista y director de orquesta. La permanencia de su prolífera obra establece nexos con intérpretes y audiencias sin límites de edades o sexos.

Él vuelve, una, otra vez, nunca pensemos en la distancia que puede ocasionar la partida física. Mediante un valioso legado cautiva a cantantes noveles y consagrados. En piezas emblemáticas agradece el acto de vivir, pues entrega sentimientos de fuerte arraigo en el alma.

La madurez poética y musical del inolvidable maestro es un referente de indispensable consulta, impide que los recuerdos se tornen imprecisos, desdibujados. La conmemoración del centenario de su nacimiento motiva volver sobre huellas, valoraciones, las cuales validan la prominencia de un artista ejemplar en el panorama de la cultura cubana.

Al fin amor

Quizá escapan a la memoria las ejecuciones de Adolfo Guzmán en el piano, instrumento que estudió con Alberto Falcón, a lo cual sumó el complemento de la armonía, la instrumentación y la composición junto a Bernardo Moncada. El debut como pianista acompañante de Florito Costa, en 1936, a los 16 años, fue el preámbulo de la brillante carrera artística. Ambos integraron el dúo Ideal.

Consciente de que todo en la vida requiere un proceso, el maestro se nutrió de fuentes, vivencias. En los inicios cultiva el tango durante varios años, dirige una orquesta especializada en el género y realiza giras por América Latina.

No pretendemos seguir el itinerario de esta figura excepcional, sino descubrir al ser humano y algunos de sus aportes musicales, en ellos demostró intuiciones, talento, estudios sistemáticos, rigor, emoción estética. Estos “atributos” hicieron grande una vida fecunda que se debería revisitar frecuentemente en la radio y la TV, pues él prodigó amor y magisterio en la dirección orquestal en ambos medios de comunicación, en espectáculos, teatros, donde siempre brindó luz propia.

Libre de pecado

La Musicalísima Beatriz Márquez, Premio Nacional de Música, rindió tributo a un músico integral. (Foto: LEYVA BENÍTEZ)

Anécdotas, fonogramas, testimonios, motivan seguir los pasos del infatigable artista de esencia popular enraizada en su tierra.

La raigal cubanía de Guzmán, los vastos conocimientos acerca del arte y la investigación influyeron decisivamente en textos, músicas, de belleza tímbrica, armónica.

Lo asume Beatriz Márquez en el disco Libre de pecado, Gran Premio Cubadisco 2018; “es un tributo al célebre compositor cubano”, reconoció. Al entregarse en cada actuación revela dotes impresionantes “la voz bonita de timbre parejo desde los graves a los agudos”, así la definió el acuarelista de la poesía antillana Luis Carbonell.

Según ella comentó a BOHEMIA: “Sentí tremenda alegría al conocer por una hija de Guzmán que él me dedicó la partitura de la canción Por tu falso amor. Sus letras me fascinaron siempre. Son difíciles, imponen desafíos a cualquier cantante. Quienes conocen profundamente la buena música lo destacan entre los más valiosos. Me dije: ¿cómo puedo expresar mi admiración? La respuesta está en las 11 canciones del álbum. Entre ellas No puedo ser feliz, Lloviendo, Te espero en la eternidad, Al fin amor y la que da título al fonograma.

“No estuve sola en la realización de este sueño. Agradezco el apoyo de Jorge Aragón, orquestador, pianista y productor; mi hija Evelyn García; el coro Entrevoces, dirigido por la maestra Digna Guerra; la Orquesta Sinfónica de la Universidad de las Artes, adjunta al Lyceum Mozartiano… En fin, el trabajo en equipo nos unió, imposible olvidar al buen amigo Felipe Morfa, director de programas, juntos hicimos la selección de los temas a partir de un disco que incluye grabaciones de Marta Justiniani, Esther Borja y otras personalidades de nuestra música. Los jóvenes deben conocer las genialidades del maestro”.

Profecía

El maestro José Loyola destacó la modernidad melódica y armónica de las piezas de Guzmán. (Foto: LEYVA BENÍTEZ)

En el contexto artístico del siglo XX descuellan la calidad de Adolfo Guzmán, compositor nato, y los fundamentos de su pensamiento musical; ambas condiciones impresionan a musicólogos, profesores, la mayoría investiga la canción de concierto y la lírica tradicional que él actualizó.

De ningún modo por azar el doctor José Loyola, flautista, compositor, director de la orquesta Charanga de Oro, lo califica como un músico universal. En exclusiva con nuestra publicación precisó: “La amplitud de su obra abarca todo el universo sonoro. Al escucharla y analizarla, en la esfera de la canción descubrimos la modernidad melódica y armónica de las piezas. También lo evidencian compositores del filin: César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Marta Valdés, por solo mencionar algunos.

“Pero Guzmán fue más allá, incorporó esa modernidad a sus piezas con un corte estilístico lírico, es decir, integra la modernidad filinesca a la canción lírica. A esto debemos añadir la capacidad de su sólido taller de orquestación, el dominio de los grandes ensambles instrumentales, el jazz band, la banda de concierto o la orquesta sinfónica, la Gran Orquesta de la Radio y la Televisión que muestran el oficio depurado y abarcador. En su producción existe una unidad interactiva entre la composición y el arte orquestal”.

Tras breve pausa destaca el pianismo del gran maestro. “En este instrumento es heredero de una larga tradición en la historia de la música cubana, de la cual forman parte nombres estelares, como Rafael Somavilla, Enriqueta Almanza, Ernesto Lecuona, Bebo Valdés, Chucho Valdés, Antonio María Romeu, Mario Romeu y otros muy relevantes. En Guzmán transcurre una unidad creativo-expresiva vital de piano-composición-orquestación, los tres componentes constituyen un monumento musical comparable a los grandes monumentos arquitectónicos más famosos de la historia del arte”.

Sin ocultar la emoción reconoce en su impronta artística el sendero luminoso dejado por el gran músico. “En el repertorio tengo obras de su autoría, orquestadas en mi estilo, entre ellas destaco Profecía, la cual recreó el excelente barítono Waldo Díaz. De igual modo, sus orquestaciones tienen cierta influencia en las mías, estudio sus estructuras instrumentales y el arquetipo de la masa orquestal”.

El maestro Loyola hace énfasis en la ausencia de la obra de Guzmán en el sistema de enseñanza artística. “Es una secuencia inconclusa que nos marca negativamente. Aportamos ideas desde la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) para revertir esa falencia, la cual afecta toda la música popular cubana y sus íconos. No soy partidario de crear cátedras de personalidades en esta manifestación para solucionar el desconocimiento, sería imposible en un país como Cuba donde existen tantos talentos sobresalientes en la esfera de la composición y la interpretación, no alcanzarían las escuelas para hacer cátedras. Necesitamos crear un sistema de enseñanza de la música popular cubana que sea abarcador, sin elitismo, sin prejuicios estéticos exclusivistas. Con esto se les rendirá un homenaje perpetuo a todos los grandes músicos, incluido Adolfo Guzmán”.

Te espero en la eternidad

“Mi padre me enseñó a descubrir los misterios del sonido y del silencio”, reconoció Grisel Guzmán. (Foto: LEYVA BENÍTEZ)

Múltiples cercanías disfrutó la familia del artista. Su hija, Grisel Guzmán, nunca olvida el abrazo cariñoso, los consejos, la elegancia al decir, de quien la hizo escuchar el sonido de manera especial.
“Como operadora de audio en la radio cubana descubrí atmósferas, ritmos, silencios, mi padre los conocía muy bien. Era un hombre bueno, cálido, riguroso. Disfruto ese recuerdo todos los días”.

Por su parte, Ligia Guzmán, musicóloga, destaca las orquestaciones de “un músico integral. Él daba importancia a todos los instrumentos, no los ponía de relleno, una solución común entre los creadores de la especialidad. No encontramos pruebas de sus trabajos a edades tempranas, solo de los 18 y 19 años. Con mi hermano Adolfito, pianista, preparamos un libro sobre nuestro padre que será asequible a los estudiantes de música del país”.

Tal vez en el hogar nacieron los ímpetus que nutrieron ideas, sentimientos, la capacidad de soñar, compartir alegrías, aspiraciones, y llevar a otros la riqueza de hallazgos incorporados al dinámico quehacer desplegado en otros géneros artísticos: ballet, himno, música incidental, tango, marcha, vals-canción.

¿Lo conmovieron angustias, sinsabores? Al parecer, nada humano le fue ajeno. Se dice que no sabía decir no. Desplegó desvelos perpetuos en acciones profesionales y personales. Por su intensa consagración mereció la Orden de Héroe Nacional del Trabajo poco antes de morir, el 30 de julio de 1976, a los 56 años.

El buen gusto, la elegancia, el virtuosismo, realzan la excelsa personalidad creadora que merece una mayor presencia en oídos y almas. No basta saberlo presente, es preciso desplegar sistemáticamente la sensorialidad íntima de sus textos y músicas, los cuales tienen plena vigencia para la eternidad.

 

Guzmán, oído absoluto

“En el teatro Amadeo Roldán, antiguo Auditorium, un pianista francés tocaba una obra muy difícil. Estábamos presente cuatro o cinco músicos y de pronto Adolfo Guzmán, que tenía un oído absoluto, perfecto, nos dijo: ‘Ese piano está desafinado’. Ni Mántici ni los demás nos habíamos percatado, él nos probó que el instrumento tenía dos o tres notas desafinadas. Esa condición no la recuerdo en ningún otro director”. (Félix Guerrero, compositor y director de orquesta).

 

El maestro Adalberto Álvarez presidió en fecha reciente el jurado del Concurso de Música Cubana Adolfo Guzmán, que desde 1978 organiza el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Según expresó a BOHEMIA: “El certamen propicia el conocimiento de nuevos valores en la composición y la interpretación. Permite mantener vigente la obra de un trabajador consagrado y músico excepcional. Revolucionó la canción en armonías, sonoridades y textos, en los cuales se opuso a la monotonía del estribillo. Hace falta mantener con vida este tributo de gran importancia para la música cubana”.

Sahily Tabares

 
Sahily Tabares