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Publicado el 15 Mayo, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

“Liberar el estigma del miedo”

Ileana Mulet, pintor, poeta, diseñadora, comparte ideas y emociones que siente en tiempos de distanciamiento físico por el bien social
“Liberar el estigma del miedo”.

“Entreguemos lo más puro del alma”, propone la artista y poeta.

Por SAHILY TABARES   

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

¿Su filosofía de la vidaEstá implícita en palabras, colores, figuras, paisajes, texturas, silencios, los despliega con vehemencia sin hacer concesiones éticas ni formales. Hace múltiples bocetos sobre el lienzo o el soporte seleccionado, incluso guarda carpetas llenas de apuntes, trazos. Mujer batalladora, sensible, quien revela: “Nunca apago el deseo de avanzar en la vida”. Esta fuerza la motiva a redescubrir La Habana, gran protagonista de su obra, a desarrollar series donde coinciden rostros, jarrones, flores, mujeres guerrilleras, columnas, lo humano, lo desconocido.

Ileana Mulet (Holguín, 1952), polifacética artista, convida a preservar nuestra mejor fortaleza: la unidad. Comunicativa, locuaz, reflexiona en voz alta mientras, según precisa, piensa en interlocutores del mundo. “La pandemia nos obliga a mantener la distancia entre las personas, pero une voluntades en defensa de la salud y la supervivencia. Desde mi ‘trinchera’ defiendo un principio esencial: quien tiene mucho por dentro no debe buscar mucho fuera. Somos un gran almacén de imágenes buenas o malas, estas se reservan hasta un día, estallan sin control, salen disparadas las emociones que se transforman en lienzos, poemas”.

“Liberar el estigma del miedo”.

Ningún elemento humano y de la naturaleza le resulta ajeno.

Sonríe apenas, respira hondo y prosigue: “No deseo hablar de la muerte, las penas, el dolor, ni siquiera de la angustia, son reacciones lógicas en las circunstancias actuales.  Debemos despojarnos de lo nocivo para andar ligeros de equipaje. Fortalece liberar el estigma del miedo todos los días al levantarnos. El arte salva, llega hasta los confines del universo y conquista corazones”.

Paraíso de la resistencia

¿Cómo logra Ileana Mulet en su quehacer la serenidad parlante que establece puentes de entendimiento sin distancias ni límites? ¿Cuántas ideas, vivencias, añoranzas, libera en cada pieza? Estas, entre otras interrogantes, exigen más de una respuesta. Lo evidencia al confesar: “Hace años trabajo en el tema de las relaciones personales y el amor. Prácticamente terminé la serie. En ella manifiesto que si ofrendas tu corazón estás dando lo más puro de ti. La naturaleza recobrará su esplendor en unos meses, ¿qué haremos para lograr cambios positivos en los humanos?

Nuestra entrevistada enseña a mirar de otra manera texturas, manchas, volúmenes, y a prepararnos para el goce de ese instante. Ha sido capaz de forjar una poética personal, alternativas ante el escepticismo y la tristeza. Cultiva el paraíso de la resistencia e invita a develar zonas poco visibles de las personas.

Nunca “ve” o disfruta la existencia en blanco y negro. Entusiasmada, dice: “Como los psicólogos creo que el uso del color en su máximo potencial es la fuente de la curación para el alma. Nada de usar una paleta llena de grises y negros dudosos, estos influyen negativamente en mi ánimo, en los espectadores, y provocan melancolía. La fuerza de la epidemia no distingue razas ni estatus social. Debemos protegernos, permanecer en casa. Al sobreponerme logro hacer realidad algunas añoranzas”.

“Liberar el estigma del miedo”.

La Habana motiva su rica imaginación.

Se queda pensativa y añade: “Imposible olvidar que el arte tiene una función transformadora. Genera un concepto social, estético, este deviene sedimento para transformar a las generaciones. Lo encontramos en museos, libros, pinturas, músicas. Nos ayuda a ‘salir’ de la crisis existencial. Tuve una hace tiempo, sentí el síndrome del nido vacío, comencé a escribir el poemario Armisticio. Trata sobre alguien que desde una puerta semi-abierta percibe cómo el mundo cambia en el exterior. El libro fue publicado por Ediciones Unión, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Lo inspiró mi hija Claudia, ella se fue a vivir con su pareja en otro lugar. Yo parecía una sombra, lo superé.

“La considero mi espejo. Adora actuar, editar videos, cantar, pintar, ayudar a otros. Asumirá los cambios con una naturalidad que reconozco aún me falta. Aisladas físicamente, nos abrazamos”.

Respira profundo, rememora: “Cuando empezó el período especial una psicóloga dijo: ‘los artistas pueden salvarnos de los estragos porque tienen la capacidad de soñar’. Los invito a sacar del alma la niñez, observar las fotos de familiares y amistades, por una razón muy importarte: brindar amor”.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares