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Publicado el 31 Mayo, 2020 por Pedro Antonio García en Cultura
 
 

Pastor Vega, uno de los grandes del cine cubano

Su Retrato de Teresa es un ícono de la filmografía nacional

Pastor Vega provocó en 1979 una verdadera conmoción de la taquilla y entre la crítica cinematográfica. (Foto: Ecured)

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Cada vez que dialogo con sus compañeros de trabajo, me hablan de su carácter “siempre jovial, entusiasta, optimista y cubanísimo. Lo veíamos en la pequeña pantalla y su sonrisa nos parecía tan eterna como auguramos será su recuerdo”. Por otra parte, un colega españollo lo describía en El País como un “hombre de profundo sentido del humor y de ironía punzante”.

Tal vez muchos ignoren que los comienzos de Pastor Vega Torres (La Habana, 12 de febrero de 1940-2 de junio de 2005) fueron como actor en el grupo Teatro Estudio regentado por los hermanos Raquel y Vicente Revueltas, con quienes trabajó en las puestas en escena de Mundo de Cristal, Tupac Amaru y Madre Coraje.

Empezó su carrera en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) como asistente de edición en 1961. Posteriormente, pasó a ser editor. Como actor estuvo bajo las órdenes de José Massip, en La Decisión (1964), película en la que debutara la actriz Daysi Granados, quien luego fuera su esposa y protagonista de sus cintas.

En 1972 obtuvo su primer gran éxito como realizador, con el largometraje documental ¡Viva la república!, una panorámica del quehacer político de nuestro país desde la guerra del 95 hasta la tiranía batistiana. Un auténtico clásico del cine cubano que, a la vez, ha devenido paradigma de cómo abordar el tema histórico en el audiovisual.

Daysi Granados y Adolfo Llauradó, en Retrato de Teresa. (Foto: Icaic)

Son de su autoría, dentro del cine de ficción, Habanera (1984), Amor en campo minado (1987), En el aire (1989), Vidas paralelas (1992) y Las profecías de Amanda (1999), pero sin dudas su filme mejor logrado –y por el que ha trascendido a nuestros días–, es Retrato de Teresa (1979), una verdadera conmoción de taquilla y en la crítica cinematográfica nacional en el momento de su estreno.

Para Mauricio Vicens, este cineasta ejerció en sus filmes, fundamentalmente en Retrato…, “una crítica descarnada al machismo” y una vehemente defensa “sobre la liberación de la mujer en la Cuba”. Y de acuerdo con el especialista Carlos Galiano, la cinta es “una obra necesaria y útil que no solo brinda un cuadro vivo de la Cuba de hoy, sino que también se propone participar activamente en una de las más generalizadas problemáticas nacionales […] ya la mujer ha conquistado, en general, la posibilidad de educarse y de trabajar para la sociedad, pero su proceso de emancipación y realización individual no se detiene ahí”.

A comienzos de este milenio, Pastor Vega volvió a su primer amor: el teatro, y en México dirigió La noche de los asesinos, de José Triana (2001) y Diatriba de amor contra un hombre sentado, basado en un texto de Gabriel García Márquez (2003). Al retornar a la patria, declaró su deseo de llevar a escena una ópera campesina en tributo a su padre, Justo Vega, quien fuera un afamado cantante de décimas, proyecto que lamentable quedó inconcluso.

Ya aquejado de la enfermedad, fue homenajeado por un festival cinematográfico en Nueva York, evento al cual no pudo asistir pues el gobierno de los Estados Unidos le negó el visado.

A quince años de su desaparición física, Pastor Vega sigue siendo uno de los Grandes del cine cubano. Y su Retrato de Teresa, ícono indiscutible de la filmografía nacional, aún suscita polémicas cada vez que la proyectan.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García