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Publicado el 16 Junio, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

CINE

Cámaras en los ojos y micrófonos en los oídos

Amplias connotaciones tuvieron el Noticiero Icaic Latinoamericano, Santiago Álvarez y su equipo creativo en la construcción de nuestro patrimonio fílmico, histórico y cultural
Cámaras en los ojos y micrófonos en los oídos.

La novedosa propuesta cinematográfica obtuvo la condición de Memoria del Mundo por parte de la Unesco en 2009. (Foto: cubacine.cult.cu).

Por SAHILY TABARES

El registro audiovisual y la memoria de generaciones patentizan la prominencia del quehacer que revolucionó el cine informativo en la Mayor de las Antillas, en América Latina y otros continentes.

Innumerables hechos, protagonistas, conflictos del Tercer Mundo, protagonizaron las emisiones del Noticiero Icaic Latinoamericano durante 30 años (del 6 de junio de 1960 al 19 de julio de 1990). La experimentación osada, el valor estético, el sentido de estar en el lugar para concebir productos de calidad influyeron decisivamente en la concepción de relatos verosímiles; estos capturaban gestos, rostros expresivos, mostraban en las pantallas cinematográficas transformaciones que ocurrían en la Cuba revolucionaria y en disímiles ámbitos –político, económico, cultural, deportivo, científico– de otras naciones.

El maestro Santiago Álvarez, director del Noticiero desde 1961 (lo antecedió Alfredo Guevara), mantuvo la proyección internacional de emisiones que denunciaron injusticias sociales, discriminaciones de las mayorías desposeídas en recónditos lugares del orbe, e incluyó testimonios de la lucha del pueblo vietnamita, la guerrilla en el Congo, situaciones complejas en disímiles contextos desde una postura cultural descolonizadora.

El hecho de cultivar la identidad propia y la primacía de “cámaras en los ojos y micrófonos en los oídos” durante el proceso creativo, propició contrarrestar los embates de la prensa reaccionaria, los anuncios comerciales, además de contribuir a la formación de los públicos.

Este novedoso enfoque de periodismo cinematográfico deviene un referente en el siglo XXI, pues las tecnologías imponen, a veces, determinado predominio del uso de artefactos sofisticados en detrimento del nivel jerárquico de la idea y del contenido.

Cámaras en los ojos y micrófonos en los oídos.

Daniel Diez, fundador de la Televisión Serrana, enriqueció ese proyecto con lo aprehendido en el Icaic. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

¿El sello distintivo del Noticiero? Privilegió la búsqueda de lo extraordinario en lo ordinario, se detuvo en lo que las personas suelen mirar, pero no perciben; buscó en las raíces de los acontecimientos, nunca se quedó en las ramas. Sin duda, fue una escuela para directores, editores, técnicos del Tercer Mundo, quienes aportaron al empeño colectivo de profundizar en las realidades de entornos conflictos.

Al revisitarlo emerge la savia de propuestas informativas donde el montaje es un elemento fundamental, integra lo emotivo y la síntesis al recrear la noticia. Lo refiere Daniel Diez, destacado documentalista, quien trabajó como sonidista, musicalizador y periodista en más de 500 emisiones.

Según expresó a BOHEMIA, “esa etapa fue única, irrepetible. El Icaic además de una escuela formativa, era mi segunda casa. Pude recorrer el país y parte del mundo. Estuve cerca de Fidel, escuchaba sus reflexiones durante los viajes. Me adentré en el universo del montaje cinematográfico, constaté la importancia del equipo en el audiovisual, la mágica relación entre el cine y la música, disfruté la plena libertad creativa. Comprendí que la crítica periodística es un camino necesario para enfrentar los errores y las dificultades”.

Diez hizo énfasis en el rigor, la intencionalidad en el uso de la imagen, los recursos técnicos. “Cada especialidad motivó a los realizadores a desarrollar habilidades en otros géneros, documentales, ficciones. A Santiago le gustaba el contraste. Lo demostró en el noticiero sobre la muerte del Bárbaro del Ritmo, Benny Moré, en lugar de música sacra utilizó la propia voz del cantante”, precisó.

En el Noticiero Icaic Latinoamericano primó el respeto a la inteligencia de los espectadores. En cada propuesta se veló por la renovación, la búsqueda de ideas, el incentivo de planteamientos interesantes, establecer complicidades con las personas y hacer pensar. Rechazó el didactismo a ultranza, la espectacularidad fatua, en beneficio de la estética humanista que en todos los tiempos es una clave esencial del arte en cualquier manifestación, sin límites de formatos o lenguajes.


Sahily Tabares

 
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