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Publicado el 19 Junio, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

ROSITA FORNÉS

“Disfruto sentir el cariño del pueblo”

Acercamiento a ideas y sentimientos de la gran vedette cubana de fama internacional
“Disfruto sentir el cariño del pueblo”

Durante la grabación de un programa musical en la televisión cubana. (Foto: JORGE VALIENTE).

Por SAHILY TABARES

Había que verla en escena. Carismática, versátil, sincera al entregarse a personajes, canciones, puestas diversas, en estas fue única e irrepetible, pues logró un estilo, lo más difícil de alcanzar en el arte.

Actriz, cantante, bailarina, figura legendaria de las artes escénicas, Rosita Fornés fue consciente de la importancia de transmitir su verdad artística ante públicos diversos pendientes del gesto elegante y de la seducción que emanaba de la estrella.

Imposible rememorar todos, cada uno de los nombres asumidos por ella durante más de cinco décadas vividas intensamente, la arroparon trajes vistosos, abanicos de plumas, luces penetrantes… Viajó por medio mundo sin desprenderse de la tierra cubana donde, según reconoció, “la hizo feliz el disfrute del crecimiento profesional y personal”.

La recordamos cálida, sonriente, segura al compartir, hace algunos años, con BOHEMIA, ideas, sueños, prioridades de la existencia: “En Cuba tuve maestros extraordinarios y muchas oportunidades para desarrollar mi vocación. Ningún medio fue difícil o extraño, tanto la televisión como el cine, el teatro y la radio me permitieron asumir la psicología y el alma de otras personas. Aprendí poco a poco que cada uno tiene su misterio, interpretarlos requiere estudio, preparación, nunca pensar: he llegado. ¿Comprendes tú?”

La interrogante exigía entrar en su universo particular, en emociones cultivadas sin prisas al paso de hallazgos, sorpresas e inquietudes.

“Me gusta estar cerca de los jóvenes”. Su timbre bien atemperado soltó chispas de entusiasmo.

“Hoy mismo, en breve, estaré rodeada del Ballet de la Televisión Cubana para grabar un programa. ¿Sabes cómo me siento? Emocionada, dispuesta para la ocasión”.

“Disfruto sentir el cariño del pueblo”

Registros audiovisuales, grabaciones, fotos, memorias, atestiguan la impronta de esta artista excepcional. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO).

Tras breve pausa, comentó: “Cuando me piden consejos les digo: el trabajo, la paciencia, la disciplina, son imprescindibles para convencer a los otros de lo que dices a través de personajes, zarzuelas, canciones, operetas. Ser artista demanda aceptar desafíos, angustias. Te confieso: el miedo al salir a escena nunca se cura”.

La sonrisa suave le achicó los ojos al decir: “¿Quieres conocer lo que le pido a la vida?”.

Coqueta, sin asomo de distracción, prosiguió: “Disfruto sentir el cariño del pueblo. Debemos querernos mucho en todas las circunstancias. Recibí los máximos reconocimientos en música, televisión y teatro. Los agradezco, pero nada se compara con el saludo de desconocidos como si fueran parte de la familia, los aplausos fuertes, el beso que sale despedido de una luneta… Tengo tantos motivos para desear ese amor perpetuo. La edad no es un impedimento, sigo soñando despierta. ¿Comprendes tú?”.

La voz de “silencio, vamos al aire” interrumpió las confesiones. En apariencia dejó de ser Rosita para asumir otro rol. Sí, solo en apariencia, su ímpetu traía el empuje de múltiples razones. Una de ellas, la esencial, defender el arraigo en el corazón de las personas sin distinción de edades o sexos.

Quedarán registros audiovisuales, grabaciones, fotos, memorias, para atestiguar la impronta de esta artista excepcional aclamada por millones. Nunca se vanaglorió de ese apego, lo agradeció sin aspaviento ni grandilocuencia. Solía hacer una breve e intensa reverencia en el escenario, este gesto de espléndida sencillez fue, quizá, la despedida nunca olvidada. No obstante, jamás repitió la rutina de la misma manera, el gesto era demasiado suyo para reiterarlo.

La Fornés tuvo el don de la expresión propia, la libertad conseguida mediante un empaque personal que nunca dejó de sorprendernos.

Las leyendas no admiten despedidas. Vuelven una, otra vez, en metáforas sutiles, atmósferas de piezas memorables, imágenes que revelan la gracia de quien jamás reparó en obstáculos o adversidades.

Rosa Fornés seguirá siendo útil al hacernos comprender que solo la tenacidad salva de olvidos y silencios. Se queda para siempre donde siempre estuvo, en el corazón del pueblo cubano.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares