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Publicado el 28 Junio, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

El verano que viene

Múltiples conflictos de trascendencia social privilegia la Televisión Cubana en filmes y telenovelas de producción nacional que en tiempos de COVID-19 hacen reflexionar sobre el mejoramiento humano
El verano que viene.

La otra esquina, telenovela cubana, se retransmite por el Canal Habana. En la foto: los actores Blanca Rosa Blanca y Julio César Leal. (Foto: EDUARDO LEYVA BENÍTEZ).

Por SAHILY TABARES

Como activo agente socializador, el medio televisual constituye un dispositivo productor de disímiles realidades. Para llegar a las audiencias, directivos y realizadores deben preguntarse qué buscan los televidentes, qué les interesa. El diseño de programación concebido para la etapa veraniega reclama el aguce de los oídos y de las miradas ante la demanda generalizada: entretener mediante formas atractivas de contar, sin perder las jerarquías culturales.

En diferentes espacios y horarios merece liderar el propósito de promover lo más valioso del cine procedente de diferentes lugares del mundo. El séptimo arte suele incorporar conflictos y situaciones vinculadas a la memoria afectiva, que Hollywood aprovecha para difundir presupuestos políticos y culturales de Estados Unidos, en un cine comercial, mediante una avalancha de productos, los cuales nunca son inocentes.

¿Qué sabemos de las costumbres, los mitos, la existencia cotidiana, de naciones y pueblos de Asia, África, Europa y América Latina? Algunos programas: La séptima puerta (Cubavisión, viernes, 10:30 0.m.) y Espectador crítico (Canal Educativo, sábado, 9:00 p.m.), incluyen películas que nos aproximan a complejos fenómenos, estos incentivan la capacidad reflexiva.

En opinión del actor y guionista francés Jean-Claude Carriere, “el cine es también lo que no se ve, lo que no se oye, lo que no está”. En la búsqueda de “verdades ocultas” el espectador ejercita su imaginación y destreza intelectiva, participa en la comprensión de situaciones a veces difíciles de entender. Más que mirar, se precisa ver el sentido de relatos indagatorios en torno a miedos, recuerdos, frustraciones, soledades de las personas en cualquier etapa de la existencia.

Quizá poco lo pensamos, pero el énfasis que hace la TV en el séptimo arte valida la trascendencia de este medio de comunicación en la sociedad. No obstante, antes de decidir cada espacio fílmico es necesario pensar en espectadores de diferentes edades, formaciones, gustos. No perdamos de vista que en el cine es tan importante el tema como el desarrollo de la historia y del argumento. Corresponde a quien “ve” de manera consciente encontrar en las puestas las articulaciones entre texto y contexto, personajes y fábulas, sentido orientador y disfrute.

Tal vez se preguntan: ¿por qué no se proyectan con frecuencia filmes de directoras prestigiosas del continente latinoamericano? No basta el espacio De Nuestra América (Cubavisión, miércoles, 10:30 p.m.) para conocernos mejor. En otras ocasiones durante la etapa estival, el programa Ellas las del cine (Canal Educativo, sábado, 2:00 p.m.) propició loables acercamientos al talento femenino en varias especialidades. Pero, sin duda, Latinoamérica continúa ausente de la pantalla televisual con la frecuencia merecida.

Por supuesto, no todas las producciones procedentes de otras naciones responden a los valores éticos, estéticos, antropológicos, psicológicos, que propugnamos en nuestra nación. Decía el poeta Eliseo Diego: “la patria es nuestra propia infancia”, enriquecerla desde edades temprana tiene que ser una prioridad en los medios de comunicación audiovisuales.

Las jerarquías culturales en las estrategias de comunicación demandan enfocarse en lo diverso y lo auténtico desde un sentido orientador sin excesivo didactismo. A cada momento pasan de mano en mano series, telenovelas, esta avalancha indiscriminada seguirá su curso, por esto, las sugerencias de la TV cubana durante el verano, y siempre, tienen que seducir para ganarle la batalla a la extrema banalización. ¿Cómo lograrlo? Privilegiando lo genuino de las culturas nacional e internacional. Los valores artísticos nunca pasan de moda. Hay que pensar el ocio de manera creativa, de lo contrario perecemos en aguas turbias de apariencia refrescante.


Sahily Tabares

 
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