0
Publicado el 5 Junio, 2020 por Jeiddy Martinez Armas en Cultura
 
 

Mirar el arte desde casa

Por medio de visitas virtuales es posible disfrutar las obras expuestas en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba
Mirar el arte desde casa.

Sala de arte cubano contemporáneo. (Foto: www.bellasartes.co.cu)Sala de arte cubano contemporáneo. (Foto: www.bellasartes.co.cu)

Por JEIDDY MARTÍNEZ ARMAS

Caminar por las salas de esta institución habanera es una experiencia gratificante y sanadora. Observar las piezas artísticas de cerca, deleitarnos con los trazos y colores, al igual que imaginarnos al artista en plena creación, representa asimismo una manera grata de cultivarnos.

Dentro del MNBA, el edificio de Arte Cubano exhibe de forma permanente 940 obras –de las más de 30 000 que resguarda– pertenecientes a los más representativos artistas nacionales de todos los tiempos. El inmueble de gran majestuosidad y belleza, otrora Palacio de Bellas Artes, se encuentra ubicado en Trocadero, entre Zulueta y Monserrate; aunque ahora permanece cerrado debido a la pandemia de la COVID-19, una parte representativa de sus fondos se exhibe en la página web del museo:

http://www.bellasartes.co.cu/la-coleccion/arte-cubano.

Mirar el arte desde casa.

El rapto de las mulatas recrea un mito consagrado por la tradición pictórica europea, recontextualizado y renovado en el espacio antillano. (Foto: www.bellasartes.co.cu).

La muestra permanente ha sido agrupada en cuatro núcleos conceptuales: Arte en la Colonia, Cambio de Siglo, Arte Moderno y Arte Contemporáneo. El internauta puede ver la pieza artística, conocer sus datos generales (título, tamaño, nombre de la colección, lugar de exhibición, descripción, curiosidades), e informarse sobre el autor.

Ese conjunto patrimonial de la plástica cubana testimonia la producción simbólica generada en la Isla desde mediados del siglo XVI hasta el arte abstracto o conceptual de la actualidad: pinturas, esculturas, dibujos, grabados e instalaciones.

De obra en obra, recorremos la historia del país ahí representada, según los pinceles de grandes artistas. Gracias a la tecnología vi nuevamente delante de mí los grabados de Conrado Massaguer, los paisajes de Esteban Chartrand o los retratos de Vicente Escobar.

Más tarde disfruté el criollismo de Carlos Enríquez con El rapto de las mulatas y, al detenerme en Tuberculosis, la originalidad y el dramatismo de los cuadros realizados por Fidelio Ponce de León. También rememoré la explotación de los más desposeídos en Cuba antes de 1959, reflejada en una pintura de Marcelo Pogolotti: El cielo y la tierra. Pude evocar, asimismo, la efervescencia popular luego del triunfo revolucionario, a la cual aluden representaciones pictóricas de Raúl Martínez, entre ellas Isla 70.

Otras piezas contemporáneas nos incitan a adentrarnos en ámbitos socioculturales llenos de identidad y cubanía, por ejemplo: Maternidad, de Wilfredo Lam; Pez, de Amelia Peláez; o Catedral, de René Portocarrero.

Artistas como Flavio Garciandía nos hacen deleitarnos, en cambio, con impactantes pinturas hiperrealistas y nos hipnotizan con mensajes tan hermosos como el de la obra titulada Ud. todo lo que necesita es amor.

Un fragmento del mundo

No solo lo cubano es atesorado en el Museo Nacional de Bellas Artes, pues en el edificio de Arte Universal, otrora Centro Asturiano, emplazado en San Rafael entre Zulueta y Monserrate, se exhiben 650 piezas, procedentes de casi todo el orbe. Muchas de ellas pueden ser vistas a través del siguiente enlace: http://www.bellasartes.co.cu/la-coleccion/arte-universal

Mirar el arte desde casa.

A pesar de ser una colección pequeña dentro del MNBA, todo lo relacionado con el Egipto antiguo atrae a gran parte del público que visita el edificio de Arte Universal. (Foto: www.bellasartes.co.cu).

Sobresale aquí el arte europeo: las pinturas del Renacimiento italiano y flamenco, del barroco español, las francesas del siglo XIX y, particularmente, las británicas del XVIII.

Así, al alcance de nuestros ojos se despliega la maestría de artistas como Eugene Delacroix, Jules Breton, Salvatore Rosa y Joaquín Sorolla.

A pesar de que gran parte de la muestra proviene de Europa, casi todos los continentes han hecho algún aporte. Observamos miniaturas hindúes elaboradas sobre papel, xilografías japonesas de los siglos XVII al XIX, pinturas trazadas con tinta china sobre seda o papel de arroz, arte romano, arte griego, el cual ocupa un lugar relevante en la colección Condes de Lagunillas, y el deslumbrante conjunto de arte egipcio.

Encontramos también una selección de la pintura colonial latinoamericana y de la plástica norteamericana. En el primer grupo predomina el tema religioso; en el segundo, retratos, paisajes y naturalezas muertas.

Sin duda, las exposiciones virtuales del Museo Nacional de Bellas Artes son capaces de satisfacer disímiles gustos. Basta con visitarlas desde su móvil, tableta o PC. Nutrir el intelecto constituye una excelente idea en esta época de COVID-19.


Jeiddy Martinez Armas

 
Jeiddy Martinez Armas