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Publicado el 30 Junio, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

“Palabras a los intelectuales” 59 años después

El histórico discurso expresado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 30 de junio de 1961 en el habanero teatro de la Biblioteca Nacional José Martí posibilitó el esclarecimiento político necesario para que el arte, la literatura, el espíritu revolucionario de los creadores comprometidos con la Revolución Cubana, lideraran en la Mayor de las Antillas y fueran ejemplos de amplia repercusión en América Latina y el mundo.
“Palabras a los intelectuales” 59 años después.

Fidel destacó en Palabras a los intelectuales que la Revolución ha traído al país una suma muy grande de libertades. (Foto: prensa-latina.cu)

Por SAHILY TABARES

En el fundamento de las relaciones sociales construidas por la Revolución Cubana lidera como derecho y como oportunidad para todos en el país.

Y, precisamente, la inclusión de todos es la clave de Palabras a los intelectuales pronunciadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro. Con ellas, concluyeron las sesiones de los encuentros sostenidos los días 16, 23 y 30 de junio de 1961 en el habanero teatro de la Biblioteca Nacional José Martí.

El célebre documento de Fidel posibilitó el esclarecimiento político necesario para que el arte, la literatura, y el espíritu revolucionario de los creadores comprometidos con la Revolución Cubana lideraran en nuestra nación y fueran ejemplos en América Latina y el mundo.

En abril de 1961 se logró la victoria de Playa Girón y ese mismo año fue el de la Alfabetización. La Revolución hizo realidad el derecho de todos al conocimiento y a la libertad plena de los cubanos y las cubanas. En ese contexto, la reunión de los intelectuales y las palabras de Fidel sentaron las bases de una política cultural que nació del diálogo profundo, intenso, enriquecedor, sustentado en una tradición de nuestra historia que condujo en 1968 a la formulación de la tesis de los cien años de lucha y constituyó uno de los rasgos originales de la Revolución en la Mayor de las Antillas.

En Palabras…Fidel evidenció su modestia y exhortó a la participación colectiva. Según expresó: “En realidad, todos tenemos mucho que aprender y no hemos venido aquí a enseñar, nosotros hemos venido también a aprender”. En otro momento de la intervención, precisó: “Creemos que la Revolución tiene todavía muchas batallas que librar, y nosotros creemos que nuestro primer pensamiento y nuestra primera preocupación debe ser: ¿qué hacemos para que la Revolución salga victoriosa? Porque lo primero es eso: lo primero es la Revolución misma y después, entonces, preocuparnos por las demás cuestiones. Esto no quiere decir que las demás cuestiones no deban preocuparnos, pero que en el ánimo nuestro, nuestra preocupación fundamental ha de ser la Revolución”.

Destacó que la preocupación siempre serían las grandes mayorías, las clases oprimidas y explotadas del pueblo. Sin duda, las ideas de Palabras… han sido enriquecidas por una práctica de decenios. Como consecuencia del encuentro surgió la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y una política destinada a la democratización de la cultura.

En aquellos días intensos de 1961 se debatió sobre la libertad, la creación artística y literaria y la proyección hacia destinatarios marginados por mucho tiempo.

En los momentos más difíciles de entonces y en el presente se defiende con las acciones, el alma, las ideas y el pensamiento que la cultura es ese espacio de diálogo, en el cual se forja el ser de la nación y el valor espiritual de todo un pueblo.

Palabras a los intelectuales marcaron un hito fundacional de la política cultural de la Revolución y establecen jerarquías en la defensa de la autoctonía y el humanismo.

Por múltiples razones, los representantes de la vanguardia artística y literaria participantes en el noveno congreso de la Uneac, celebrado del 28 al 30 de junio de 2019, ratificaron que nuestra más alta aspiración no es ni puede ser pragmática, ni temporal, ni circunstancial. Tampoco debemos permitirnos abrir espacios a concepciones atávicas y dogmáticas. Nuestra más alta aspiración no puede ser otra que la conquista del humanismo revolucionario. Si la cultura salva es porque nos ofrece una proyección de universalidad que contradice todo nacionalismo chato y aldeano. Se recordó oportunamente que el Comandante en Jefe Fidel Castro en los momentos más cruciales del llamado Período Especial en la década del 90, dijo: “La cultura es lo primer que hay que salvar. Y es que sin ella no hay desarrollo posible”.

Estas ideas nos motivan en el siglo XXI porque el destino mayor se construye todos los días para seguir consolidando una política cultural inclusiva, formadora, de amplia repercusión en la sociedad cubana.


Sahily Tabares

 
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