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Publicado el 10 Junio, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

“Soy artista cubana de pura cepa”

Confesó en una oportunidad a BOHEMIA la gran vedette, Rosita Fornés, que falleció hace pocas horas en Miami a la edad de 97 años
“Soy artista cubana de pura cepa”

Durante un grabación para la televisión cubana.

Por SAHILY TABARES

Foto: JORGE VALIENTE

Había que verla, elegante, hermosa, con la distinción propia de las grandes artistas. Ella conmovía siempre, era consciente de la verdad artística sugerida por personajes o piezas musicales. Rosalía Palet  Bonavia (Nueva York, 11 de febrero de 1923- Miami, 10 de junio de 2020), la indispensable Rosita Fornés, actriz y cantante, figura legendaria de las artes escénicas, deja un valioso legado a las culturas cubana y universal.

La noticia de su partida física consterna a creadores y públicos de diferentes edades, pues ella se distinguió por lo más difícil de lograr en el arte: un estilo.

Había que verla en cualquier escenario. Pasión, entrega, virtuosismo, sí, era una “estrella”. Supo consagrarse al estudio y brilló en diferentes escenarios en Cuba y el mundo.

Reconocida en la Mayor de las Antillas con los Premios Nacional de Teatro en 2001 y de Televisión en 2004 desplegó luz propia en Las Leandras, Luisa Fernanda, La casta Susana, otras piezas clásicas y contemporáneas.

Hace algunos años expresó en exclusiva con BOHEMIA: “Soy artista cubana de pura cepa. Tuve maestros extraordinarios y muchas oportunidades, pude desarrollar mi vocación. Ningún medio me resulta extraño, tanto el cine como la televisión, el teatro y la radio me cautivaron desde el inicio de mi carrera. Cada uno tiene su misterio, solo hay que saberlo interpretar”.

Le gustaba sonreír, quizá para hacer gala de su carisma y simpatía innata. Bella, elegante, sincera, Rosita Fornés nos dijo sentirse muy honrada por “algo” especial.

“Me gusta estar cerca de los jóvenes. Cuando me piden consejos les digo: “el trabajo, el rigor, la paciencia, la disciplina, son esenciales para convencer en nuestra profesión. Ser artista requiere dedicarse todos los días a lo que uno ama. El éxito fácil no es duradero.”

Imposible recordarla en la quietud del hogar, en el silencio obligado de la despedida, ella dejó sólidas huellas en el arte.

“¿Qué me gustaría pedirle a la vida?” Tras una breve pausa respondió: “Quedarme en el corazón de las personas. Esto me hace feliz. La edad no es un impedimento para seguir soñando sin quitar los pies de la tierra.”

Tras otra pausa breve, agregó: “Me entrego con pasión y cariño, tal vez porque es lo que más deseo recibir de los otros humanos. Debemos querernos mucho”.

Ella fue pródiga al ofrecer talento y magisterio. Imposible decirle adiós, Rosita Fornés se queda en la memoria y en la obra infinita que nunca silenciarán ni el tiempo ni la distancia.


Sahily Tabares

 
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