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Publicado el 22 Julio, 2020 por Marieta Cabrera en Cultura
 
 

LA HABANA, IMÁGENES DE CINCO SIGLOS

Descubriendo los caminos de la ciudad

El crecimiento de la Villa de San Cristóbal a través del tiempo puede apreciarse en la exposición que se presenta en el Museo Nacional de Bellas Artes
Descubriendo los caminos de la ciudad.

Vista general de La Habana, del inglés James Gay Sawkins (1806–1878) Litografía iluminada.

Por MARIETA CABRERA

Fotos: GILBERTO RABASSA

La Habana: imágenes de cinco siglos es una suerte de paseo que permite al visitante apreciar el desarrollo de la ciudad en distintos momentos de su historia. A través de piezas arqueológicas, mapas, grabados, pinturas, fotografías… se muestra cómo fue creciendo la Villa de San Cristóbal desde aquel asentamiento fundacional de sus poblaciones en la costa sur, en 1514, que se desplazó luego hacia el norte, hasta establecerse definitivamente, en 1519, junto a la bahía conocida entonces como Puerto de Carenas.

La exposición puede ser vista en la sala temporal del edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes (reabierto luego de permanecer casi cuatro meses cerrado al público debido a la pandemia), y dedica un espacio a los aborígenes cubanos, quienes –luego de instaurado el sistema colonial y a pesar de ser severamente diezmados– sobrevivieron y se asentaron en la ciudad.

También se establecieron en ese entorno urbano los indígenas mesoamericanos traídos desde la península de Yucatán, por el puerto de Campeche, como mano de obra esclava. Ellos “vivieron en La Habana de intramuros hasta mediados del siglo XIX con una vida activa, y producían sobre todo cerámica utilitaria, con técnicas más adelantadas que las de los aborígenes cubanos, por lo que sus piezas eran de mejor calidad”, explica a BOHEMIA Manuel Crespo Larrazabal, especialista del departamento de curaduría del museo.

Descubriendo los caminos de la ciudad.

Objetos de origen mesoamericano hallados en excavaciones realizadas en la antigua iglesia y Convento de San Francisco de Asís. Tipología México pintado de rojo.

Mapas de la Isla que abarcan desde el siglo XVI hasta el XIX se incluyen en la sección dedicada a la cartografía, donde destacan planos de la ciudad que ilustran cómo fue creciendo con el tiempo. Las primeras imágenes que muestran su aspecto urbano datan del siglo XVII y se trata de recreaciones hechas por grabadores sobre todo de Holanda y Alemania –países que tenían una cartografía más consolidada– a partir de narraciones orales o escritas.

Es en el siglo XVIII cuando aparecen las primeras vistas reales de la urbe. El hecho se asocia a la toma de La Habana por los ingleses, en 1762, “ya que estos, interesados en apoderarse de la ciudad, empiezan a enviar personas para averiguar, por ejemplo, cuáles eran los puntos más débiles por los cuales se podía acceder. Luego, esos mismos grabadores empiezan a mostrar interés por la villa, no ya con un sentido estratégico, sino con el propósito de apreciar su belleza”, relata el curador.

Posteriormente, en el siglo XIX, aparecen litografías como la del primer puente que tuvo el ferrocarril sobre el río Almendares, hecha por el francés Frédéric Mialhe (1810-1881); y la del muelle de La Machina, del propio autor, en la cual se aprecia el antiguo mecanismo de una torre-grúa utilizada para arbolar las embarcaciones que se construían en el astillero.

Descubriendo los caminos de la ciudad.

Muelle de La Machina, litografía del francés Frédéric Mialhe (1810-1881).

Tras la parada obligada en Puentes Grandes, entonces llamada La Chorrera –donde se asentó inicialmente la ciudad en el norte, y que fuera de gran importancia en el siglo XVI “porque de allí salían las aguas de la zanja real, que fue el primer acueducto”–, la exposición destina un espacio al cine y exhibe fragmentos de once películas cubanas que resaltan el aspecto físico de La Habana. También incluye la fotografía documental correspondiente a la primera mitad del siglo XX, etapa de transformación urbanística.

Alrededor de 50 piezas, de un centenar de autores, las cuales forman parte de las colecciones del museo y de la Oficina del Historiador de la Ciudad, guían los pasos en este viaje por los 500 años de La Habana que se enriquece con las obras de varios artistas con-temporáneos, quienes, seducidos por ella, la hacen suya a partir de vivencias y tendencias creativas propias.

La Habana: imágenes de cinco siglos permanecerá en dicha sala durante julio y agosto, según informó Crespo Larrazabal. Podrá acceder a la instalación un número limitado de personas, en correspondencia con lo dispuesto para la primera fase de la recuperación, en la cual se halla la capital, y los visitantes deberán cumplir las medidas higiénico-sanitarias previstas en las actuales condiciones.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera