0
Publicado el 31 Agosto, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

El cine y el arte de interrogar a tiempo

Ideas, planteamientos y otras provocaciones nos motiva el filme De cierta manera en el siglo XXI
Compartir
CINE: el arte de interrogar a tiempo.

Sara Gómez (al centro) durante el proceso de investigación para realizar el filme. (Foto: Archivo de BOHEMIA. Autor no identificado).

Por SAHILY TABARES

Si nos referimos al cine que hizo, cada uno de sus personajes propició meditar sobre las esencias humanas y las transformaciones sociales ocurridas en Cuba al triunfo de la Revolución. La cineasta Sara Gómez (1942-1974) batalló intensamente por mantener en su obra documentalística la vinculación crítica directa entre el relato ficcional y la vida cotidiana.

Este acervo sociológico nutrió el filme De cierta manera (1974), retransmitido en fecha reciente por la TV cubana. El hecho de ver y escuchar el trabajo de dirección más importante de la primera mujer que realizó un largometraje en nuestra nación suscita reflexiones sobre la experimentación artística desde el abordaje de fenómenos complejos. Vemos entre ellos la pobreza, la discriminación racial, la mentalidad subalterna, la violencia intrafamiliar, las creencias religiosas, las diferencias entre los sexos.

Guiada por su intuición Gómez supo que lo esencial era cambiar el pensamiento neocolonial. Este asunto exigía un proceso arduo, difícil, capaz de generar transformaciones en conductas y actitudes de personas humildes en una zona rural. De ahí la importancia de “ver y escuchar” los diálogos entre personajes, interpretar sus posturas para recrearlos dramatúrgicamente en la pantalla. Porque su pretensión no era solo dejar registro, presentar voces y almas, sino trascender lo explícito y lo aparente, lo visible y lo oculto, lo no dicho en lo expresado. Era indagar en lo más recóndito de pasiones infinitas, en las urgencias calladas o en las dichas sin límites de palabras y augurios.

CINE: el arte de interrogar a tiempo.

Mario y Humberto evidencian las contradicciones de dos mentalidades diferentes. (Foto: cubacine.cu).

De ningún modo por azar el filme comienza en una fábrica donde se reúnen los obreros para analizar la indisciplina de uno de ellos. En este contexto son expuestas las contraposiciones entre dos concepciones, la de Humberto (Mario Limonta), quien mantiene una posición retrógrada instalada en la supervivencia del subalterno y la de Mario (Mario Balmaseda), sumergido en contradicciones culturales.

Tanto los vestuarios de ambos como el diseño de iluminación, lo que dicen y la manera de decirlo, muestran dos bandos en pugna, los cuales evidencian la distancia entre Humberto (vil mentiroso, machista, marginal) y Mario, dispuesto a desenmascarar lastres, posiciones negativas. En este último influye la relación de amor con Yolanda (Yolanda Cuéllar), una maestra que se sorprende de la existencia de un mundo otro de violencia y quiere comprender los acuciantes conflictos de hombres y mujeres portadores de códigos de vidas marginales. Muy bien reflejada en el cine.

Sara Gómez falleció a los 31 años, su película la concluyeron Tomás Gutiérrez Alea y Julio García Espinosa. ¿Qué nos dice hoy De cierta manera? Ante todo, incentiva pensar juntos en la necesidad de profundizar en las complejidades de la sociedad contemporánea. El cine reflexivo de esta mujer inteligente, audaz, provocadora, llama a las reflexiones del espectador y a la urgencia de establecer una coherencia comunicativa mediante el diálogo social. Sabe reforzar la intencionalidad de cada planteamiento sin perderse en didactismos, tampoco establece imposiciones a ultranza.

Creadora consciente de su responsabilidad cultural, llevó a la práctica procesos de crecimiento profesional que afianzó mediante la investigación acuciosa y el saber antropológico. La depurada sintaxis del filme fue construida sin ápices de inocencia o improvisaciones. Ella supo que era necesario llegar al sentimiento de las personas y para lograrlo desplegó todos los recursos audiovisuales posibles.

CINE: el arte de interrogar a tiempo.

La maestra intenta comprender los conflictos de hombres y mujeres portadores de códigos de vidas marginales. (Foto: cubacine.cu).

En gran medida asumió conceptos expresados por el semiólogo Umberto Eco. Él decía:  “El arte experimental entraña, por consiguiente, una dialéctica entre investigación y comunicación estética. El artista sabe que el trabajo que realiza sobre las formas, si es auténtico, será verificado por otras transformaciones históricas que sus estructuras prefiguraban. Sin embargo, siempre se hallará ante el problema de la comunicabilidad de una renovación del modo de pensar que se está manifestando a través del arte, pero que se enfrenta con un público todavía desprevenido que puede subestimar el alcance de la renovación”.

Asimismo, la cineasta nunca aceptó triunfalismos ni lugares comunes, patentizó el interés etnográfico subyacente, la palabra precisa ¿Fue una adelantada en la cinematografía nacional? Ciertamente demostró que el arte de interrogar a tiempo la realidad social propicia conocernos, ayudarnos mejor. Este debe ser un precepto permanente en Cuba y otros países. Merece animar a quienes hoy cuentan los relatos, las experiencias de la COVID-19 en el mundo. Seguro enriquecerán los festivales de cine que de manera virtual se realizan en varias naciones. Podría ser una motivación para celebrar el nuestro en La Habana en diciembre próximo.

Compartir

Sahily Tabares

 
Sahily Tabares