0
Publicado el 14 Agosto, 2020 por Victor Manuel González en Cultura
 
 

LÁZARO BARREDO MEDINA

Un periodista orgulloso de su militancia

La prensa cubana, el ejercicio parlamentario y el activismo político revolucionario creador e infatigable tienen en su vida y obra un valioso y perdurable referente
Entrevista con el General de Ejército Raúl Castro, publicada en Granma el 11 de marzo de 2014. Foto: granma.cu

Entrevista con el General de Ejército Raúl Castro, publicada en Granma el 11 de marzo de 2014. Foto: granma.cu

Por VÍCTOR MANUEL GONZÁLEZ ALBEAR

Si se reuniera toda la copiosa obra periodística de Lázaro Barredo, sería fácil identificar entre la diversidad de temas y géneros, su modo de ejercer esta profesión por la que sintió legítimo orgullo: crear, batallar, amar, construir desde una militancia revolucionaria.

Su adiós definitivo el pasado 4 de agosto, como consecuencia de su cardiopatía, no le permitió alcanzar los 72 años, que cumpliría el 26 de octubre próximo.

Nos conocimos a finales de los años 60 cuando él acompañaba a la también inolvidable en la profesión, Susana Lee, para reportar al diario de la juventud: “Qué pasa en Oriente”, a partir de la designación del primer delegado del Buró Político en la antigua y más oriental provincia cubana, con el objetivo de guiar las transformaciones necesarias para el desarrollo del extenso territorio. Fue entonces que supimos del ímpetu profesional y talante político de Lazarito.

Años después, en 1974, coincidimos en Matanzas, donde él desarrollaba, también junto a Susana y ya desde la redacción central de Juventud Rebelde, una investigación acerca de la creación experimental de los órganos del Poder Popular en aquella provincia. El Buró del Partido en el territorio, luego de obtener su anuencia, lo solicitó para encargarle la dirección del periódico Girón. Pero su destino inmediato era convertirse en subdirector del diario juvenil y ejercer ese cargo durante muchos años.

Por esa época alcanzó notoriedad su original reportaje, “Infarto en carne propia”, al recrear, como paciente, el grave ataque sufrido por su joven corazón. Era de suponer que haber sobrevivido a tan peligrosa dolencia le impondría una posconvalecencia metódica y sosegada; pero ocurrió lo contrario, y no podría ser de otro modo.

Se le comprende mejor si se conoce el origen de aquel hijo de humilde familia obrera matancera en quien el triunfo de la Revolución despertó júbilo infantil y grandes deseos de participar. Se incorpora enseguida a las Patrullas Juveniles, y –de modo insólito a sus apenas 11 años– logró ser aceptado en la Escuela de Milicias de Matanzas. A esto siguió casi una década de intensa vida militar. Vale la pena recordar algunos hitos de esa faceta decisiva en su formación: atrincheramiento en la costa de Matanzas a Varadero cuando la movilización de diciembre de 1960; neutralización de la contrarrevolución y captura de bandidos, en Cárdenas, en los días del ataque mercenario por Playa Girón; incorporación a la unidad militar 1031 e intervención en la lucha contra bandidos; regreso a las trincheras en la Crisis de Octubre; participación en otras operaciones militares y tareas de la época, como machetero permanente en dos zafras del pueblo… Así, permanece en las Fuerzas Armadas Revolucionarias hasta 1969, y a sus 21 años ingresa como corresponsal de Juventud Rebelde en Matanzas.

Ya él sabía entonces que consagraría el resto de su vida a una vocación devenida pasión por el periodismo. Adquiere las primeras armas de la profesión en una escuela de corresponsales voluntarios matanceros y formaliza estudios universitarios desde su nueva tarea en la corresponsalía oriental de Juventud Rebelde, en 1970, en los cursos dirigidos de la Universidad de La Habana, hasta culminar su licenciatura años después.

Tentado por lo difícil, se internó en los espinosos y no pocas veces ingratos temas económicos. Con olfato y voluntad como investigador intentó llegar al fondo de los problemas y practicar una crítica valerosa y útil, poner al descubierto los defectos y ayudar a encontrar las soluciones. Queda el testimonio impreso de sus numerosas batallas contra entuertos burocráticos y malas conductas, en tiempos de acciones revolucionarias, revividas por estos días, contra especuladores sin escrúpulos como “Pitirre en el alambre” y “Los bandidos de Río Frío”.

Una anécdota caracteriza la seriedad y responsabilidad profesional con que incursiona en los asuntos más complejos. Se iniciaba en 1986 el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas conducido por Fidel. Sus frecuentes intervenciones se reflejaban en los medios mediante versiones, que requerían –además de riguroso oficio– una profunda identificación con el pensamiento del Comandante en Jefe. Ocurrió que, al día siguiente de la publicación sobre el debate en una asamblea obrera, el máximo líder de la Revolución hizo pública la queja de que sus palabras no habían sido correctamente interpretadas, excepto por el periodista Lázaro Barredo, en Juventud Rebelde.

Un impulso al perfeccionamiento de la política informativa y en consecuencia al ejercicio de un periodismo crítico constructivo, requirió fortalecer en esa dirección el trabajo de la organización profesional de los periodistas cubanos. El V Congreso de la UPEC lo promovió a la nueva dirección, como vicepresidente. Tanto desde esta como en el Comité Ejecutivo de la Federación Latinoamericana de Periodistas, Felap, se hizo sentir su espíritu unitario y combatividad.

Se distinguió en las coberturas de los más importantes eventos nacionales políticos y económicos. También en misiones periodísticas en el exterior, y de modo relevante en las visitas de Fidel a la mexicana Isla de Cozumel, en 1981; y a Montreal, Canadá, en 2001, y las de Raúl a varios países en 2005, 2008, 2009 y 2010.

Fundador y asiduo panelista de la Mesa Redonda. Foto: cubadebate.cu

Fundador y asiduo panelista de la Mesa Redonda. Foto: cubadebate.cu

Fundador y asiduo panelista de la Mesa Redonda, siempre con juicios de valor, también en la programación de opinión en Radio Rebelde. Fueron de su anónima autoría, los Puntos de Vista, sobre temas sensibles en el Noticiero Estelar de la Televisión Cubana, a finales de los años 80.

Destacable en su hoja de servicios fue la dirección del diario Granma, entre noviembre de 2005 y octubre de 2013, antecedida por su desempeño como columnista internacional en el periódico Trabajadores.

Sus últimos siete años se hicieron sentir en el colectivo de BOHEMIA, asistido por la sabiduría acumulada y una formidable memoria, en particular sobre la fauna anticubana al servicio de lo peor en la política estadounidense. Parte de ese siempre actualizado inventario se deja ver en sus libros a cuatro manos con los colegas Arleen Rodríguez, en El Camaján, y Reynaldo Taladrid en El Chairman soy yo.

En una de las sesiones de la Asamblea Nacional. Foto: parlamentocubano.gov.cu

En una de las sesiones de la Asamblea Nacional. Foto: parlamentocubano.gov.cu

Y aunque son más las evocaciones que el espacio para apretarlas, no puede soslayarse su actuar en el Poder Popular, como delegado de circunscripción en La Habana y diputado por el holguinero municipio de Calixto García, entre 1993 y 2013. En la Asamblea defendió el principio de la honradez en el ejercicio de la administración pública, algo en lo que tampoco se cansa de insistir nuestro presidente Miguel Díaz-Canel. Desde la Comisión de Relaciones Internacionales confrontó con altura ética a las fuerzas de la derecha en eventos parlamentarios de América Latina y en el escenario europeo. Periodista siempre, escribió el libro Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

Ejerció de modo práctico su militancia comunista en la UJC y el Partido. Delegado en 1973 al X Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en Berlín. Delegado al VI Congreso e invitado a la Primera Conferencia Nacional del Partido. Integrante de la dirección del núcleo de BOHEMIA.

Recibió premios y distinciones asumidas con su característica modestia. Su inmenso corazón, que aprendió a vivir con cicatrices, le alcanzó para albergar con amor a sus afectos, y prodigar devoción a todos sus hijos. La noticia de su fallecimiento motivó preciosas crónicas… De Lázaro Barredo Medina, en fin, deberá decirse, parafraseando a Silvio, que murió como vivió.


Victor Manuel González

 
Victor Manuel González