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Publicado el 11 Septiembre, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Telenovela: límites y transgresiones (3)

Múltiples reflexiones sobre los valores éticos, estéticos, conductuales, coloca en la mira la telenovela El rostro de los días al proponer un diálogo activo en el seno familiar, donde coinciden varias generaciones, cada una con sus perceptivas intermediales
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Telenovela. El amor y la tragedia coinciden en la relación comunicativa de una abuela con sus nietas. En la foto: Daysi Granados, Yía Caamaño y Alicia Echavarría. / Foto Cubadebate

El amor y la tragedia coinciden en la relación comunicativa de una abuela con sus nietas. En la foto: Daysi Granados, Yía Caamaño y Alicia Echavarría.

Por SAHILY TABARES

La era de los internatuas se sustenta en un nuevo proceso de comunicación en el que el receptor es también productor de ideas y soluciones de conflictos en las narrativas audiovisuales. El relato deviene un texto en proceso, puede modificarse de acuerdo con las necesidades y demandas de los usuarios. Por tanto, la ficción queda abierta a las interpretaciones y reinterpretaciones de las audiencias, los autores dejan paso a los lectores/televidentes para que estos dispongan de lo visto según sus percepciones, gustos, intereses, preocupaciones, urgencias.

Así ocurre en la telenovela El rostro de los días (Cubavisión, lunes, miércoles, viernes, 9:00 p.m.). Los guionistas Ángel Luis Martínez y Serguéi Svoboda colocan en el centro de la atención asuntos de trascendencia sociocultural, íntima, que implican valores de amplia connotación en la formación ciudadana.  Las relaciones familiares, la violencia extrema, el desamor… La puesta plantea una de las mayores virtudes del arte: la desazón que estimula a pensarlo todo de nuevo, a escuchar las voces ajenas, cercanas. Sobre todo, a revisar nuestra conducta con la humildad de quien aprende a vivir cada día.

Transgresión de los límites

Abre cauces al entendimiento ver, comprender, analizar cada capítulo y cada escena con la intención de descubrir lo que ocurre a nivel visual, lo que se dice, lo que se oculta. Ciertamente una telenovela tiene el propósito de entretener, pero a la vez, como en esta, propone lenguajes, los cuales se gestan en la transgresión de los límites, nutren el conocimiento, la reflexión mesurada sin la pasión de reacciones primarias ante algo que no gustó en determinada circunstancia.

La puesta, con dirección general de Noemí Cartaya y co-dirección de Felo Ruíz, toca zonas densas en las honduras del alma. Por ejemplo, la angustia de Miriam (Luisa María Jiménez) cuando descubre el rapto de su nieto, un bebé indefenso; o la angustia de Lía (Liliana Sosa), la adolescente violada. En la recreación artística de estas angustias diferentes, extremas, se acudió a la relación hipertextual (un texto dentro de otro) con el personaje de Lucía en el filme homónimo de Humberto Solás. Ciertamente, la visualidad de El rostro… establece relaciones culturales que influyen decisivamente en el concepto dramatúrgico de la ficción.

Pensemos en la magnitud humana del aprendizaje que cuenta la historia, pues el techo de cualquier persona puede ser de vidrio muy frágil.

Nada ocurre por casualidad

Por otro lado, ¿se piensa detenidamente en la tragedia ocasionada por Mercedes (Daysi Granados), quien cuando estaba “cuerda” manipuló la vida de sus nietas Betty (Yía Caamaño) y Niurka (Alicia Echavarría)? Nada ocurre por casualidad, la enajenación de Mercedes está condicionada por un proceso degenerativo, el cual ocurrió tras la muerte repentina de su nieta preferida, Niurka, a quien atormentó con celos infundados. Este hecho ocurre en cualquier hogar y, en ocasiones, transcurre en silencio.

Más de una imperfección puede saltar ante los ojos del televidente: desbalances actorales, la simplificación de acciones subordinadas (mal llamadas subtramas) que exigían otro desarrollo, el conflicto del sonido en algún capítulo o escena.

Sin embargo, aprovechar la lucidez emocional, la comunicabilidad movilizadora y la sagacidad analítica que puede provocar una ficción audiovisual influye en el estar juntos a pesar del distanciamiento físico por el bien social, ante la pandemia de Covid-19 (a propósito, es inconcebible que muchos desatiendan las medidas orientadas para cuidarnos).

No olvidemos, las estructuras dramáticas son convenciones. Leyes que asume el arte para su cohesión interna en busca de autonomía respecto a la vida real. Esas leyes surgen de la experiencia, de situaciones en las cuales están inmersos los humanos, confrontarlas enaltece, nutre el espíritu y el intelecto.

 

Ver también en BOHEMIA comentarios anteriores sobre esta telenovela:

TELENOVELA (I): Lía o la inocencia perdida

AQUÍ, LA TV (II): Rostros que conmocionan

 

 

 

 

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