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Publicado el 30 Septiembre, 2020 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

ARTES ESCÉNICAS

Tertulia por Covarrubias

Semblanza en homenaje al insigne actor y dramaturgo que nació en La Habana, el 5 de octubre de 1775, en una familia que le prodigó esmerada educación
Covarrubias fue el creador de el Negrito en el teatro.

A Covarrubias debemos el personaje del “negrito”, representado por actores blancos (la imagen corresponde a inicios del siglo XX). (Foto: perlavision.cu).

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Cuenta la historia que ejerció como médico cirujano en un ingenio azucarero, estudió latín y filosofía, pero los hechizos de la escena lo convirtieron en el caricato más notable de su época. En el aniversario 245 del natalicio de Francisco Covarrubias, bien vale una ojeada a la obra y existencia del hoy conocido como el Padre del teatro bufo cubano.

Este actor y dramaturgo nació en La Habana, el 5 de octubre de 1775, en una familia que le prodigó esmerada educación. No obstante, el arte de las tablas lo seducía tanto que, apenas un bisoño, no se resistía al impulso de actuar en fiestas y eventos especiales, organizados en casas de amigos.

Tras cierto adiestramiento en técnicas teatrales con un grupo de aficionados, debutó en el Circo del Campo de Marte en 1800, interpretando a un personaje cómico. Tenía 25 años y había tomado la decisión de su vida, la cual no debió ser muy bien acogida por su parentela y, aunque no existen evidencias explícitas de oposición alguna, la noticia generó reacciones insólitas, incluso extravagantes, entre ellos.

Según reveló la investigadora Josefina Ortega, en aquella jornada primigenia “la familia, en pleno, se vistió de luto cerrado. Quizás esto explique de donde le venía la veta humorística que ya poseía el joven”, quien llegó a ser el actor más aclamado en toda la Isla y hasta el mejor pagado de entonces.

Hacia la primera década del siglo XIX comenzó a escribir sus propios textos; sin embargo, de ellos no se conserva ninguno, solo perduran referencias de uno u otro montaje en la prensa local de aquel tiempo.

Si bien no gozó de un talento poético excelso, a juzgar por el criterio de sus coetáneos, creó una escena rica en personajes y acontecimientos cotidianos que desdeñó la burda crónica callejera y pretendió aminorar los patrones extranjerizantes, aunque no logró desasirse del enfoque clasista de la Cuba colonial.

Sala del Teatro Nacional de Cuba que rinde homenaje a Francisco Covarrubias.

Para recordar su legado, una de las salas del Teatro Nacional de Cuba lleva su nombre. (Foto: acostadanzasummerschool.com).

Con especial ingenio, transmutó de entremeses, sainetes, zarzuelas y tonadillas propias del teatro ligero español, personajes que sustituyó por tipos populares (guajiros, monteros, carretoneros, peones, entre otros), quienes encarnaron el choteo y lo populachero, un poco para intentar aproximarse al donaire del ser cubano.

Se dice que en su condición de dramaturgo cubanizó sainetes de Ramón de la Cruz y sin relegar los patrones iberos concibió distintas versiones acriolladas de aquel autor. De modo que son manifiestos los paralelismos entre Los payos en el ensayo, del peninsular, y El montero en el teatro, del cubano; Las tertulias de Madrid y Las tertulias de La Habana; La visita de duelo y Los velorios de La Habana, entre otras adaptaciones.

A Covarrubias debemos la fundación de un teatro de absoluta ascendencia nacional. Concibió la figura del “negrito”, inaugurada probablemente en 1812; “el personaje negro representado por actores blancos para público blanco, actuando en español o en bozal (el idioma parodiado) y, por supuesto, mostrando el punto de vista de la cultura esclavista”, afirmó el teatrólogo Rine Leal en su libro Breve historia del teatro cubano.

Conquistó significativo auge como comediante hasta los años 40 del siglo XIX, en que su éxito decayó y se dedicó solo a la escritura. A lo largo de su vida modeló una obra auténtica y personal, la cual sentó las bases del teatro vernáculo. Intelectuales del relieve de Alejo Carpentier intuyeron alguna relación entre aquella y los inicios del teatro musical en la mayor de las Antillas. Después de una resonante trayectoria escénica, Francisco Covarrubias murió en la pobreza, en su ciudad natal, el 22 de junio de 1850.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez