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Publicado el 10 Septiembre, 2020 por Prensa Latina en Cultura
 
 

Viengsay Valdés: ‘Mientras haya pulso, hay danza’

Premio Positano de la Danza 'Léonide Massine', concedido en Italia en la categoría de mejor bailarina en la escena internacional se lo dedicó a al historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal, recientemente fallecido, un amigo de su padre, de la maestra Alicia Alonso y del ballet cubano.
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La Giselle de Alicia 75 años después.

Viengsay Valdés, siempre sublime en la Giselle de hoy. (Foto: operaworld.es).

Por Martha Sánchez (*)

La Habana (Prensa Latina) El tiempo parece ralentizarse por estos días para una bailarina como Viengsay Valdés, acostumbrada a andar de teatro en teatro del mundo, haciéndole honor a su nombre, que en laosiano significa Victoria.

Nunca había estado tanto tiempo alejada de los escenarios; pero con la pandemia fue inevitable y ahora aúna razones, buenos recuerdos y energías para el renacimiento.

‘Mientras haya pulso, hay danza’, insiste la directora del Ballet Nacional de Cuba (BNC). Quienes la conocen respetan su potencial de luchadora, con un carácter que necesitará imponer como nunca para ayudar a sacar del silencio a su compañía cuando pase la Covid-19.

Premio Positano de la Danza ‘Léonide Massine’

Ese silencio lo acaba de romper una noticia alegre: el otorgamiento a Valdés del Premio Positano de la Danza ‘Léonide Massine’, concedido en Italia en la categoría de mejor bailarina en la escena internacional y que ella valora como un lauro también para el BNC y la escuela cubana de ballet.

Apenas lo supo, tomó una decisión: se lo dedicaría al historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal, recientemente fallecido, un amigo de su padre, de la maestra Alicia Alonso y del ballet cubano, al que mucho le debe su nación y la urbe donde ella nació en 1976.

En los últimos años, Valdés además de lucirse como una bailarina sobresaliente en los escenarios, ha sido capaz de asumir clases y ensayos en calidad de maestra, así como de graduarse con Título de Oro, en la Universidad de las Artes de Cuba.

Sacrificios, entrega, constancia y disciplina marcaron el camino para lograr su alto nivel técnico e interpretativo. De ahí que cuando le preguntan por los atributos que deben distinguir a un profesional de la danza, se mira a sí misma y no alude, en primera instancia, a aptitudes, sino a actitudes precisas.

Trabajo diario, incansable

‘En la vida del bailarín es esencial el trabajo constante, diario, incansable, desde la mañana hasta la tarde, en busca del perfeccionamiento de los pasos técnicos y de adquirir cualidades nuevas. Debe exigirse cada vez más, entregarse con tenacidad a la carrera’, comentó a Prensa Latina.

‘Soy muy exigente conmigo misma, y tengo el aquello de nunca descansar, de buscar constantemente que algo me salga mejor, ya sea un paso o algún aspecto interpretativo, en función de seguir madurando un personaje’, confiesa.

En los teatros de Moscú, Beijing, Copenhague, Tokio, Budapest, París, Cannes, Londres, Mánchester, Praga, Lisboa, Madrid, Oporto, Dortmund, Estambul, Caracas y Seúl, entre muchos otros, Viengsay ha puesto en alto su nombre y el de Cuba.

Amante de las mariposas

Sin embargo, de la joven incansable, entusiasta, pícara y amante de las mariposas que existe detrás del telón poco se conoce.

‘Nuestra carrera consume mucho tiempo, por las funciones, las prácticas, los compromisos internacionales; pero debemos saber compaginar la vida profesional con la familia’, recomienda.

‘En mi caso, mis padres, a quienes adoro, me apoyaron mucho a lo largo de mi carrera desde pequeñita y me enseñaron a no conformarme con un puesto común y a crecer siempre como artista. A ellos les debo muchísimo’, relató la hija de Clara Herrera y Roberto Valdés, quienes la engendraron durante una misión diplomática en Lao.

Por eso su nombre de origen laosiano, que significa Victoria, y lo escogieron por sugerencia del dirigente Phoumi Vongvichit, como símbolo de amistad entre los pueblos de Lao y Cuba, y un modo de perpetuar la denominación de la primera zona liberada en el país asiático.

Viengsay dedica la mayoría de las horas del día al riguroso entrenamiento que compagina ahora con las incontables tareas de dirección. Solo tal entrega le permite mantener y perfeccionar su alto nivel.

Orgullosa del BNC

‘Me siento orgullosa de pertenecer al BNC y, sobre todo, privilegiada por haber tenido grandes maestros’, sentenció esta alumna de Alicia y Fernando Alonso; de las llamadas cuatro joyas del ballet cubano (Josefina Méndez, Loipa Araújo, Aurora Bosch y Mirta Pla), y de muchos otros forjadores de la gloria pasada y presente de la reconocida compañía.

Valorada como una de las figuras cimeras de la danza clásica del país en la actualidad, ha sido artista invitada del Ballet de Washington, Estados Unidos; el Ballet Concierto de Puerto Rico; el Ballet de Donetsk, Ucrania; el Joburg Ballet, Sudáfrica; el Bolshói y el Mariinski, Rusia, entre otras reconocidas compañías del mundo.

La Universidad de las Artes le otorgó la Condición de Mérito Artístico en 2019 y el primer día del presente año recibió el Premio del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

Con la gala habitual de ese día, el BNC inició la celebración del centenario del nacimiento de Alonso, que a lo largo del año suscitaría eventos dentro y fuera de la isla.

Homenaje a Alicia Alonso

Solo la Covid-19 impidió la consumación de un tributo planetario, sin embargo, no ha dejado de mencionarse con admiración a la bailarina en distintas naciones y Viengsay aún aspira a poder realizar unas galas en La Habana, en fecha cercana al 21 de diciembre, día del natalicio de la prima ballerina assoluta.

Esa motivación le da fuerzas a la artista galardonada en Cuba con la Distinción por la Cultura Nacional (1999), la Medalla Alejo Carpentier (2003), la Medalla Raúl Gómez García (2014) y el Premio Lorna Burdsall (2015), entre varios.

¿Para quién bailaría el BNC cuando retorne a los escenarios? Su directora lo tiene claro: para Alicia Alonso, a propósito de su centenario, y para los médicos cubanos, esos héroes que no han dejado de luchar en todo el mundo y cuya labor es esencial en la victoria sobre la pandemia.

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