0
Publicado el 8 Octubre, 2020 por Irene Izquierdo en Cultura
 
 

EN CAMAGÜEY

Hay plaza para la historia

A 23 años de su inauguración oficial, la institución agramontina sigue afianzando proyectos socioculturales para que El Mayor no deje de trotar sobre la espuma, seguido por un mar…
Plaza para la historia, Ignacio Agramonte.

Majestuoso monumento al Mayor.

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Sin importarle el ardiente sol, Rafael Ferrer se detiene, apoya la mano izquierda en ese bastón inseparable que lo acompaña a todas partes. Queda mirando, como tantas veces, la explanada de la Plaza Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz, en Camagüey, apta para congregar a unas 100 000 personas.

Entonces a su recuerdo vienen los tiempos en que él  y cientos de camagüeyanos  caminaban por allí mismo, rumbo a las gradas del antiguo estadio San Zenón, ubicado en la avenida homónima, con la esperanza de que Don Miguel Cuevas largara otro de aquellos jonronazos que hacían saltar de gozo a la afición.

“Pero lo mejor que pudo suceder es que hayan construido esta linda plaza aquí. Todo el que la atraviesa se queda mirando el monumento en honor al Mayor, el césped siempre verde y limpio, la tranquilidad del lugar…” –añade Ferrer antes de continuar con su lento pero seguro paso hacia el  edificio aledaño, donde vive.

CON TACTO DIRECTO

María de los Ángeles Rodríguez Manresa, especialista principal, confirma una gran verdad: “la plaza se mantiene viva todo el tiempo, por medio de proyectos socioculturales  y de actividades caracterizadoras, en contacto con niños, adolescentes, jóvenes y adultos, incluidos  los de más avanzada edad”.

Para estos últimos, por ejemplo, la institución ensancha deferente espacio cada octubre, en ocasión del Día Internacional del Adulto Mayor, sin que ello les impida acceder a otros momentos de una programación que cobra especial relevancia en diciembre, cuando la Plaza, junto a la Dirección Provincial de Educación, convoca al Concurso El Bayardo de Camagüey, en homenaje al natalicio de Ignacio (día 23), para todas las enseñanzas y en diversas manifestaciones de la literatura y el arte.

Plaza para la historia, Ignacio Agramonte.

Como Rafael, muchos camagüeyanos se detienen a contemplar su plaza.

A la par de recorridos, interacción con sitios históricos, escuelas y centros laborales; actos solemnes, condecoraciones, homenaje a personalidades y concentraciones de pueblo, recurrentes en todo el país, la Plaza camagüeyana tiene peculiaridades que se afianzan como tradición.  Tal es el caso de las Bodas simbólicas, el primer día  de agosto, en coincidencia con la fecha de nupcias entre Ignacio Agramonte y la mujer de su vida: Amalia Simoni.

Así, desde 1991, una pareja de novios, herederos de todo lo bueno que portó aquel legendario matrimonio, concurren al Museo Quinta Simoni, para realizar un hermoso ritual que incluye séquito, damita y caballerito de compañía, ofrendas florales ante el medallón de Amalia en el Patio de los Pavos Reales…  y la consiguiente visita a la Plaza Mayor General Ignacio Agramonte, donde quedan plasmados los nombres en el Libro del Amor.

Experiencias así y otras moldeadas por el ejercicio de la investigación, han sido presentadas en los encuentros que reúnen, y unen cada vez más, a especialistas de estas Plazas en todo el país.

Acerca de esos detalles ha leído o escuchado el camagüeyano Rafael Ferrer… ese hombre humilde y agradecido, que cada rato se apoya en su inseparable bastón para observar la amplia explanada, la tribuna, el conjunto monumentario  y sobre todo la imagen de El Mayor, de pie, sable y revólver a mano, mirada al norte, listo para ordenarle a su corneta el toque de a degüello contra el invasor… sea quien sea.


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo