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Publicado el 9 Noviembre, 2020 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

LIBROS

Inconmensurable “levedad” de existir

La lectura de una de las obras cardinales de la literatura brasileña y latinoamericana convida a repensar y reflexionar sobre el presente y futuro de la región
El libro Vidas secas está en la colección de Casa de la Américas.

La edición de 2013, realizada por Casa de las Américas, puede ser solicitada a través del portal digital La Ventana.

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Vidas secas es una extraordinaria y desgarradora novela concebida por el notable escritor brasileño Gracialiano Ramos (1892-1953). A él se le reconoce como uno de los autores que con más agudeza e ingenio ha abordado el género de la tierra y sus dominios, desde la perspectiva de los sin tierra. De prosa sencilla, esta obra sobrecogedora es representativa de la novelística del gigante sudamericano en la primera mitad del siglo XX. Vio la luz en 1938 y desde entonces hasta hoy, no deja de tener vigencia en su obstinado intento por darle voz a los desposeídos.

Casa de las Américas y su fondo editorial integraron este título (reeditado en 2013) a un repertorio de más de 50 volúmenes en formato digital, difundidos por medio de memorias flash. Asimismo, se puede acceder a él a través de solicitudes formuladas por vía electrónica al sitio web La Ventana.

La novela es una estampa naturalista sobre el sertao, zona árida del nordeste de Brasil, y las vicisitudes de sus pobladores. Sin medias tintas, muestra la cara sombría de la miseria, en un relato que por sobrecogedor es más sugerente. Los personajes centrales son Fabiano (el padre de familia), doña Victoria (la esposa), los hijos y la perra Ballena, quienes devienen alegorías de la desolación y el desamparo generados por la sequía, las privaciones materiales y la imposibilidad de conseguir una existencia promisoria y próspera, aun cuando Ramos en todo momento se esfuerza por sostener un hálito de esperanza, optimismo.

Fabiano personifica al héroe y sus desafíos ante una situación de extrema pobreza, en la cual la muerte acecha a cada instante, en medio del aislamiento del boscaje. Con la descripción de tales parajes infértiles, el autor aprovecha para descubrir la vegetación y el relieve propios del sertao, así como las costumbres y hábitos que identifican la vida peregrina del sertanejo, obligado a deambular de predio en predio para hallar mejores oportunidades.

En Vidas secas la parquedad del lenguaje de los personajes y su analfabetismo son propiciadores de la violencia, la cual origina un círculo vicioso donde reina el mutismo. Esta incapacidad para expresarse por medio de la palabra hablada –y menos, escrita– suscita una subalternidad corrosiva que cosifica y margina al propio Fabiano en sus relaciones familiares y con terceros.

De la misma manera que en Vidas… los seres humanos evidencian condiciones disminuidas para comunicarse. Paradójicamente los animales exhiben posibilidades mentales exageradas, improbables en su especie. Las emociones humanas y la gracia del pensamiento que ostenta el perro Ballena son impresionantes, ícono quizá para reforzar la ignorancia y ordinariez de los personajes.

Graciliano Ramos inició su destacada y ascendente carrera literaria en la década de los años 30 del pasado siglo. A partir de 1945 militó en el Partido Comunista Brasileño. Escribió novelas, literatura infantil, cuentos, crónicas y ensayos. Realizó traducciones desde el inglés y el francés, entre las que se destacan Memorias de un negro, de Brooker T. Washington (1940), y La Peste, de Albert Camus (1951). Obras suyas como Memorias de Cárcere, San Bernardo y la que nos ocupa en esta oportunidad, han sido llevadas al cine.

El intelectual José Rodríguez Feo, en el prólogo de Vidas secas, presente en la edición de Casa, planteó la auténtica postura de este ilustre autor. Significó: “Ramos nos dejó una obra donde se pinta de manera descarnada, sin afeites conmovedores ni optimistas, la sociedad brasileña contemporánea. En ella el hombre no se salvará de la miseria sino por medio de alguna catástrofe”.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez