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Publicado el 14 Noviembre, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

Narrar callando y mucho más

La riqueza temática y de conflictos presentada en la serie De amores y esperanzas motivó a pensar en conductas, actitudes, sentidos positivos y negativos que repercuten en las existencias individuales y colectivas en nuestro país
Televisión, narrar callando y más.

La primera actriz Corina Mestre recreó magistralmente la sencillez y el compromiso de Rosa, un personaje que motiva a pensar tanto en la responsabilidad materna como social. (Foto: cubadebate.cu).

Por SAHILY TABARES

La vida está llena de pasiones y razonamientos. Las ficciones con beneficio de bien público anclan en realidades complejas de notable repercusión en el curso de la existencia, sin límites de edades o sexos. De esto tuvo certeza el equipo de la serie De amores y esperanzas (RTV Comercial), dirigido por Raquel González.

Muy esperada fue la tercera temporada de una puesta centrada en asuntos judiciales que llevó a la llamada pequeña pantalla relaciones antagónicas entre padres e hijos, maltratos, vejaciones, decepciones familiares, más de un asunto con repercusión social.

Pero no basta con la exposición de hechos y urgencias, el guion debe ser altamente provocador sin hacer visible la didáctica, el juicio directo, la enseñanza ilustrativa, limitaciones que padeció la propuesta. Quizá el tono de algunos parlamentos explicativos, enfáticos en exceso, impidió una mayor riqueza expresiva de la narración.

Tampoco debió olvidarse un precepto esencial: para que el contenido sea artístico debe transformarse en y desde la forma. Algunos planos generales injustificados afectaron el lenguaje televisual y la evidencia que este exige. La experimentación es válida si no atenta contra el discurso dramático; en De amores…hubo escenas definitorias en las cuales se perdieron confrontaciones esenciales y relaciones comunicativas entre algunos personajes.

Enaltecer lo humano y preceptos formativos es necesario, pero sin obviar la ambigüedad connotativa del texto artístico que estimula el pensamiento y lo pone en acción. El goce estético cognoscitivo hace repensar ideas, establecer asociaciones con situaciones ya sean ajenas o personales, el relato debió fluir al incorporar situaciones límites, estas a veces estuvieron lastradas en la serie por enfoques esquemáticos y el didactismo a ultranza.

En su estatus institucional, la TV produce y reproduce sentimientos, diseña mundos posibles; son aceptados o no, en dependencia de la descodificación de posturas, atmósferas, bocadillos, lo que se dice, como se dice; la riqueza de la escritura puede asentarse en el dominio del narrar callando.

Una trama bien formada produce peripecias (paso de la dicha al infortunio), agnición (transformación de la ignorancia al conocimiento) y catarsis (emociones e instrucción). Asumirlo corresponde a los intérpretes. Aunque cierto desbalance en el desempeño actoral debilitó el proceso y la configuración de caracteres, el histrionismo de primeros actores y actrices logró esa necesaria correlación entre la existencia y el efecto de organicidad producido por ellos en los televidentes. Imposible olvidar la Rosa de Corina Mestre, el magistral Jibarito de Félix Pérez, el hermetismo prejuicioso de la Margot de Gina Caro, el dolor de Violeta Rodríguez debido a la pérdida de su hijo, la Mirna de Raquel Rey Hernández.

Habrá que tener presente ejemplos y riquezas prodigadas en esta ficción, muchas familias viven la constitución del sentido de sus vidas en imaginarios, expectativas, modelos de comportamientos de lo bello y lo feo, lo correcto y lo incorrecto. Independientemente del relato por contar, de la época, los conflictos, la clave del asunto reside en lograr verosimilitud (lo que impresiona por su verdad, aunque nunca haya sucedido) y conmover. En esta perspectiva influyó la música de Silvio Rodríguez, al trascender los valores de complementos melódicos, sonoros, devino golpe de luz en los capítulos.

Si el lector/espectador tradujo lo visto, lo comprendido, a su propia cultura, interactuó con el texto audiovisual y pudo encontrarse consigo mismo a través de personajes e historias, la ficción devino acto creativo en tanto proceso de aprendizaje por el bien propio y de los demás. Pensemos en esto.


Sahily Tabares

 
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