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Publicado el 2 Diciembre, 2020 por Tania Chappi en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

Más allá de la “vindicación racializada”

Homenaje, testimonio y denuncia se dan la mano en una exposición donde confluyen dos generaciones. Inaugurada el pasado 19 de noviembre, la exhibición permanecerá abierta al público en la casona de H entre 17 y 19, en el Vedado, hasta enero del próximo año
Artes visuales, Roberto Diago.

Virginia Alberdi y Arlettes Sandó Ramos, directora y especialista de la galería, respectivamente, junto a Paños mágicos (5).

Por TANIA CHAPPI

Fotos: YASSET LLERENA ALFONSO

Tres autores y un propósito con varias facetas han tomado por estos días el espacio mágico de Villa Manuela. Mágico en una doble vertiente: cual los recintos de la saga sobre Harry Potter, su imagen externa oculta las multiplicadas dimensiones y maravillas contenidas en el interior. Luego, el visitante queda atrapado –en el mejor sentido del término– por una atmósfera que aguijonea la curiosidad y las interrogantes, gracias al buen tino curatorial de Virginia Alberdi y Arlettes Sandó Ramos.

Artes visuales, Roberto Diago.

Autorretrato de Roberto Diago Querol (óleo sobre tela), una obra poco conocida.

Así, el autorretrato de Roberto Diago Querol (1920-1955), cuyo centenario se cumplió el 13 de agosto, y el retrato que le hiciera la también reconocida artista de la plástica cubana Loló Soldevilla (testimonio de una expresión vital –la impronta de un ser humano en otro– y las coordenadas pictóricas de una época) se engarzan en el conjunto mayor: las obras de Roberto Diago Durruthy, nieto de quien en la primera mitad de la pasada centuria descollara por su desempeño en el dibujo, la pintura, la ilustración y el diseño escenográfico.

Coincido con Alberdi, crítico de arte y directora de esta galería de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), en que un acierto de Homenaje es haberle dado a cada pieza suficiente aire, o sea, distanciamiento de las restantes. No interesaba al artista ni a la institución “atiborrar a quien viene a ver la muestra, el objetivo es hacerle llegar de una manera diáfana el mensaje que a través de las obras se trasmite”, apelando a una especie de plano secuencial de los distintos momentos por los cuales ha transitado la creación de Diago Durruthy.

Artes visuales, Roberto Diago.

La muestra agrupa piezas de diferentes momentos y series dentro del quehacer artístico de Diago Durruthy, específica Alberdi.

Disímiles técnicas y materiales se aprecian en esta “ofrenda de una generación a otra”. Justo a la entrada se alza una escultura de carácter instalativo, creada con madera reciclada y perteneciente a la serie Paños mágicos. Piezas concebidas en metal (bidones extendidos) alternan con pinturas sobre tela y cartulina.

Algunas obras no pueden calificarse de bellas o amables, según los significados más socorridos de ambos adjetivos. No tienen por qué serlo. Su belleza se rige por otras pautas. Y su objetivo, igualmente, es otro, al menos yo, como simple espectadora, así lo siento: sobrecoger a quienes las observen, impulsarlos a reflexionar sobre un hecho del ¿pasado? nada halagüeño.

Artes visuales, Roberto Diago.

Hombre de lucha fue una de las pinturas escogidas para recibir al público en Villa Manuela.

Tributo a Roberto Diago Querol, la exposición lo rinde asimismo –y de esa forma se erige en denuncia– a cuantos sufrieron la violencia, la servidumbre, el desarraigo físico y cultural tras ser arrancados de África. Ciertas piezas evocan de modo directo aquella migración forzosa, por ejemplo Un barco me trajo (técnica mixta sobre tela). Otras –las representativas de las series El poder de tu alma y La piel que habla– aluden a cicatrices físicas y espirituales.

Precisamente la referencia a nuestras raíces africanas constituye un puente entre ambos artífices. Cuando tal presencia era reflejada por el arte cubano “de una manera un poco folclorista, Diago Querol la trató con mucha seriedad y respeto”.

Como su abuelo, el Diago del siglo XXI descuella en el arte insular. Además, recalca Alberdi, “es uno de los artistas contemporáneos cubanos con mayor presencia en los espacios expositivos del mundo”.

Inaugurada el pasado 19 de noviembre, la exhibición permanecerá abierta al público en la casona de H entre 17 y 19, en el Vedado, hasta enero del próximo año (de lunes a viernes y de 10:00 a.m. a 4:00 p.m.). No se amilane por la puerta cerrada, su razón de ser no es impedir el paso, sino conservar el clima de la galería.

Artes visuales, Roberto Diago.

Bidones transformados en arte.

Entre y compruebe si coincide o no con lo aseverado, en el catálogo de Homenaje, sobre la relevancia de Roberto Diago Durruthy: “Pocos artistas cubanos poseen tal capacidad de condensación y síntesis expresiva para revelar el poder de la memoria y su imprescindible actualización […] ha logrado decantar el lenguaje para hacerlo más filoso, despejado y contundente, lo que equivale a decir más frontal, aun cuando despliega claves y mensajes cifrados que requieren del espectador una sensibilidad cultivada y la disposición a una apertura desprejuiciada”.

Para aprehender su obra “hay que desentenderse de tópicos, como el que pretende encasillarlo en el coto cerrado de la negritud. El negro está en su pintura, dibujo e instalaciones escultóricas, pero va más allá del atrincheramiento en el color de la piel y de la mera vindicación racializada”.


Tania Chappi

 
Tania Chappi