0
Publicado el 7 Diciembre, 2020 por Jeiddy Martinez Armas en Cultura
 
 

LITERATURA

Sab: canto a la pasión

Obra que nos hace desdeñar el racismo y el machismo que imperaban en la sociedad cubana hace más de doscientos años
Compartir
Canto a la pasión.

Sab fue la primera novela escrita por Tula. Censurada en Cuba, en España solo se conoció en círculos muy reducidos (Foto 1: cervantesvirtual.com) (Foto 2: Amazón)

Por JEIDDY MARTÍNEZ ARMAS

Sab es una novela romántica y abolicionista de la escritora cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda, editada por vez primera en el Madrid de 1841. La historia está ambientada en Cuba, en la otrora Santa María del Puerto del Príncipe, actual Camagüey, a finales de la segunda década del siglo XIX. Retrata también otros temas sensibles, como el amor interracial, la discriminación hacia la mujer y la masacre de los indígenas oriundos de esta Isla.

El protagonista es Bernabé, más conocido por todos como Sab, mulato e hijo bastardo del tío de Carlota Bellavista –la heredera de una próspera hacienda– y una esclava. Él, quien es mayoral del ingenio, disfrutó desde pequeño de ciertas comodidades en relación con los otros esclavos y se crio muy cercano a la doncella de la que se enamoró en silencio. Esa muchacha está comprometida en matrimonio con Enrique Otway, un inglés a quien solo le interesa la fortuna de la joven, pero a quien ella ama con delirio.

Escrito en dos partes, el libro consta de 16 capítulos cortos, la conclusión y una carta final redactada por el protagonista. El narrador, en tercera persona durante casi la totalidad del relato, introduce diálogos y acciones bien estructurados, donde sobresale un lenguaje lírico. Las llanuras camagüeyanas, sus cuevas, los puertos y ciudades más importantes, son protagonistas también de esta historia llena de cubanía. Aguda es la descripción de las atmósferas y las escenas en las que discurren los personajes y sus emociones. Contrastan con el romanticismo matices dramáticos al estilo shakesperiano, lo que lleva al límite el comportamiento de algunos individuos.

En la segunda parte de la historia, Sab piensa en deshacerse de Enrique Otway, al enterarse de que en realidad este no ama a su novia. Habiéndose sacado la lotería, el mulato le revela eufórico a Teresa –prima, confidente y poco agraciada dama de compañía de Carlota–, lo que siente por su ama desde hace muchos años, e insiste en darle a la parienta pobre la riqueza ganada, para que Enrique se fije en ella.

Teresa no acepta, pues ya no siente nada por aquel inglés interesado y, además, piensa que con este plan sufrirá más Carlota. Sab entonces le cede el oro a su amada, se sacrifica sin dudarlo para que sea feliz. Él muere poco después.

Canto a la pasión.

La propia autora eliminó de sus obras completas este relato, por miedo a ver prohibida toda su producción literaria. (Foto: granma.cu)

El antiesclavismo y el amor se funden en esta historia. Al protagonista de ascendencia africana le era imposible, ante la ley, impuesta por los hombres amar legalmente a una joven blanca y de superior clase social, aunque fuera rico y libre no lo podría hacer jamás. Gran hipocresía la de quienes pertenecían a la alta sociedad, capaces de reverenciar a Dios y a la vez castigar a otros hombres solo por el color más oscuro de su piel.

Personas que en su tierra eran príncipes y princesas (como la madre de Sab) fueron arrastradas a una tierra lejana, a la servidumbre, y se les quitó el derecho de ser felices con alguien de una raza diferente. En su carta de despedida el enamorado cuestiona esta desigualdad:

[…] “¿la virtud puede ser relativa? ¿la virtud no es una misma para todos los hombres? ¿El gran jefe de esta gran familia humana, habrá establecido diferentes leyes para los que nacen con la tez negra y la tez blanca? ¿No tienen todos las mismas necesidades, las misma pasiones, los mismos defectos? ¿Por qué pues tendrán unos el derecho de esclavizar y los otros la obligación de obedecer?”.

Además de los protagonistas, otros personajes, aunque secundarios, juegan un papel muy importante en la novela. Por ejemplo, la ya mencionada Teresa representa la triste suerte de quienes por su condición de solteronas decidían terminar sus días en un convento; no obstante, hacia el final de la novela se puede percibir la plenitud y evolución de esta mujer, tras haber encontrado en su retiro la felicidad. Por el contrario, a pesar de tener mucho dinero Carlota vive junto a un marido que no la ama, como encerrada en una jaula de oro y sin posibilidad de salir de esta nunca, castigada con otro tipo de esclavitud.

Martina ─señora mayor que era como una madre para Sab─ simboliza de manera impactante a los indígenas masacrados y saqueados por los españoles en su propia tierra, quienes contaban con una herencia de mitos y leyendas (presentes aún en nuestros campos), como el del asesinato del cacique Camagüey y la manera en que con su sangre se hizo fértil aquella región.

A pesar de la muerte de Sab y el paso de los años, el amor sin límites que él le profesaba permanecerá en la mente y el corazón de Carlota. Después de que leyera la conmovedora carta de despedida en la que aquel ser virtuoso le confesara su pasión, ella lo recordará por siempre, tanto en Cuba como en Europa. Con un poco de imaginación podríamos, tal vez, imaginarlos a los dos juntos y felices en los campos cubanos, liberados de las cadenas opresoras, pero esta no es una historia de final feliz, sino semejante a la realidad de la época colonial.

Sab es, sin duda, una novela atrevida para el momento en que se escribió, cuando en Cuba aún no se había abolido la esclavitud y las mujeres no gozaban de libertades. Mucho valor tuvo la Avellaneda (ya en España) para hablar de temas tan sensibles y cercanos a la clase terrateniente cubana, pues ella procedía de una familia similar a la que describe.

Leer este texto provocador y sublime será una experiencia gratificante y una manera conmovedora de conocer nuestra historia.

Compartir

Jeiddy Martinez Armas

 
Jeiddy Martinez Armas