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Publicado el 31 Diciembre, 2020 por ACN en Cultura
 
 

¡Solavaya año 2020!

Nunca como en otras oportunidades, el año nuevo viene cargado de esperanzas de forma global, por la existencia de vacunas que disminuirán ostensiblemente la trasmisión del mal aunque no lo eliminarán completamente.
Tirar agua para despedir el año

Imagen ilustrativa: acn.cu

Por Luz María Martínez Zelada

Las más variadas tradiciones se generan en la despedida del año viejo, pero el final del actual se vivirá con intensidad en todo el planeta para decir adiós a 12 meses marcados por la pandemia de la COVID-19, su daño para la vida y la economía.

Nunca como en otras oportunidades, el año nuevo viene cargado de esperanzas de forma global, por la existencia de vacunas que disminuirán ostensiblemente la trasmisión del mal aunque no lo eliminarán completamente.

Desde hace milenios los humanos realizan los más variados rituales ante la partida del año que fenece y hacen votos para recibir el que llega con el objetivo de materializar sueños, mejorar la salud u otras realizaciones.

En Cuba, el lanzamiento de agua en la media noche figura entre las tradiciones más arraigadas, además de la quema de un muñeco, que simboliza el tiempo transcurrido y para así despojarse de lo malo que deja.

A pesar de que reuniones familiares y salidas a bailar estarán condicionadas por la atención a las medidas higiénico-sanitarias contra la trasmisión del SARV-CoV-2, no pasará inadvertido el momento en que la media noche marque la despedida del 2020.

De las usanzas más extendidas en el orbe destaca la ingestión de una docena de uvas de la suerte, cuando el reloj marca las 12 del último día de diciembre, aunque cada pueblo tiene sus prácticas para decir adiós a lo que se va y acoger la etapa por iniciarse.

Los romanos

Los romanos regalaban monedas acuñadas con la cara de Janus, dios de las puertas, de los finales y comienzos, representado por una cabeza con dos rostros que miran en direcciones contrarias, hacia el pasado y el porvenir; mientras en la cultura celta ofrecían muérdago sagrado para atraer la prosperidad.

En Escocia prenden fuego a un barril que lanzan por las calles en tanto en una isla de Filipinas, llamada Luzón, las personas colocan tres lentejas en el bolsillo para que no falte dinero y los pescadores de Haití no salen a la mar el día primero, porque eso llama a desgracia.

Los vecinos de comunidades del centro de Alemania mantienen una hermosa tradición, se reúnen a las 12 de la noche del 31 de diciembre y sueltan una docena de palomas blancas que simbolizan optimismo y esperanza.

Para los pobladores de Japón, el año nuevo es una celebración que dura una semana, comienza cuatro días antes y termina tres después, mientras en Corea aseguran que quien se quede dormido antes de las 12 de la noche amanece con las cejas blancas.

Resulta interminable detallar las infinitas formas de los humanos para dejar ir al año viejo, que pudo ser bueno o malo pero lo más importante es la fe puesta en los próximos 12 meses, sin dudas son una hermosa muestra del amor por la paz y la prosperidad inherente al ser humano.

Por eso este 31 de diciembre a la media noche se multiplicarán las despedidas al 2020, como ha sucedido pocas veces para toda la humanidad, los cubanos después del cubo de agua y la quema del muñeco, dirán solavaya… por si acaso. (ACN)


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