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Publicado el 29 Enero, 2021 por Pastor Batista en Cultura
 
 

AMANCIO, LAS TUNAS: décadas de prodigio interminable

Razones que mantienen viva, todo el año, la música de un ayer cada vez menos reciente en el tiempo y más arraigado en la sucesión natural de generaciones, por intermedio de clubes que echan raíces y frutos en numerosos puntos del archipiélago cubano
Décadas de prodigio interminable

Encuentros regionales en Amancio: una verdadera fiesta de pueblo.

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Abril de 2017. El espacio físico  de Amancio, sureño municipio de Las Tunas, en el oriente cubano, parece reducirse a medida que siguen llegando ómnibus y otros medios de transporte, repletos de personas que descienden, se funden en un interminable abrazo, como si llevaran décadas sin verse cuando en verdad hace apenas un año inundaron calles, parques y otras áreas urbanas, allí mismo.

En cifra que vuelve a superar fácilmente los 300, han venido de todas partes, como siempre. De manera que puedes “chocar” con moronenses, avileños, camagüeyanos, manzanilleros, mayariseños, holguineros, santiagueros, guantanameros…

El motivo: seguirle dando vida a la música de la llamada Década Prodigiosa (años 60, 70 e incluso 80 del pasado siglo) y rendirle sensible tributo a Eduardo Álvarez Rodríguez, a quien, lejos de considerar fallecido, todo el mundo continúa viendo y sintiendo como uno de los mayores promotores de esa también inmortal etapa musical, presidente del Club Casi como ayer y director del grupo Antares.

¿Cómo es posible que sin convocatoria oficial o institucional alguna, tantas personas puedan confluir en eventos así que, por su envergadura, demandan todo un programa para responder a necesidades de transporte, alojamiento, alimentación, audio…?

Décadas de prodigio interminable.

Cada actividad, una tribuna para plantar valores.

Tal vez dos palabras resuman una respuesta que pudiera ocupar numerosas cuartillas: pasión y motivación.

Sobre la base de ambos elementos  (y sin más financiamiento que el de la inteligencia y del bolsillo propio) clubes que veneran aquellas melodías realizan las más increíbles, sanas y atractivas actividades dentro de su radio de acción y en el contexto de relaciones verdaderamente fraternales con estructuras homólogas que funcionan en otros territorios.

Muy bien lo saben quienes habitan Amancio. Todos. No solo quienes han integrado durante más de tres quinquenios el Club Casi como ayer.

Que limitaciones de carácter energético en el país, primero, y la Covid-19, después, hayan impedido organizar el V Encuentro Regional de esos clubes allí, no significa el ocaso del prodigio.

Tal y como explica Edilberto Revolta Falls, actual presidente del Club, no es casual que la Peña del  recuerdo (cuarto domingo de cada mes, 4:00 de la tarde, Casa de la Cultura Sergio Reynó) se haya mantenido como la actividad más estable del municipio o que Antares, dirigido ahora por la joven Irema Meriño Salazar, esté listo para deleitar donde se le llame, como sucedió recientemente, en ocasión del nuevo aniversario de la Revolución cubana.

Décadas de prodigio interminable.

Homenaje a Eduardo: incansable promotor de aquella música y organizador de encuentros regionales.

Arraigada en el gusto de mujeres y hombres que peinan canas o que ni cabello tienen ya para peinar, pero también en quienes llevan los últimos geles y gritos del peinado, la Peña ha seguido siendo una oda a los sentimientos de amor, sana convivencia, respeto, solidaridad y amistad que, en su momento, como norma, valorizaba y sembraba la música del llamado “ayer reciente” en millones de personas.

Recuerdo que inicialmente,  a modo de prevención, alguien consideró quizás conveniente la presencia de autoridades del orden público durante la realización de la Peña, alternativa que organizadores y participantes consideraron innecesaria por la esencia y propósitos de esa actividad.

Aún me parece estar viendo a ciudadanos de todas las edades, entrando a la Casa de Cultura, para situar sobre una larga mesa platos con variadas recetas, dulces, confituras,  jugos naturales, frutas y vinos, que serían degustados a partir del momento en que así se decidiera, tras un despegue musical a cargo del grupo Antares, que “obligaba” a bailar, todos, al menos las tres primeras melodías.

Y prohibido terminante –mediante reglamento interno- proferir una palabra obscena; y nada de venir en  chancletas o vestido de manera incorrecta, y cuidadito con faltar respeto o estar gritando en voz alta, y mucho menos “pasarse de vino y dar un espectáculo individual.”

MI CASA ES TU TECHO

Décadas de prodigio interminable.

Y en una cuarta de tierra el espontáneo humor, el intercambio sano.

Las exiguas condiciones de hotelería y alojamiento que siempre han marcado a la cabecera del sureño municipio, jamás han sido impedimento para cobijar y ofrecerles la mejor atención a miembros de clubes procedentes de otras zonas del país.

Convertidas en decenas de “hoteles”, las viviendas de quienes dan cuerpo a Casi como ayer, han devenido muchas veces  hospitalario techo, cama y mesa para quienes arriban al legendario poblado, donde Fórmula V, Diablos, Mustang, Beatles, Rolling Stones, Dinámicos, Juan y Yunior, Leonardo Favio, Rita Pavone, Roberto Jordán, Pasteles Verdes o Terrícolas permanecen tan arraigados al nostálgico recuerdo de los habitantes como el olor a la melaza y el pitazo de cumplimiento en el ingenio azucarero Amancio Rodríguez, otrora Central Francisco.

Nada de ello, sin embargo, ha quedado entre paredes hogareñas, lunetas del Cine Teatro Yáquimo, otros espacios institucionales de la cultura o en la programación de Radio Maboas…

Redes sociales cada vez más versátiles, tecnologías que disparan con efecto inmediato las posibilidades de comunicación e intercambio, han tendido un puente que acerca más y  más a países como España con esa porción de territorio tunero.

MENSAJES Y AÑORANZAS DESDE EUROPA

Décadas de prodigio interminable.

Arriban de todas partes y hacia todas partes van.

Convertido en una especie de embajador cultural, un amanciero llamado Carlos Andrés Fornet, residente en España, ha establecido tan cordiales relaciones con exponentes de aquella música, que varios de ellos han enviado mensajes a encuentros organizados por el Club Casi como ayer e incluso han expresado su deseo de viajar a Cuba para vivir, en directo, in situ, tal experiencia.

Entre ellos están Paco Pastor, cantante de Fórmula V y primero en responder a la solicitud de contacto; María del Carmen Arévalo, conocida como Cristina (del grupo Los Stop); Agus­tín Rodríguez, guitarrista de Los Ángeles; José María Moll, baterista de Barrabás; Santi Carulla, cantante de Los Mustang, Jeannette, Tor­menta, Juan Bau, Tony Landa…

“De verdad, estoy muy agradecido a todo el Pueblo Cubano, por mantener viva la música de mi grupo “BARRABAS”, y la de otros, a lo largo de tanto tiempo… Doy gracias a Carlitos Fornet y a quienes  han hecho posible nuestras melodías en encuentros  auspiciados por el Club “Casi como Ayer” y otros de Camagüey, Granma, Las Tunas… con  lemas tan sublimes como Amor, Paz y Amistad. Gracias de todo Corazón a mi amada CUBA y a todos los cubanos y cubanas del planeta Tierra. Os quiero con el alma y de todo corazón”.

Décadas de prodigio interminable.

La diversión respetuosa no riñe con edades, sexos, gustos, ni procedencias.

Así condensó Barrabás Moll, líder del conocido grupo, las emociones que ha sedimentado el nexo cultural con los fans de la Década Prodigiosa en Cuba, donde –testigo ha sido él- programas como Nocturno siguen oxigenando los pulmones sonoros de una etapa tal vez no rica en imágenes, recursos y revuelos literarios, pero sí tremendamente noble, cargada de virtudes y de enseñanzas humanas, que no parece estar separada por apenas medio siglo, sino por años luz, de la banalidad, superficialidad y mal gusto (incluida la grosería) presentes en ciertas “composiciones” que  hoy intoxican, envenenan y apuñalan por la espalda, por la lengua y por el tímpano los sí riquísimos valores de la música cubana.


Pastor Batista

 
Pastor Batista