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Publicado el 27 Febrero, 2021 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Amor a raudales

Reflexiones sobre los complejos procesos de creación en los que son indispensables la eticidad, el compromiso, la defensa del sentido entrañable de lo cubano, el cual es desconocido o maltratado por algunos sujetos apátridas, manipuladores
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Amor a raudales.

La inolvidable Sara González siempre emanó pasión y entrega en sus interpretaciones. (Foto: bohemia.cu)

Por SAHILY TABARES

En la conciencia social de los cubanos y las cubanas existe una justa valoración de la importancia y el significado de la música en su entorno vital. Este asunto nos motiva a reflexionar sobre las actitudes de las personas para percibir y sentir como propios géneros y canciones de larga permanencia en su mundo simbólico, de hecho, somos un pueblo musical.

Vívidas piezas entrañables arraigadas en el recuerdo y en el presente han nutrido el intelecto y la espiritualidad de varias generaciones. ¿Qué motiva la imaginación y la obra de compositores e intérpretes imprescindibles en la cultura cubana?

Nunca olvido la pasión de la desaparecida Sara González después de recibir la réplica del machete del Generalísimo Máximo Gómez; hablamos días después, tras concluir una de sus presentaciones en las que siempre demostró entrega y calidad artística, en esa oportunidad me comentó: “Soy una cubana de Patria o Muerte. Venceremos. Esta expresión es más que una consigna, deviene un nexo indispensable entre mi razón de hacer y de ser en nuestra patria. Me estremecen las palabras, las músicas sentidas en el pecho. La mayor experiencia sentimental la tuve en Angola. Canté en la misión militar en Luanda donde se reponía el contingente cubano después de combates en los que habían visto morir a compañeros. Al recrear Su nombre es pueblo siento una fuerte emoción, ese nexo del que te hablé”.

Amor a raudales.

El sentido de lo cubano fue defendido con autenticidad por el maestro Juan Formell. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Otros nombres relevantes de la música popular han entregado esencias recónditas de sus sentimientos. Por ejemplo, el maestro Juan Formell comentó a BOHEMIA en cierta oportunidad: “El hecho de sentirme cubano influye decisivamente en mis composiciones. La Patria, la Revolución, la idiosincrasia de las personas comunes que hacen grandes cosas son motivos inspiradores. Las defiendo en estribillos o en el sabor de un son inspirado en la gente de La Habana o en cualquier lugar del país”.

Sin duda, la naturaleza compleja y específica del proceso de creación musical tiene una estrecha relación con el talento y el compromiso auténtico al asumir posturas, ideas o mensajes. El principio de asimilación cognoscitiva de la música puede distorsionarse mediante manipulaciones mediáticas o agresiones encubiertas. Lo demostraron en fecha reciente Gente de zona, Yotuel y otros sujetos, en la pieza Patria y Vida, la cual es un texto sin bandera propia. Nunca lo olvidemos, la savia de la cubanidad exige la conciencia, además de tener en Cuba la cuna, la nación de origen.

Pensemos en esto, el concepto de cubanía implica la eticidad, desde tiempos inmemoriales el crisol de las guerras anticoloniales ha marcado de manera particular la identidad cubana, la que nos une y fortalece todos los días al cultivar no el odio y la traición de los principios, sino el amor a raudales en la Patria sagrada.

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