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Publicado el 25 Febrero, 2021 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

De metáforas a posturas incómodas

Valoraciones sobre el flagelo de la violencia presente en telefilmes, series y telenovelas que propician aprehender la dimensión de un fenómeno, el cual establece relaciones de poder en los contextos socioeconómicos, político y social
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De metáforas a posturas incómodas.

El primer actor Alden Knight destaca la prominencia de imágenes y palabras en mensajes que alertan sobre la violencia. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Por SAHILY TABARES

Nuevos modos de ver y sentir muestra el ecosistema comunicativo, los saberes circulan por canales diferentes, estos propician el acceso a múltiples escrituras, discursos, lenguajes.

La programación coloca en la pantalla televisual relatos que articulan dinámicas de la cultura, la educación, las normas de convivencia, y hacen meditar sobre los modos de relacionarnos con el otro en la vida diaria.

Desde diferentes puntos de vista se alerta en telefilmes, teatros, telenovelas, series, sobre la violencia hacia las mujeres y las niñas que lacera el cuerpo, el alma, la integridad humana. Sin embargo, una de las formas menos identificadas socialmente es la violencia simbólica en los medios de comunicación audiovisuales.

En algunas ficciones suelen reducirse los conflictos femeninos a las relaciones de pareja. El hecho de no trascender lo íntimo impide aprehender la dimensión de un fenómeno que establece relaciones de poder en los contextos socioeconómico, político, cultural.

De ningún modo el sentido de una obra se limita a la interpretación que sobre ella pudiera ofrecer su propio autor. El televidente debe descubrir lo oculto, lo no dicho. A veces la estructura lógica del pensamiento, la condición de espejo puesta allí para hacernos meditar, exige una activa participación capaz de profundizar en personajes, diálogos, planos, atmósferas, escenografías, entre otras alternativas codificadoras de actitudes, maneras de ser, de hacer.

En opinión del primer actor Alden Knight, “las imágenes siempre necesitan de las palabras para esclarecer y profundizar en las intencionalidades de los creadores”.

Cada unidad de un relato presenta indicios, acciones, solo hay que reconocer su sentido. Así lo establece, por ejemplo, la telenovela cubana La cara oculta de la luna (Cubavisión, martes y jueves, 9: 00 p.m.), al contar las experiencias de personas que contrajeron el sida. Continuamente bandos en pugna se enfrentan para impedir que ellas decidan por sí mismas en una sociedad liderada por el dominio patriarcal.

La violencia de tragedias puede cambiar el curso de narraciones ficcionales. Ocurre así en la existencia real, donde lo previsible no siempre se manifiesta como tal.

¿Cómo enfrentar paradigmas hegemónicos, prejuicios, conductas discriminatorias por el color de la piel, el género, la orientación sexual, creencias religiosas, que limitan el pleno ejercicio humano?

Ante todo, es imprescindible la identificación de los productos comunicativos sexistas. En ellos lidera cierta tendencia a privilegiar la belleza por encima del talento, la inteligencia, los conocimientos y otros valores atribuidos desde tiempos inmemoriales al llamado “sexo fuerte” por la cultura machista arraigada en costumbres, prácticas diarias, juicios de valores sobre lo masculino y lo femenino.

¿Se pueden justificar los malos tratos, el uso de imágenes fragmentadas del cuerpo como un objeto para ser poseído, las acciones contra la integridad psíquica y emocional de las mujeres?

Estas interrogantes corren de voz en voz ante hechos, conflictos, circunstancias, adversidades que hacen reflexionar a los públicos. El espectador debe ser consciente del sentido de la comunicación en los nuevos escenarios culturales que afloran en disímiles historias. En las ficciones el personaje actúa en una realidad-otra, esta puede ser la nuestra, la del vecino o un familiar.

Nada hay de nimiedad cuando la mirada escruta, profundiza, en lo cardinal de un relato. A veces, silencios sugestivos, omisiones, desencuentros, son tan reveladores como las posturas iracundas, incómodas o los silencios devastadores.

Leer en el texto sugerido la metáfora, el tono o la respiración de una frase, requiere del televidente implicarse a fondo, descubrir sentimientos o soledades en el fuero interno personal. Pensemos en esto.

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Sahily Tabares

 
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