1
Publicado el 16 Febrero, 2021 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

La gracia innata de su exclusividad

La gracia innata de su exclusividad

Artista de relieve nacional e internacional, convence y deleita en cada actuación. (Foto: cubasi.cu).

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Con certeza será difícil encontrar algún auditorio que permanezca impávido ante la cadencia singular de una mujer que, con meridiana naturalidad, ha hecho suyos el bolero, el feeling y la canción romántica. Beatriz Márquez Castro canta como los ángeles y fascina. No por gusto el calificativo de La Musicalísima reverencia el estilo y la voz melodiosa de la cantante, compositora y pianista, cuyo registro vocal de mezzosoprano resulta especial e inconfundible.

Dueña de tesituras impresionantes, esta diva ha encantado a varias generaciones de melómanos con su afinación excepcional y calidad interpretativa única. Escucharla, en vivo o en grabaciones, deviene agasajo del alma desde que a finales de los años 60 debutara en el panorama sonoro de la Isla.

Nació en La Habana, el 17 de febrero de 1952, en un hogar donde el arte sonoro era energía, alimento espiritual; la influencia del padre, el compositor y cantante René Márquez, resultó decisiva en la vida de la niña.

Entre los géneros musicales, él defendió sobre todo la trova. “En la casa se reunían músicos importantes como Ignacio Piñeiro o Julio Cueva. Me siento muy feliz de haber heredado su musicalidad. Al ver mis inquietudes y mi actitud para estudiar la música desde los nueve años me apoyó muchísimo y me llevó al Conservatorio [Amadeo Roldán]. Fue un padre ejemplar”, confesaría la artista al villareño periódico Vanguardia, en septiembre de 2014.

Luego vendrían los estudios en la Escuela Nacional de Arte, de donde egresaría en la especialidad de dirección coral.  Y en 1968, apenas una adolescente, su universo de armonías, acordes y compases empezó a colmarse de proyectos al integrarse al grupo Los Barba, en el cual popularizaría una versión bastante peculiar del famoso tema de la época Con su blanca palidez.

La gracia innata de su exclusividad

– Un bolero para Eduardo, Este amor no se muere, Que cobardía, son algunos de los títulos que integran el reciente álbum de la cantante. (Foto: altafonte.com).

Fue una etapa definitoria; mientras modelaba sus condiciones vocales como solista, trabajaba junto a Eddy Gaytán, seudónimo de Dionisio Tomás Gaitán, acordeonista, organista, compositor, director de orquesta, pianista, productor musical y arreglista de origen argentino y radicado en Cuba.

Poco después, el Festival Internacional de Varadero del 70 dio un vuelco significativo y ascendente a su trayectoria artística y la catapultaría a la escena nacional y foránea como la intérprete extraordinaria que es hasta hoy.

No respondo, Espontáneamente, Explícame por qué, Separada de ti, Un mejor final, son algunas de las canciones más populares y difundidas de su repertorio, en el cual nunca han faltado piezas compuestas por su padre. Tampoco aquellas de su propia autoría, como Se perdió nuestro amor, Despídete de todo mi existir o Busco nuevamente mi sentir, entre otras, que gozan de la preferencia de los públicos.

Un lugar muy especial, por el particular estilo interpretativo que les confiere, lo tienen las composiciones creadas por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque (1927-2009), con quien construyó una excelente relación de trabajo, en el decurso devenida honda amistad.

Aun cuando los unió una fuerte afinidad por la música, otra coincidencia los enlazó de modo sorprendente: ambos nacieron el 17 de febrero, solo que con la diferencia de un cuarto de siglo entre uno y otro.

“Lo conocí en los inicios de mi carrera. Recuerdo que se acercó para mostrarme sus canciones. Quizá porque pensó que tenían que ver con mi estilo. […] Fue en Santiago de Cuba, creo que a finales de la década del de los 60. Nos sentamos al piano y empezó a tarareármelas”, reveló en septiembre de 2009, a propósito del deceso de Almeida, esta destacada artista, quien es reconocida como la cantante que más ha interpretado la obra musical del dirigente revolucionario.

Casi en los remates de los años 70, crearon en labor conjunta el álbum Beatriz canta a Juan Almeida (Egrem, 1978), el cual tuvo gran acogida entre los públicos e integra su catálogo discográfico, compuesto por una treintena de fonogramas.

La gracia innata de su exclusividad.

Como solista o a dúo La Musicalísima impacta por la cadencia de su voz y la singularidad interpretativa. Junto al músico y compositor Juan Formell generó sinergias. (Foto: habanaradio.cu).

En plenitud de facultades artísticas en el presente, cuenta con los álbumes Es Soledad (Egrem, 1970), Hablando de amor (Produccion Caribbean House, 1997), Alas de Corazón (Bis Music, 1999), Libre de Pecado (Sello Colibrí, 2018), entre otros, los cuales guardan una fibra vital, esencia que autentica la obra y el carisma notables de esta mujer, siempre renovada y original.

Su más reciente disco, titulado Inéditas y presentado en octubre de 2020, tiene también ese halo de frescura. Abarca una selección de 18 temas de extraordinaria calidad y belleza, grabados entre 1970 y 1990, los cuales por razones de diversa índole nunca vieron la luz.

Un éxito en Cuba durante los años 80, popularizado y versionado por La Musicalísima, fue la pieza del chileno Pablo Abraira recordada por este estribillo: “Hoy tú, me estás pidiendo amor/ Y yo no puedo darte nada/ Perdón, no sigas por favor/ Porque la llama del amor/ No enciende pólvora mojada”.

Sin duda, evidencia de las potencialidades de la artista para imprimirle a cada tema un detalle de exclusividad, gracia innata que explota con el virtuosismo de los tocados por el talento.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez