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Publicado el 10 Febrero, 2021 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

PATRIMONIO

Templo del arte y la cultura (+video)

Cuando se celebran 122 años de la fundación del Museo Provincial Emilio Bacardí Moreau, BOHEMIA rinde homenaje a la institución y sus precursores
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Templo del arte y la cultura.

La belleza y fastuosidad del inmueble que alberga al Museo Provincial Emilio Bacardí Moreau es orgullo de los santiagueros y de todos los cubanos. (Foto: onlinestours.es).

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Majestuoso resalta el inmueble emplazado en las calles Pío Rosado, entre Aguilera y Heredia, en el centro histórico de Santiago de Cuba. La fachada ecléctica, ornamentada al estilo neoclásico, del Museo Provincial Emilio Bacardí Moreau no pasa inadvertida para viajeros y habitantes, como tampoco su exuberante fondo de más de 23 mil bienes patrimoniales que atesoran detalles de nuestra identidad, cultura e historia.

Reconocido como el primer museo-biblioteca de carácter público instituido en nuestro país, la importante institución se fundó el 12 de febrero de 1899 por iniciativa del entonces alcalde municipal Emilio Bacardí Moreau (1844 -1922), quien en breve tiempo ganaría la simpatía de distinguidos intelectuales de la urbe y, en especial, el acompañamiento de su también ilustre esposa Elvira Cape Lombard (1862-1933).

Desde las jornadas primigenias del Museo y Biblioteca Pública de Santiago de Cuba, cuyo primer director fue el acuarelista santiaguero José Bofill Cayol, quien lideró el recinto por más de cuarenta años, sus artífices delinearon un espacio que, además de cumplir fines expositivos, satisficiera las necesidades informativas, didácticas y científicas de los públicos, en tanto contribuían al enriquecimiento cultural y desarrollo intelectual de los habitantes de la ciudad.

Por las inapropiadas condiciones para ejercer las funciones museológicas y bibliotecológicas, sobre todo aquellas vinculadas con la preservación de las colecciones, radicó en diferentes edificaciones hasta que se decidió levantar una nueva sede que respondiera a las exigencias de un centro cultural de su tipo.

Templo del arte y la cultura

Diversas piezas que documentan nuestras gestas libertarias conforman los fondos de esta centenaria institución. (Foto: onlines-tours.es).

El proyecto constructivo fue encomendado en 1915 al acreditado arquitecto santiaguero Carlos Segrera Fernández. Se empleó un terreno adquirido por Doña Elvira Cape, donde estuvieron asentados el Cuartel de Dolores y el Convento de San Francisco. Las labores se iniciaron en 1922, poco después del fallecimiento de su principal mentor, y tardaron un lustro en ser concluidas.

No obstante, la benefactora superviviente logró inaugurarlo oficialmente varios meses más tarde, el 20 de mayo de 1928, momento en que empezó a ostentar el nombre de su celebérrimo fundador, en homenaje a su pródiga hoja de servicios a la cultura y la patria. Desde la apertura en el espacio físico que ocupa en la actualidad, se esbozaron lineamientos y proyecciones que, con el decurso del tiempo, lo convirtieron en una institución precursora de la actividad bibliotecaria y museológica.

La Biblioteca Elvira Cape de Bacardí –permaneció en ese edifico hasta los años 60– organizó y engrosó sus fondos con las donaciones realizadas por personalidades prominentes de la época y el pueblo en general. Durante la etapa republicana tuvo varios directivos que, como sobresalientes intelectuales, contribuyeron a modelar con presupuestos renovadores para su tiempo el ámbito bibliotecológico en la mayor de las Antillas.

Insistían en propósitos muy concretos para el progreso de dicha disciplina en la Isla. De manera incipiente ya pensaban en la promoción del libro y la lectura, mediante la organización de lecturas populares estimuladas a partir de los fondos de una biblioteca circulante que prestaría textos a los interesados. Asimismo, consideraban la necesidad de gestionar un presupuesto municipal conveniente, editar una publicación propia, concebir un catálogo de la biblioteca a la mayor brevedad y sentar las bases para la consolidación de estudios académicos sobre las funciones del bibliotecario, el archivero y el conservador de museos.

Templo del arte y la cultura.

Posee una de las pinacotecas más importantes de la mayor de las Antillas. (Foto: Miguel RUBIERA JÚSTIZ/ACN).

Tras el triunfo de enero de 1959, el inmueble adquirió la condición de museo provincial y en 1999 fue declarado Monumento Nacional. En el presente, ostenta la categoría de Especial por las características y diversidad de sus colecciones.

Cuenta con diferentes salas expositivas que exhiben documentos y manuscritos de extraordinario valor, piezas de las culturas prehispánicas, del arte nacional y europeo, así como pertenencias de patriotas y figuras célebres de la Isla.

Impresiona hallar objetos personales de Carlos Manuel de Céspedes, el frac y el chaleco usados por José Martí mientras viajaba por varios países para organizar el Partido Revolucionario Cubano, el lazo de su corbata cuando cayera en combate en Dos Ríos, o restos del féretro de madera en el que reposó por primera vez. También las polainas del General Antonio Maceo Grajales, unas medias con sus iniciales y la hamaca manchada de sangre donde yaciera su cuerpo herido mortalmente.

Otros de los principales atractivos son la amplia variedad de armas blancas (cuchillos, sables, dagas), la momia egipcia, única de su tipo en nuestro país, y dos momias de origen peruano. Posee un significativo repertorio de pintura colonial de los tres últimos siglos y una de las pinacotecas más importantes de Cuba. Entre las piezas europeas de las artes plásticas, algunas proceden del madrileño Museo del Prado; otras creaciones se deben a artistas cubanos del relieve de Juan Emilio Hernández Giro, Federico Martínez, Amelia Peláez, Wifredo Lam, René Portocarrero.

Además, diversas reliquias, partituras musicales, conjuntos de piezas numismáticas, obras del arte decorativo, de diferentes épocas, estilos y procedencias, preservadas por más de un siglo, forman el acervo esencial de este recinto portador de valiosas referencias históricas, sociales y artísticas desde hace 122 años.

 

Los benefactores
Templo del arte y la cultura.

El patriota, empresario, intelectual y escritor Emilio Bacardí Moreau llegó a ser alcalde de su natal Santiago de Cuba. (Foto: radiotitan.icrt.cu).

Este singular matrimonio realizó trascendentales contribuciones a la patria. A Emilio Bacardí Moreau, intelectual, empresario y político, su presencia destacada en las gestas por la independencia de nuestro país, lo consagra como uno de los patriotas más reputados de su tiempo.

Infatigable promotor de la cultura e historia santiagueras, creó la Academia de Bellas Artes y la Banda Municipal. Trabajó en el rescate de la casa natal del poeta José María Heredia y en mantener la celebración, cada 31 de diciembre, de la Fiesta de la Bandera en el Parque Céspedes.

Crónicas de Santiago de Cuba, diez tomos que documentan la historia de la urbe oriental desde la época de la conquista; obras teatrales, narraciones infantiles y las novelas históricas Vía Crucis y Doña Giomar, entre otras, dan fe de su rica creación literaria, mucho más conocida que su quehacer periodístico, no muy divulgado y que iniciara a la edad de 21 años.

Templo del arte y la cultura.

Elvira Cape Lombard fue una insigne pa-triota, entusiasta de las artes y destacada promotora cultural. (Fo-to: ecured.cu).

“Bacardí fue sapiente sin petulancia, erudito sin arideces, novelista sin espejismos, enérgico sin exhibiciones, libre pensador sin cautelas, constante sin tozudeces, paterno sin flaquezas, y cubano, siempre cubano”, expresaría a su muerte el también erudito Don Fernando Ortiz.

Con solo 25 años, Elvira Cape Lombard conoció a Emilio Bacardí, su compañero en la vida y en la lucha revolucionaria y con quien engendraría cuatro hijas. Devino agente de inteligencia mambisa y apoyó de múltiples maneras al Ejército Libertador. Su postura destacada en el Club Revolucionario Martí de Señoras, en Jamaica, y en otras organizaciones independentistas de su tipo, la distinguen como una mujer de profunda estirpe humanista.

A sus esfuerzos y obra altruista no solo se debieron el actual inmueble del museo y la consolidación de la biblioteca que lleva su nombre, también llegó a ser la benefactora del hospital pediátrico santiaguero y de otras obras de bien público por las cuales, entre diversos reconocimientos, mereció el título de hija predilecta de Santiago de Cuba, en 1928.


Fuente: Sistema Informativo de la tv cubana

 

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Roxana Rodríguez

 
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