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Publicado el 17 Febrero, 2021 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

“Tengo libertad creativa para hacer mi obra”

En exclusiva con BOHEMIA, María Victoria Rodríguez comparte ideas y proyectos en vísperas del aniversario 35 del inicio de su carrera artística
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“Tengo libertad creativa para hacer mi obra”.

Le place cultivar toda la buena música popular.

Por SAHILY TABARES

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

El fresco que entra por la ventana le acaricia el rostro. Según dice: “Me siento optimista, estamos luchando en Cuba contra la pandemia, vamos a salir victoriosos de esta etapa difícil”.

Lo expresó acomodada en el sofá a más de un metro de distancia de nuestra butaca y antes pidió permiso para retirarse el nasobuco: “Solo un minuto para trasladar mi optimismo al pueblo”. Tras reacomodarlo correctamente, María Victoria Rodríguez, destacada intérprete de la música popular cubana, reconocida en Cuba y otros países, cuenta sobre sus satisfacciones más recientes: “Desde el portal de la casa, cada viernes, le canto a los vecinos, Algunos piden alguna que otra canción, lo cual me satisface”.

Respira hondo, agrega: “No me puedo quejar, a pesar de la pandemia, como siempre tengo libertad creativa para hacer mi obra, recibo apoyo del Centro Nacional de Música Popular, dirigido por Víctor Rodríguez, al que pertenezco. Allí el artista continúa siendo lo más importante. Él y su equipo se preocupan por mi salud, recibo el salario todos los meses, estimulan las nuevas ideas”.

Llena de gozo muestra trofeos recibidos en el programa televisivo Palmas y Cañas; los de Cubadisco, en 2010, en la categoría de Tradición sonera, por el fonograma Entre Cuerdas, mientras que el Gran Premio, en 2019, reconoció el CD Mis Raíces. En este último trabajó con el notable tresero Pancho Amat, Premio Nacional de Música.

“Tengo libertad creativa para hacer mi obra”.

Muestra de los premios recibidos durante su fructífera carrera artística.

Para ella cada experiencia profesional es motivo de alegría: “Aprendo mucho de las personalidades en nuestra nación. Participé en la conga del video clip Con Cuba no te metas, en el que digo: ’Soy el mambí que aún vive con el machete en la mano’. La expresión tiene mucha fuerza, la entrego intensamente”.

Sonríe quedo: “Soy guajira del Vedado. En mi casa se daban verdaderos guateques en los que participaban cantores y poetas de valía. Mi madre, Merceditas Sosa, fue una maestra esencial. De Celina González interiorizo su temperamento. Todos los géneros son importantes. Interpreto la música popular cubana y la foránea. No me gustan las etiquetas, pero te confieso: si cuando dicen música campesina piensan en mí, la satisfacción es inmensa”.

Cauces infinitos

La afinación perfecta, el alto registro vocal y las pasiones intensas distinguen a esta mujer que en junio festejará 35 años de vida artística.

“El tiempo pasa volando”, apunta. Enseguida agrega: “Anduve medio mundo, viví siete años en España, pero Cuba, La Habana, no pueden faltarme. Son como el aire que respiro. Puedo decir lo mismo de los públicos. Ahora mismo no canto a diario, extraño ese contacto directo. Entro en cada hogar mediante la radio y la televisión, soy privilegiada, lo agradezco. Pienso varios proyectos, el inmediato será realizar otro fonograma con la casa discográfica Bis Music, acompañada por voces femeninas. El mundo de la música sigue siendo de hombres, quiero privilegiar a las cantantes, entre ellas Beatriz Márquez, Haila, Vania, entre otras intérpretes reconocidas y algunas no tanto”.

“Tengo libertad creativa para hacer mi obra”.

Comparte sus pasiones en cada interpretación.

María Victoria hace énfasis en lo cubano de sonoridades y ritmos: “Tal vez por esto los jóvenes son mis seguidores. Aunque nunca pensé tener facilidad para compartir las experiencias, lo he ido logrando. Enseñar es un tremendo desafío, sobre todo en condiciones de alejamiento físico por el bien social. Mis amistades reconocen que siempre encuentro soluciones para resolver asuntos complejos. Quizá porque batallo duro desde edades tempranas. A los 19 ya tenía mi agrupación. Compongo de manera intuitiva, fiel a las raíces, el resultado es citadino, aunque hable del campesino, del bohío, de la guayabera casi perdida del atuendo en la sociedad”.

Le comento sobre su poderosa intuición armónica, rica en profusos cromatismos.

Ella asiente: “Disfruto el color de cuanto me rodea. Vivo rodeada de verdes con Ernesto Martínez Ramírez, mi esposo y representante, juntos cultivamos frutas y legumbres.

Tras breve pausa manifiesta: “Me satisface que mis dos hijos sean laboriosos en la música. De alguna manera siguen cauces infinitos, los cuales me nutren todos los días”.

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Sahily Tabares

 
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