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Publicado el 20 Marzo, 2021 por Jeiddy Martinez Armas en Cultura
 
 

Adoración verdadera (+libro en pdf)

Adoración verdadera.

Esta historia de amor ha perdurado en el tiempo. (Foto: verdeolivo.cu).

Por JEIDDY MARTÍNEZ ARMAS

Lo más importante en la vida es amar y recibir a cambio ese sentimiento con la misma intensidad. Cuando esto sucede, la pasión hace que desaparezcan las fronteras geográficas, las almas de los enamorados se unen en un espacio imaginario e idílico donde vuelven a estar juntos, y gracias a ello se sienten las personas más afortunadas del mundo.

Esa sensación de romance eterno transmite Para no separarnos nunca más (cartas de Ignacio Agramonte a su amada Amalia Simoni), publicada por la Editorial Verde Olivo. Reúne un centenar de misivas, de las cuales 11 son muy poco conocidas o inéditas.

El primer bloque de epístolas, titulado Cartas a la novia, abarca la época en que El Mayor estudia Derecho en la Universidad de la Habana, se gradúa, trabaja como abogado en la capital, e intenta obtener el Doctorado; tiempo en el que Amalia vive en la ciudad camagüeyana de Puerto Príncipe y ambos ansían esos reencuentros que les hacían renacer con un abrazo o una mirada. En la segunda parte, Cartas a la esposa, pueden leerse las que él le enviara luego de que contrajeran matrimonio, avanzara la Guerra de los Diez Años y ocurriera el exilio de ella, época en que a pesar de la distancia y las adversidades no menguó su idilio.

Organizadas en su mayoría de manera cronológica, las misivas plasman el excelso amor de Ignacio por Amalia. Hablan de una pasión eterna y sublime, de la gran añoranza debido a las 151 leguas de distancia (entre La Habana y Camagüey) que los separaban; pero también de la comprensión y el respeto entre ambos. Él intentaba que el cariño en cada carta fuera multiplicado y disminuyera el espacio físico; la llamaba tiernamente “paloma arrulladora”, “ángel adorado”, “mi hechicera” o “dulce Amalia”. 

Adoración verdadera

Montaje fotográfico que Amalia hizo realizar en Nueva York (1872). (Foto: social.shorthand.com).

Las cartas son igualmente una radiografía de la sociedad en que vivieron, las costumbres de sus habitantes, sus tradiciones religiosas y festivas, las obras literarias, teatrales y musicales de moda; enfermedades y pandemias existentes, así como las formas de transportación y comunicación.

Lo que habitaba en el alma de Ignacio Agramonte se despliega en esta correspondencia, nos descubre al hombre sensible, intelectual, que haría hasta lo imposible para no separarse más de Amalia y se unió a ella en matrimonio el 1 de agosto de 1868 en la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad de la ciudad de Camagüey. Un amor que permaneció fuerte a pesar del inicio de la Guerra de los Diez Años, a la cual Ignacio se incorporó una semana después del Alzamiento de las Clavellinas el 4 de noviembre de 1868, y al que poco tiempo después su esposa y familia siguieron.

“Mi dulce y adorada Amalia: ¡qué largos son los días pasados lejos de ti! Algunas veces todo lo llevo con resignación pensando en la libertad de Cuba, pero con más frecuencia me parece una necesidad cruel que para servir a aquella tenga que vivir separado de tu lado, y mi corazón reboza de inconformidad. Sin embargo, llevo a todas partes y en todos momentos la suprema dicha de tu amor: de ese amor, dulce bien mío, que me convierte el mundo en un paraíso y que me hace probar una ventura inefable”, expresa en una de sus epístolas escritas en la manigua.

Adoración verdadera.

El volumen ha sido ilustrado con mapas que muestran lugares importantes en la vida de Ignacio Agramonte y de las personalidades vinculadas con él. (Foto: Imagen tomada del libro).

En la correspondencia enviada durante la guerra, además de las frases de pasión y nostalgia hacia la esposa y a sus hijos –Ernesto que apenas conoció y Herminia quien nació en el exilio–, abundan datos sobre la situación militar en el Camagüey, el estado de sus tropas y los resultados de acciones combativas. Las palabras muestran al gran jefe militar que en poco tiempo llegó a ser El Mayor y la heroicidad y la valentía de su compañera, quien apresada y chantajeada por los españoles para que le escribiera a Ignacio, sugiriéndole que depusiese las armas, dijo: “General, primero me cortará usted la mano que yo escriba a mi marido que sea traidor”.

Están invitados todos a leer estas misivas que no en vano han sido consideradas entre las más notables del romanticismo cubano. Hablan de aquella adoración verdadera entre Ignacio Agramonte y Amalia Simoni, esa que continuó intacta inclusive después de la muerte, el 11 de mayo de 1873, en los Potreros de Jimagüayú, del héroe camagüeyano.

(Descargar el Libro en PDF)


Jeiddy Martinez Armas

 
Jeiddy Martinez Armas