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Publicado el 28 Marzo, 2021 por Prensa Latina en Cultura
 
 

Más allá del Alhambra con Enrique Pineda Barnet,

Enrique Pineda Barnet más allá del Alhambra

Montaje de fotos en Prensa Latina

Por Adis Marlén Morera y Jorge Petinaud Martínez

Como si quisiera acentuar con su partida física el acontecimiento que consideró el más significativo en su existencia, el multifacético artista Enrique Pineda Barnet falleció en La Habana el 12 de enero del año que marca el aniversario 60 de la erradicación en 1961 del analfabetismo en Cuba.

‘Es el momento más importante de mi vida; me fortalecí como individuo y como creador. Ser maestro es la obra de creación más grande que uno pueda concebir’, reiteraba con orgullo al describir su experiencia en la Sierra Maestra como el primer voluntario que acudió al llamado de la Revolución para llevar la enseñanza a los lugares más remotos de la nación.

Nacido el 28 de octubre de 1933, Pineda Barnet fue, sobre todo, un fundador. Así lo confirma su presencia en la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, en la formación de Teatro Estudio junto a Raquel y Vicente Revuelta; y en la instauración de la Escuela Profesional de Publicidad y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

La gloria alcanzada como director de cine con la Bella del Alhambra (1989), basada en la novela Canción de Rachel, de Miguel Barnet, quizás relegó otros aportes de este autor, brillante sin dudas en cuanto manifestación artística y literaria incursionó.

Esa cinta clasifica como una de las más taquilleras de la filmografía cubana que con dos millones quinientos mil espectadores en apenas un mes, conquistó en 1990 el Premio Goya de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España; fue aspirante como Mejor Película Extranjera en los Oscar (1991), y obtuvo los lauros Mano de Bronce, en el Festival Latino de Nueva York, y Pitirre, en el Cinemafest, de San Juan, Puerto Rico.

Sin embargo, sus aportes inter y transdisciplinarios rebasan la significación de La Bella del Alhambra y otras 24 piezas fílmicas que lo involucran como actor, guionista y realizador de documentales y largometrajes, y trascienden a la poesía, la narrativa, el teatro, la radio (también fue locutor) , la televisión y la crítica.

Por la profundidad y amplitud de su quehacer intelectual, su obra ha sido objeto de estudios universitarios en los últimos años, como lo confirma la tesis defendida en 2015 por Sebastián Pruvost en la Universidad de Borgoña, Francia, y la presentación de varias de sus películas en París, a propósito de la Semana de la Cultura Cubana.

ANTES DEL ALHAMBRA

Pineda Barnet ingresó en 1962 en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (Icaic) como guionista de la serie didáctica Enciclopedia Popular, para la cual realizó notas sobre dos estrenos teatrales: Aire frío, de Virgilio Piñera, y Fuenteovejuna, de Lope de Vega.

Junto al eminente poeta ruso Evgueni Evtushenko fue coautor del guion de Soy Cuba, del director soviético Mijaíl Kalatozov, la cual con el paso de los años ha devenido una obra de culto internacional, y no menos significativo en su currículo fue el asesoramiento que brindó al escritor italiano de cine Franco Solinas para Quemada, de Gillo Pontecorvo.

Su cuento Y más allá de la brisa…le valió el premio Hernández Catá, distinción literaria más importante de la época prerrevolucionaria en la mayor de las Antillas, y conquistó una mención en el certamen de la Casa de las Américas en 1964 con la pieza teatral El juicio de la quimbumbia.

En el séptimo arte marcó una pauta como director en 1963 con Giselle, considerada una de las mejores películas de ballet a escala internacional.

Pero Pineda Barnet no se envanecía con las glorias y se exigía más, y así llevó a la gran pantalla un amplio catálogo en el que sobresalen entre otras David (1967), Aquella larga noche (1979), Tiempo de amar (1981), Angelito mío (1998), La Anunciación (2009) y Verde verde (2010).

El Ministerio de Cultura y el Icaic le confirieron en 2006 el Premio Nacional de Cine por el conjunto de su carrera, y una década después recibió el Coral de Honor en le edición 38 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Asimismo, ostentó la insignia de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, distinción honorífica francesa otorgada por las autoridades de ese país a quienes sobresalen de manera extraordinaria internacionalmente en esas esferas del conocimiento.

 

(Tomado de Cuba Internacional 471)


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