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Publicado el 4 Abril, 2021 por Redacción Digital en Cultura
 
 

El castillo de IF, El conde de Montecristo y Cuba

En la fortaleza francesa, edificada entre 1527 y 1529 sobre una pequeña isla del Archipiélago de Frioul, en la bahía de Marsella, transcurre parte de la trama de la afamada novela.

Castillo de IF. Foto: Wikipedia (Jean-Marc Rosier)

Por Marcelino Ortiz C.

El castillo de If es una fortificación francesa edificada entre 1527 y 1529 sobre una pequeña isla del Archipiélago de Frioul, en la bahía de Marsella, Francia, para la defensa de la entrada al puerto.

EL CONDE DE MONTECRISTO

La celebridad del castillo de If se debe en gran parte a Alejandro Dumas que hizo de la fortaleza el lugar de encierro de su héroe, Edmundo Dantés, en su novela de aventuras, el Conde de Montecristo.

Ser prisionero en el Castillo de If no era cualquier cosa. Había condenas que podían durar toda la vida. Lo común era permanecer encerrado en una mazmorra con una superficie no mayor a dos metros cuadrados, con muros de piedra de sesenta centímetros de espesor.

Sin baño, sin luz, sin visitas ni compañía, sin derecho a tener libros, papel o herramienta alguna. Como comida, un aguado y grasoso potaje en el que con mucha suerte podía encontrarse un pequeño trozo de papa podrida flotando.

Ese es el panorama que nos presenta Alejandro Dumas en su libro El Conde de Montecristo.
Esta novela de Dumas tuvo un enorme éxito desde su aparición en 1844 en forma de fascículos en el periódico Les Débats. Fue publicada en 18 volúmenes en 1845 y luego adaptada al teatro por el propio autor en 1848.

Actualmente está traducida en el mundo entero y más de 23 películas se inspiraron en ella, datando la primera de 1907

En síntesis, diremos que Dumas narra las vicisitudes de Edmundo Dantés, un joven navegante que es condenado a muchos años de prisión por una injusticia producto de la intriga.

Pues bien, en la novela, Edmundo aprendió de un viejo sabio (el Abate Faría) la forma de hacerse de instrumentos de escritura: papel y pluma, y de un importante tesoro que utilizará para su venganza.

En otra de sus famosas novelas, El Hombre de la Máscara de Hierro, Alejandro Dumas narra la vida de dos hermanos, Luis XIV, rey de Francia, y su gemelo, quien fue encarcelado por el rey, también en If, cubriendo su rostro con una máscara de hierro para que nadie descubriese su identidad y así evitar el reclamo por el trono.

ALEJANDRO DUMAS

Foto: (perfil del autor en Facebook)

Alejandro Dumas, llamado “Padre”, para distinguirlo de su hijo, cuyo nombre es igual y que también fue escritor y autor de la “Dama de las Camelias”, nació en Villers-Cotterêts, Aisne, al norte de París, el 24 de julio de 1802.

Fue nieto del noble apellidado La Pailleterie, afincado en Santo Domingo y de la esclava negra Louise-Césette Dumas, e hijo del mulato General de división Thomas-Alexandre Dumas-Davy de la Pailleterie y de Marie-Louise Labouret, lugareña de Villers- Cotterêts.

Cuando eventualmente regresaron a Paris, el Marqués, abuelo de Alejandro Dumas, no aprobó que su hijo se alistara en el ejército, pero el joven, a espaldas del padre, se presentó como Thomas-Alexandre Dumas y permaneció en el ejercito hasta lograr el título de General bajo las órdenes de Napoleón Bonaparte.

¿POR QUÉ CUBA?

Hace unos 25 años, cuando visitamos por vez primera el castillo de If, no existía ninguna referencia a nuestra pequeña isla en ninguno de los cubículos que conforman lo que fuera una antigua prisión francesa.

Enclavada en medio del mar, aislada a unas cuantas millas de la tierra firme de la segunda ciudad en importancia de Francia, Marsella, la fortaleza se yergue desafiante al tiempo igual que como en su época, anunciara de antemano la imposibilidad de evasión.

Este año, recorriendo nuevamente el castillo, y con sano orgullo de cubano, me estremecí cuando para sorpresa mía, en un estante de una de sus salas, se muestra entre otros, un ejemplar del célebre Manifiesto de Montecristo, firmado por José Martí y el Generalísimo Máximo Gómez, donde se proclamaba al mundo que la Revolución iniciada por Céspedes en La Demajagua, el 10 de Octubre de 1868, lejos de haberse interrumpido, se continuaba en el empeño independentista del 24 de Febrero de 1895.

Pero las sorpresas no terminaban. En el segundo piso de la antigua prisión, el moderno televisor que rompe con el ambiente medieval se exhibe de forma permanente un documental donde se muestran las virtudes de nuestro mundialmente famoso habano cubano, Montecristo.

LA PRISION
Castillo de IF, Francia

Foto: Wikipedia/lasexta.com

En el castillo de If se encuentran las celdas del Abate Farías, vecina a la del Conde de Montecristo, y la galería cavada por ambos entre las dos celdas para comunicarse entre ellos.

Todo esto es posible, ya que la ficción se ha convertido en realidad entre los enigmáticos muros de la, en su tiempo, temida prisión.

La función de cárcel del castillo de If empezó sólo algunos años después del final de su construcción, a mediados del siglo XVI.

El primer prisionero fue seguramente el caballero Anselmo en 1580, acusado de complot contra la monarquía. Murió estrangulado en su celda.

Más de 3 500 protestantes pasaron por la prisión por oponerse al poder real.

Las cárceles privadas, que hoy existen en varios lugares del mundo, no son un invento nuevo.

En If residieron encarcelados hijos de buenas familias, mediante documento denominado carta con sello real o celda de pago, que no eran más que habitaciones adecuadas, espaciosas, con chimenea y ventanas, situadas en el primer piso.

Este fue el caso de Mirabeau, encerrado en 1774 a petición de su padre, pero su estancia fue agradable, había alquilado una celda de pago burlando así a su padre.

Con inteligencia y argucias, Mirabeau también engatusó al comandante mayor, pues sedujo a la cantinera y así disfrutó de un buen hotel de descanso.

El castillo de If también encarceló a Juan Bautista Chataud, capitán del barco Gran Saint-Antoine, responsable de la peste de Marsella en 1720, que causó la muerte a miles de sus habitantes.

(Tomado del perfil del autor en Facebook)

 


Redacción Digital

 
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