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Publicado el 12 Abril, 2021 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

“El cubano es creativo, tenaz”

“El cubano es creativo, tenaz”.

Junto a su inseparable flauta ha creado joyas de la música cubana.

Por SAHILY TABARES      

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Con la flauta no reconoce diferencias entre lo culto y lo popular, al incursionar en ambas vertientes demuestra talento, magisterio que cultiva mediante saberes, denuedo, perseverancia. Al parecer, es incansable el maestro José Loyola (Cienfuegos, 1941), pues aprovecha cada momento de su fructífera vida. De esto dan fe los estudios en la Academia de Música Frederik Chopin, de Varsovia, donde realizó el doctorado en la especialidad de Teoría de la Música. Desde mucho antes aprendió junto a su padre, Efraín Loyola, que lo de ambos sería el arte del pentagrama. Nunca torció el camino, la brújula definida en el hogar lo guía por buen camino.

Compositor y flautista, demuestra inventiva rítmica, versatilidad, audacia estilística en obras de diferentes formatos y concepción genérica. Conversamos en el salón de ensayos, distantes a casi dos metros. Antes de adentrarnos en su quehacer creativo reflexiona sobre lo que considera un momento crucial en la historia y la vida cultural de Cuba: Palabras a los intelectuales.

Habla despacio sin abandonar la vivacidad usual: “Nunca había tenido lugar un hecho de tal significación en el universo artístico y literario del país ni en el resto del continente. El encuentro de un jefe de Estado con la vanguardia intelectual es inédito, y aún más importante si quien convoca es una personalidad política, un líder como Fidel Castro, prestigioso y victorioso, capaz de establecer un diálogo en las más complejas circunstancias, escuchar, analizar, debatir y expresar sus puntos de vista revolucionarios en el umbral mismo del socialismo cubano”.

“El cubano es creativo, tenaz”.

La investigación y la escritura de libros forman parte esencial de su vida.

Hace una pausa, prosigue: “Sesenta años después, cuando analizamos el contenido de ese texto fundacional nos percatamos de que ahí se dieron a conocer las pilastras de la política cultural de la Revolución, la cual desde entonces se puso en práctica, desarrolló, profundizó y continúa perfeccionándose ininterrumpidamente. Principios que estuvieron presentes durante intercambios constantes con Fidel y los numerosos encuentros acontecidos a lo largo de más de cinco décadas, se incrementaron a partir del cuarto, quinto y sexto congresos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en las reuniones de los consejos nacionales de la organización, entre otras sesiones de trabajo. En dichos foros fueron abordados temas, en su mayoría, de una alta complejidad social, política, ideológica, cultural, y emergieron propuestas, soluciones, tareas, las cuales fueron incorporadas a la práctica. Se implementaron acciones cuyo pensamiento generador estuvo en los prolegómenos de aquellas Palabras…, vigentes y al mismo tiempo dialécticamente evolutivas. Son las instituciones, las organizaciones creadas por la Revolución, las encargadas de impulsar su marcha exitosa, velar por la pureza y efectividad de su pensamiento”.

Loyola asiente mientras comparte su percepción sobre las proyecciones de la Uneac en la sociedad cubana. Le comento: usted ha sido un miembro muy vinculado con la organización.

“Tengo la suerte de haber estado durante 31 años en la dirección nacional, desde la presidencia del Poeta Nacional Nicolás Guillén, posteriormente durante la del escritor Abel Prieto y más tarde la del poeta Carlos Martí. Es por esto que puedo ofrecer una idea de la intensa connotación sociocultural, política, de la Uneac en la sociedad cubana.

“Son muchos, muy variados, los asuntos en los cuales hemos tenido una participación protagónica, sería inmensa la relación, pero basta con mencionar algunos aspectos esenciales, sobre todo a partir del cuarto congreso, en temáticas tratadas en las comisiones de Educación y Cultura, Memoria histórica, Enseñanza Artística, Cultura y Turismo, Arquitectura en el entorno citadino, Economía de la Cultura, Crítica Artística, Racialidad en el contexto actual, Masificación de la Cultura y Cultura Comunitaria en todas sus manifestaciones (literatura, música, artes visuales, teatro, danza, cine, audiovisuales, medios masivos, Universidad para Todos y los talleres literarios). Eventos culturales nacionales e internacionales, otros que se me pierden en la memoria, en el tiempo. Todos insertados en el universo social de nuestra nación, tanto en la capital como en el resto de las provincias.

“A la vez, participamos con un sentido de pertenencia, fidelidad a la Revolución, a nuestra historia de luchas y victorias, al papel de la cultura como baluarte imprescindible en el triunfo de las ideas, de la justicia y el humanismo. Un ejemplo inolvidable fue nuestro papel en el denominado Período Especial, pues a pesar de las dificultades aplicamos la creatividad y el principio lanzado por Fidel: “lo primero que hay que salvar es la cultura”. Así fue, aquí estamos, seguiremos plenos, victoriosos”.

Andar por nuevos caminos
“El cubano es creativo, tenaz”.

Siempre busca nuevos elementos que enriquecen el universo sonoro de su obra.

Nuestro entrevistado no oculta su entusiasmo al referirse a proyectos en los que ha sido un artífice esencial, entre ellos el Festival Boleros de Oro organizado desde la Uneac.

“Demostró cómo reivindicar, consolidar en el presente, proyectar hacia el futuro un género tan emblemático de nuestra canción. Con esa idea logramos colocar en su justo lugar el bolero, en el momento en que la balada internacional, entre otras modalidades, copaba los medios masivos, los espacios, los escenarios, los espectáculos a nivel nacional e internacional.

“Fuimos capaces de convencer a los cantantes, promotores culturales, comerciales, a los dirigentes e instituciones y, sobre todo, a los públicos receptores, de la importancia de preservar, difundir un componente de la cultura cubana. Aparecieron peñas por toda la nación, su presencia se fortificó en los escenarios teatrales, de divertimento. Asimismo, se retomaron las grabaciones, programas de radio y televisión, giras nacionales e internacionales.

“Es el único que une a todo el continente, y no exagero, en cada país de América Latina hay un compositor de boleros, un intérprete de este género, el cual se diseminó en el universo contemporáneo a partir de Boleros de Oro. Nuestro continente y el Caribe defienden la creación de festivales, en los cuales se ha contado con la experiencia de Cuba y su participación al organizar esos eventos, más la presencia indispensable de los cantantes, directores musicales y artísticos, orquestadores, músicos, musicólogos cubanos en los capítulos teóricos que conforman los foros de tales encuentros. A ello debemos añadir el surgimiento de publicaciones acerca del género, libros importantes que abordan su complejidad, profundidad, riqueza, la labor de creadores, intérpretes, cultores, melómanos”.

¿Lo mismo podría decirse sobre los Festivales de Danzón? indago.

“Así es. Fui creador y fundador de Cuba Danzón, en Matanzas, conjuntamente con el guitarrista Ildefonso Acosta; años después llevé a la capital, Danzón Habana, el cual alterna con Boleros de Oro, pues se ha creado un interesante movimiento danzonero en todo el país, con la participación de la Asociación Amigos del Danzón, los instructores de arte y el Consejo Nacional de Casas de Cultura. A esto se suma el Encuentro Danzonero Miguel Faílde in Memóriam, liderado por el talentoso músico matancero Ethiel Faílde, que forma una unidad necesaria e imprescindible con el encuentro de la Uneac, ambos tienen repercusión en nuestro país y en México.

Andando sin descanso      
“El cubano es creativo, tenaz”.

El maestro José Loyola se emplea a fondo en el trabajo artístico con la Charanga de Oro.

En tiempos de pandemia el maestro se resiste a la inactividad. Según comenta: “La covid-19 es un período de excepción muy duro que nos obliga a luchar por vencer ese terrible flagelo para la salud y la vida, nos impone restricciones inevitables en el comportamiento tradicional, a las que no estamos habituados. Pero el cubano es creativo, tenaz, testarudo, está acostumbrado a sobrepasar los momentos difíciles.

“Como parte de este pueblo abnegado, batallador, dedico mi tiempo de creación a mantener vivo todo aquello que es posible realizar en las actuales circunstancias. En primer lugar, la docencia artística en la Universidad de las Artes por medio de clases virtuales, aprovecho las bondades, virtudes, de la informatización y los medios masivos. La formación académica y sociocultural de las jóvenes generaciones es parte integral de mi vida, al mismo tiempo fuente de desarrollo del conocimiento. La fuente de la juventud radica ahí. Un creador es un transgresor de la realidad circundante en el mejor sentido. Siempre está investigando, profundizando en el universo cultural.

“El artista, el creador, es paradigma de humanismo, solidaridad, búsqueda de la justicia. Debe caracterizarse por un comportamiento ético, decente, de buenas costumbres, lo cual no quiere decir que no exprese cubanía. Pero no se puede confundir cubanía con vulgaridad, chabacanería, indisciplina social. La preconización del amor al prójimo es un principio antiquísimo que en el lenguaje actual se traduce en solidaridad. La historia nos muestra la trayectoria de grandes artistas y creadores blindados con la virtud, la disciplina, el buen trato a sus semejantes, a los débiles, respeto a la ancianidad, a la niñez, a la diversidad de ideas humanísticas, a la diversidad racial, de género. Son ejemplo de elegancia, fineza, y al mismo tiempo muestra del costumbrismo existencial cubano.

“En segundo lugar ubico en mi rutina cotidiana la composición, aquella más elaborada correspondiente a la música de altos requerimientos académicos, técnicos y estéticos, enmarcada en la de concierto. Tengo el placer de que la extraordinaria flautista Niurka González y la pianista Mary Leni, integrantes de un excelente dúo de cámara, estrenaran mi obra para flauta y piano Tracciones, en el Festival de Música Contemporánea de La Habana. Como perspectiva inmediata pienso dar a conocer una obra realizada en fecha reciente para orquesta sinfónica, titulada Variaciones Loja, sobre un tema relacionado con esa ciudad ecuatoriana Patrimonio Musical de la Humanidad. Asimismo, continúo mi trabajo creativo con la esencial e imprescindible música popular o de divertimento, no exenta de complejidades y profundidad en la praxis de nuestro universo sonoro”.

Apenas toma un respiro y agrega: “En tercer lugar coloco la investigación y la escritura, pues estas ramas de la música se concatenan, la desarrollan y enriquecen, interactúan con el conocimiento científico, el cual se plasma en los libros editados y que sigo elaborando. En estos momentos, estoy dando los últimos toques a un texto relacionado con la música en el cine de animación (tiene el precedente del ya publicado sobre la música en el cine documental cubano), ya que esa ha sido una de las ocupaciones favoritas en mi relación con el séptimo arte, como compositor en los diseños musicales de los filmes de animación, sobre todo durante la labor junto a varios realizadores de primer nivel: Mario Rivas, Cecilio Avilés, Miguel Vidal y Hernán Henríquez.

“Además, trabajo en la Comisión de Grados Científicos de la Universidad de las Artes, en las tutorías de doctorados de aspirantes cubanos y extranjeros. Finalmente está mi orquesta Charanga de Oro, en la cual vuelco todas mis experiencias como creador, profesor, investigador e intérprete”.

Sonríe suave al escucharme cuando le pregunto sobre su filosofía de la vida a los 80 años recién cumplidos.

“Llegar a esta edad no constituye hoy en Cuba ninguna heroicidad, son muchos y muchas los que arriban a ese momento y lo sobrepasan. Pero en mi caso, lo más importante es llegar con arte. ¿Mi filosofía? La vida es una oportunidad, tienes que aprovecharla cada vez que se presenten las oportunidades, pues no se sabe si se repetirán. Para mí es indispensable vivir con decoro”.

 

“El cubano es creativo, tenaz”.El notable percusionista Pancho Terry, fallecido en 2018, me comentó en una oportunidad que el maestro José Loyola es un virtuoso en toda la extensión de la palabra. “Lo defino como un hombre orquesta, incansable, dedicado todo el tiempo a pensar, a tocar la mejor música de Cuba y el mundo.

“Con mi inseparable chequeré he participado en varios de sus proyectos, en los cuales lidera el ingenio y la creatividad”.

 

“El cubano es creativo, tenaz”.

Ana Iris Blanco, cantante de la Charanga de Oro, reconoce en el director José Loyola la capacidad de dedicarse a todo lo importante que genera la música. “En nuestra agrupación hemos navegado con mucha suerte, pues somos de las charangas actuales que tienen DVD con artistas invitados –los ya conocidos Leyendas de Cuba (Egrem)– y otros fonogramas”.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares