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Publicado el 2 Abril, 2021 por ACN en Cultura
 
 

Ethiel Failde alienta, funda, aporta y difunde desde hace nueve años

Nuestra aspiración no es colocar el danzón en las listas de éxito, pero sí en la agenda mediática y de vida de este siglo XXI, que el gran público lo conozca y respete y que, al propio tiempo, las comunidades danzoneras se afirmen en su identidad y se renueven, limpiando lo valores más trascendentes de costumbres y barreras artificiales, afirma el joven músico
Ethiel Failde alienta, funda, aporta y difunde desde hace nueve años.

Ethiel, joven director de la Orquesta Failde.

Por ALAIN AMADOR PARDO

Fotos: Facebook/ORQUESTA FAILDE

El próximo 14 de abril la orquesta liderada por Ethiel Failde arribará al noveno aniversario de su fundación. De las muchas preguntas aplazadas por el diarismo y la cotidianidad, reuní un puñado de cuestiones que seguro serán del interés de todos.
Las piedras angulares de tantos desvelos, los aprendizajes y –claro está- los derroteros, convidan a disquisiciones que compartimos desde la ACN.

—Algunos podrían tener un pensamiento reduccionista al decir que tu orquesta solo pretende rescatar un género. ¿Qué dices a esas personas?

—Una partitura, un documento, un objeto pueden ser rescatados, pero no un género o un fenómeno sociocultural, como es el caso del danzón. Nuestra labor como músicos se integra a la de bailadores, investigadores, promotores naturales y compositores que tributan a que esta expresión de la cultura cubana mantenga adeptos en este siglo
XXI, e incluso conquiste nuevos corazones. Que no le quepa duda a nadie: en Cuba existe una comunidad de danzoneros.

“Nuestra aspiración no es colocar el danzón en las listas de éxito, pero sí en la agenda mediática y de vida de este siglo XXI, que el gran público lo conozca y respete y que, al propio tiempo, las comunidades danzoneras se afirmen en su identidad y se renueven, limpiando lo valores más trascendentes de costumbres y barreras
artificiales.

“Ahora, como orquesta, sería muy reduccionista condenarnos a ejecutar solamente danzón. La mejor respuesta es que el propio Miguel Failde en su época, cuando su orquesta y el género causaban furor por su novedad, incluía valses, polkas, boleros y otros géneros en sus presentaciones habituales. Nosotros, además, somos músicos jóvenes, repletos de ambiciones y deseos de experimentar.

“Teniendo como epicentro a la orquesta, hemos encaminado esfuerzos desde otras aristas para promover este fenómeno sociocultural. Está el trabajo de investigación, el rescate y registro fonográfico de obras de Miguel Failde y Aniceto Díaz; la difusión de nuevas creaciones que llevan temáticas actuales a ritmo de danzón, mambo y chachachá. El Encuentro Internacional Danzonero es un evento integrador que ya
acumula cuatro ediciones, y el programa Danzoneando sirve como puente
comunicacional para conectar cada semana a las comunidades de Cuba y
México”.

—Joyas Inéditas podría ser una demostración de cómo evolucionan los géneros sin perder su esencia en un mundo lleno de etiquetas como “añejo” y “viejo” (y no siempre con buenas intenciones). ¿Cómo sonarán esas joyas hoy?

—Ese será nuestro cuarto álbum de estudio y nace con el apoyo de la Dirección Provincial de Cultura de Matanzas y la EGREM.

“Más que mostrar una evolución del género, nos permite conocer más la visión y la creación musical de Miguel Failde y su crecimiento personal entre 1883 y 1903.

“Considero que tenemos una gran deuda con él, pues de su amplio catálogo apenas conocemos Las Alturas de Simpson, y eso va a cambiar definitivamente con este fonograma. Además, incluimos una obra de Aniceto Díaz fechada en 1932 y que tampoco había sido grabada nunca y que se titula Son igual que el cocodrilo.

Ethiel Failde alienta, funda, aporta y difunde desde hace nueve años.

Failde con Tumbao, un disco que le ha proporcionado muchas alegrías.

“Desde el punto de vista musical no agregamos nada a la estructura propuesta por Failde y que, debemos recordar, es anterior al añadido del montuno, algo que ocurrió en la primera mitad del siglo XX.

Nuestra impronta está en las orquestaciones, en la interpretación, en el concepto de grabación, mezcla y masterización, para que esas joyas suenen recién pulidas, con la nitidez con que nos permite el desarrollo de la técnica hoy.

“La única invitada a este disco es nuestra Omara, en una versión de Rompiendo la rutina. A partir del mes de mayo comenzaremos a sacar sencillos en plataformas digitales. No es un trabajo pensado para circuitos de premios o para “pegar” en la radio. Es un deber para con la memoria musical y una contribución para los catálogos de nuestras escuelas, de investigadores y melómanos”.

—Y hablando de Omara, los continuos trabajos junto a ella suponen legar además de lo afectivo, registros que devendrán memoria histórica y musical del patrimonio cubano. ¿Has reparado en ello alguna vez?

—Desde pequeño amo y admiro a Omara. Hablas de memoria histórica y me remonto a mi infancia cuando la veía en la televisión o la escuchaba en la radio o mi mami ponía aquellos casetes que comprábamos en la tienda La Muñeca de la calle Medio y Ayuntamiento, en Matanzas.

“Omara es de esos sueños que se cumplen. Ella, la reina, la maestra, que reparte amor y cubanía por donde pasa. Siempre pensaba “ojalá y algún día”. Hoy solo te puedo decir que trato de vivir este sueño hecho realidad; cada momento que ella y su familia nos regalan lo disfrutamos, cada sonrisa es sincera, las miradas, el abrazo.

“No imaginas cuánto la admiro y la quiero. Grande entre las grandes por su talento y humildad. Con Omarita aprendemos desde la puntualidad, el buen ánimo, la buena vibra, esa fuerza de la naturaleza que ella representa cantando y con tantos deseos de seguir viviendo en los escenarios, en el corazón del pueblo.

“Admiro ese amor que le tiene a lo cubano, a este país, a nuestra cultura. Cuando se trata de Omara no hay chance para pensar en legados, hay que vivirla en el presente, aprender y darle mucho, pero mucho amor, que siempre será poco comparado con todo el que ella nos ha dado como nación, como cultura”.

Ethiel Failde alienta, funda, aporta y difunde desde hace nueve años.

“Omara es de esos sueños que se cumplen. Ella, la reina, la maestra, que reparte amor y cubanía por donde pasa. Siempre pensaba ‘ojalá y algún día…’. Hoy solo te puedo decir que trato de vivir este sueño hecho realidad”, asegura Ethiel.

—¿Te atreverías alguna vez hacer una gran presentación con creadores espontáneos o empíricos acompañando tu flauta?

—Respeto mucho a los músicos populares, son depositarios de secretos que han pasado de generación en generación, son verdaderos guardianes de estilos y modos de hacer que aportan continuidad y raíz a nuestra música. Al propio tiempo creo que la academia debe preservar esos saberes y proyectarlos al futuro. Aplaudo la reciente creación de la Cátedra de Música Popular en la ENA (Escuela Nacional de Arte).

“En La Failde se integran perfectamente músicos empíricos con los egresados de los conservatorios, es el caso de Lucio, nuestro tumbador, heredero de la rumba, de los misterios de los tambores. A cada rato hacemos una versión de Drume negrita con flauta y batá que puede ser un buen ejemplo de eso que mencionas.

“Uno puede aprender mucho de las “mañas” o lo recursos que emplea un músico popular a la hora de improvisar, por ejemplo”.

Failde con Tumbao descubre partituras precursoras y propone fusiones interesantes desde lo instrumental y lo vocal. ¿Cómo se produce un álbum que me llega con eclecticismo, casi World Music sin dejar de ser danzonero?

—Pudiera decirte que Failde con Tumbao es el primer álbum que realmente muestra a la Failde como es y cómo queremos mostrarnos, en cuanto a sonido y repertorio. Con la balanceada presencia de dos voces principales se cierra la identidad de la agrupación, algo que no había quedado del todo claro en los dos discos anteriores.

“Hay danzones de varios tipos, pero también chachachá, son actualizado, guaracha y tintes de jazz. Temas concebidos especialmente para la orquesta y versiones de clásicos de varias orillas.

“El disco salió en mayo de 2020 con ocho temas y se completa ahora en este mes de abril con la salida de Nereidas y Luna sobre Matanzas, cuya grabación se vio interrumpida en su momento por la llegada de la pandemia a Cuba.

“Son muchas las alegrías que nos trajo Failde con tumbao, reseñas en medios tan importantes como Billboard; inclusión en las listas de los mejores álbumes del año por Alt Latino de NPR (National Public Radio, USA) y Le monde (Francia), un Premio Lucas por el clip Tumbao y nuestra primera nominación al Grammy Latino.

“Estaré siempre muy agradecido a quienes apostaron por este proyecto. Gracias a los invitados especiales, a la EGREM, a la ingeniera Daelsis Pena que asumió la grabación, al ilustrador y realizador audiovisual Alejandro Armada y mi particular gratitud a

Ignacio “Nacho” Molino y Alex Psaroudakis, ingenieros de mezcla y masterización que aportaron su alma y su rigor desde Nueva York. Una mención más que especial para Pedro Pablo Cruz, corazón impulsor de cada proyecto nuestro”.

—¿Hasta qué punto la nómina contribuye a la estética final de la orquesta?

—Somos un equipo, dentro y fuera del escenario, y no me refiero únicamente a los músicos. Cada cual aporta a la estética y a la ética de nuestro trabajo.

“Pedro Pablo Cruz, como manager, aporta el pensamiento totalizador y la estrategia, la comunicación, además es autor de varios temas. De conjunto definimos el repertorio. Osvaldito, el productor, coordina, viabiliza y busca soluciones para llevar a la práctica todo lo que se nos ocurre. Yo me encargo de los montajes y ensayos, de velar por el rigor técnico, encargar los arreglos. Soy muy celoso con el trabajo por cuerdas.

Ethiel Failde alienta, funda, aporta y difunde desde hace nueve años.

La orquesta celebra después de haber ganado el Premio Lucas de Mejor Video de Música Tradicional y/o Folklórica, mediante el disco Failde con Tumbao.

“Roldany, el pianista, ensaya la base, violín y las voces junto a Yerlanis (cantante), Duliesky (trompetista) ensaya la cuerda de metales, y así, cada uno tiene su función que tributa al resultado final. Un excelente músico matancero, Reinier Cobos, se ocupa del sonido en nuestras presentaciones en vivo, lo cual me da una tranquilidad inestimable. En resumen, todos, desde el utilero hasta los músicos, cumplen un rol vital en la familia Failde”.

—Si en nueve meses se puede concebir el nacimiento de la maravilla, ¿cuánto crees que ha nacido en nueve años de la Failde?

—Modestamente me gustaría pensar que podemos ser un aliento para los jóvenes músicos y egresados de la enseñanza artística, fundamentalmente de Matanzas, porque toda nuestra carrera se ha gestado desde ahí, sin renunciar a nuestra condición para mudarnos a la capital.

“Hemos tenido buenos y malos momentos, como todos, y una inmensa lista de personas e instituciones a las que agradecer. Aprendemos de todo el que nos dé luz, somos muy receptivos a la crítica, al consejo.

Hemos tenido buenos maestros y la posibilidad de aprender compartiendo con figuras como Omara, Beatriz Márquez, Andy Montañez, Pancho Amat, Aymée Nuviola, Federico Britos, William Vivanco, La Aragón, Alejandro Falcón, Yosvany Terry, Los Muñequitos de Matanzas, Enrique Álvarez, el Septeto Santiaguero, Teatro de Las Estaciones, Lizt Alfonso Dance Cuba, Verdarte y así, una gran lista”. (ACN).


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